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No te querían vivo, pero sigues aquí

Por Blanchie Sartorio

El paso del tiempo no te aleja. Sigues ahí, con tu presencia oportuna, que va, de un cuadro enmarcado a un afiche, de un pulóver hasta la piel de un joven tatuado, quien prefirió tu imagen para perpetuarla, por cuánto representas y no por la moda.

No te molestes. Sé que odiabas cualquier gesto que oliera a reverencia ante tu rango, pero tienes que entender que tu ejemplo es hoy bandera para quienes te acompañaron en el tiempo y para los que después aprendieron a quererte mientras crecían aspirando a ser como tú.

Saberte un hombre de pueblo te hace real, aunque te endiosen por allá por La Higuera o teman a la sola presencia de tu imagen los señores capitalistas, porque hacia ellos siempre dirigiste tu índice acusatorio.

Hasta países donde el asma no es común conocieron de la terrible enfermedad al asociarla contigo, con tu constante lucha para vencerla y siempre salir victorioso y trocar el inhalador por un sorbo de mate, o continuar un partido de bolley o el ascenso de una montaña.

Por eso nunca nadie te reconocerá vencido, ni siquiera en aquella triste quebrada de la geografía boliviana, donde caíste herido en una pierna y sólo dejaste de disparar cuando el cañón de tu fusil fue atravesado por una bala enemiga y no quedaban cargadores para la pistola.

Sólo así pudieron llevarte prisionero hasta la escuelita de La Higuera y tu voz pausada sorprendió a los soldados y a la maestra, que se habían hecho mil ideas distintas sobre ti y tus hombres, y tuvieron que admirarte y sentirse confundidos con la información previa recibida por la prensa y las autoridades.

Desarmaste a la maestra Julia, cuando con voz entre dulce y burlona le señalaste el cartel en la pared: ¿Sabe que el se de ya sé leer lleva acento?, vaya observación, en momentos en que aquella pierna tenía que doler y cuando te negaste a hablar con los oficiales.

Después fue con el suboficial, que solo cuando estuvo ebrio se atrevió a acercarse para cumplir la orden. No te querían vivo, pero se equivocaban . Usted ha venido a matarme, los que oyeron dicen que le dijiste, y apenas podía mirarte el suboficial Terán, cuando su brazo se alzaba para cumplir la decisión que llegó de bien arriba.

Póngase sereno, apunte bien, va a usted a matar a un hombre.

Pero ya ves, no pudo hacerlo, nadie va a impedir con un disparo disminuir tu estatura eterna de hombre nuevo. No te querían vivo, pero se equivocaron, el paso del tiempo no te aleja y sigue tu presencia en cualquier continente, para mal del que odia y bien de los que luchan por un mundo mejor.

 
 

Edición Electrónica del Periódico Guerrillero, Órgano del Comité Provincial del Partido Comunista en Pinar del Río, Cuba.
Director: Ernesto Osorio Roque. Subdirectora: Ileana Ramos Duarte. J' de Redacción: Marlon Rodríguez Estupiñán.
Jefa de información: María Isabel Perdigón. Diseño y realización: Héctor Raúl Figini Díaz.

La copia de los trabajos es permitida siempre que se cite la fuente.
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