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Mi
Guevara
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Detrás de más de diez seudónimos anduvo un inmortal llamado Ernesto.
Por:
Mikely Arencibia Pantoja
Nadie
podía imaginar que aquel nuevo mote de Che, dado a Ernesto Guevara
de la Serna por su compañero de lucha, Antonio (Ñico) López, en 1954, en Guatemala,
marcaría para siempre a este indetenible hombre, inmortal ante la traición,
las balas y el tiempo. “Mira, Che, si algo pasa en Cuba, lo hará Fidel
Castro”, así le dijo Antonio por primera vez y fue suficiente.
Según
los indios guaraníes, de quienes los argentinos tomaron esa palabra, Che
significa mío. Pero este no fue el primero ni el último seudónimo utilizado
por el Guerrillero Heroico, a quien se le conocen más de diez.
A
los seis meses de nacido sus padres le llamaron Teté y durante 35 puso
dos T al final de las cartas que le escribió a una tía paterna. Esa firma
también la utilizó para evitar que los servicios de inteligencia del enemigo
lo detectaran.
Fuser
fue otra de las formas utilizadas para llamarlo. Esta surgió de su sentido del
humor, mientras jugaba con los amiguitos de infancia y estaba perdiendo, entonces
decía: “Vamos, dale, que aquí llegó el furibundo Serna”.
Y de la contracción de esas dos últimas palabras nació Fuser.
Otros
sobrenombres fueron: El Pelao, por su costumbre de pelarse al “rape”;
Chancho, que es sinónimo de puerco, debido a que en su época de estudiante
de medicina le gustaba andar con los cadáveres sin usar guantes y no sentía
asco alguno. Este seudónimo él lo empleó algunas veces para firmar artículos,
haciéndose pasar por un periodista chino, pues ponía Chang-Cho.
En
el Congo burló al enemigo tras el sobrenombre de Luis Hernández Gálvez
y en la misma selva congoleña fue bautizado con el de Tatu. Más tarde,
entra a Bolivia con un pasaporte uruguayo a favor de Adolfo Mena González
y, en esa nación anotó cosas en su Diario bajo la firma de Ramón, que
fue su primer nombre guerrillero.
El
segundo se lo puso el capitán San Luis (Eliseo Reyes Rodríguez), al concluir
el combate de Taperillas, en abril de 1967. Sucedió que después de esa acción,
el Che, en su condición de médico, tuvo que sacarle muchas muelas a los poblares,
de donde devino Fernando Sacamuelas.
A
pesar de todos los seudónimos empleados por el Guerrillero Heroico, el de mayor
trascendencia y repercusión fue el Che; sin embargo, aún cuando parecía
que sería el último modo de ser llamado, el 14 de junio de 1993, los Callahuayas,
sacerdotes de la cultura maya en Bolivia, le otorgaron póstumamente el nombre
de Tercer Malco.
Pero,
¿por qué Tercer Malco?
Para
los bolivianos, Malco en quechua es Cóndor que, según ellos, es el ave más sagrada.
Así, denominaron Primer Malco a Tupac Catar y Segundo Malco a Tupac Amaru; ambos,
luchadores contra los invasores españoles.
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