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Hasta
después de muerto eres útil
- Por Idalma Menéndez Febles
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- Que se apague la guitarra
- que la patria está de duelo.
- Nuestra tierra se oscurece
- Mataron al guerrillero.
La noticia pronto se
supo, corría de boca en boca, sin embargo, no parecían ser ciertos los rumores,
no podía ser cierto que el Che hubiera muerto.
Pero en La Higuera no mataron
a un hombre, sino que lo engrandecieron y lo hicieron un ser universal, invencible
y eterno, y lo echaron a andar por todo el mundo. Quizás por eso, su imagen
hoy, tiene un poco de leyenda y mucho de realidad, pues vaga de tierra en tierra
exigiendo justicia.
Fue un ocho de octubre cuando
lo cogieron prisionero y el nueve, lo asesinaron como a un criminal cualquiera.
Tanto le temían. Asesinos, no saben la inteligencia, el valor y las virtudes
que mutilaron.
Pero con el tiempo, su pensamiento
se hizo universal y se convirtió en paradigma de los desposeídos y luchadores
por la paz.
Hablar del Guerrillero Heroico,
no es tarea fácil, más, cuando tanto se ha dicho ya. Pero en este aniversario
35 de su muerte no puedo dejar de pensar en él y como ráfagas pasan por mi mente
anécdotas y frases escuchadas sobre su personalidad.
Tras su paso por la vida, legó
su voluntad, tenacidad y espíritu de lucha y trabajo, lo que hizo que más de
una vez Fidel exaltara sus cualidades:
"Che reunía como revolucionario
las virtudes que pueden definirse como la más cabal expresión de las virtudes
de un revolucionario: hombre íntegro a carta cabal, hombre de honradez suprema,
de sinceridad absoluta, hombre de vida estoica y espartana, hombre a quien prácticamente
en su conducta no se le puede encontrar una sola mancha..."
Desde muy temprana edad sintió
la necesidad imperiosa de crear un mundo mejor, donde prevaleciera la justicia
y todos fueran iguales. Por eso, más de un pueblo conoció de sus hazañas y maestría
de guerrillero, que durante su estancia en nuestro país también se apreciaron.
De ello, nos habla la Invasión y la toma de Santa Clara:
"¡Che era un maestro de
la guerra, Che era un artista de la lucha guerrillera! Y lo demostró infinidad
de veces, pero lo demostró sobre todo en dos extraordinarias proezas, una de
ellas la invasión al frente de una columna... Pero, además, lo demostró en su
fulminante campaña en Las Villas, y lo demostró sobre todo, en su audaz ataque
a la ciudad de Santa Clara..."
Despunta como guerrero y líder,
y así, crece su confianza en los pueblos:
"Che era un insuperable
soldado; Che era un insuperable jefe; Che era, desde el punto de vista militar,
un hombre extraordinariamente capaz, extraordinariamente valeroso... Si como
guerrillero tenía un talón de Aquiles, ese talón de Aquiles era su excesiva
agresividad, era su absoluto desprecio al peligro".
Incansable trabajador al frente
de las responsabilidades que le fueron asignadas después del triunfo revolucionario,
no escatimaba ni día ni lugar, ni ocupación:
"Trabajador infatigable,
en los años que estuvo al servicio de nuestra patria no conoció un solo día
de descanso. Fueron muchas las responsabilidades que se le asignaron: como presidente
del Banco Nacional, como director de la Junta de Planificación, como ministro
de Industrias, como comandante de regiones militares, como jefe de delegaciones
de tipo político o de tipo económico o de tipo fraternal".
Asimismo, los días de descanso
los dedicaba a trabajar voluntariamente en cualquier otra actividad:
"Los días reglamentarios
al descanso los dedicaba al trabajo voluntario. Fue él el inspirador y el máximo
impulsor de ese trabajo que hoy es actividad de ciento de miles de personas
en todo el país..."
No solo fue un hombre de acción,
sino de pensamiento profundo:
"... de inteligencia visionaria,
un hombre de profunda cultura. Es decir que reunía en su persona al hombre de
ideas y al hombre de acción!"
Defensor de las causas justas,
creyó que su deber estaba allí, donde reinara la injusticia:
"Y cuando se hable de internacionalismo
proletario... ¡ese ejemplo, por encima de cualquier otro ejemplo, es el ejemplo
del Che! En su mente y en su corazón habían desaparecido las banderas, los prejuicios,
los chovinismos, los egoísmos, ¡y su sangre generosa estaba dispuesto a verterla
por la suerte de cualquier pueblo, y dispuesto a verterla espontáneamente..!"
De espíritu indomable fue este
caudillo de la libertad. Pero su pensamiento, no se murió, voló a otras tierras,
traspasando fronteras y el tiempo, para convertirse en canto de lucha, porque
los hombres como él, que lo dan todo por la causa de los humildes, se agigantan
cada día y se adentran más en el corazón de los pueblos.
Nota: Las frases empleadas en
este trabajo son de Fidel Castro Ruz.
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