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El
primer trabajo
- Por
Idalma Menéndez Febles
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- Como
consecuencia de la enfermedad que padecía el Che desde muy chiquito (asma),
la familia Guevara de la Serna, tiene que mudarse constantemente, buscando
un sitio adecuado que asentara al pibe para establecerse.
En
eso estaban, cuando pisaron un día las calles de la ciudad de Alta Gracia, Ernestito
tenía entonces cinco años. Durante meses todos vivieron en un hotel y al ver
que el hijo mejoraba considerablemente,
decidieron que se quedarían a vivir, por lo que alquilaron una casa.
En
verano, los niños de Alta Gracia estaban de vacaciones y era también la época
en que se cosechaba la uva; muchos de los niños de la región iban hasta las
plantaciones a trabajar por 40 centavos al día.
Tiempo
después con once años Ernesto, en compañía de Roberto, su hermano, fueron a
pedirle permiso al padre para ir a cosechar igual que el resto de los otros
chicos.
A
don Ernesto a primera hora no le pareció muy buena la idea por eso de la enfermedad
del Che, pues iban a estar lejos de casa... pero les dio permiso. Así empezarían
a saber lo que era el trabajo.
Locos
de contento allá se fueron los hermanos, al llegar a la cordillera un dueño
de plantación los contrató, pero a los pocos días ya estaban de vuelta, llenos
de tierra y muy serios, Ernestito respiraba mal.
-¿
Qué pasó?, le preguntó don Ernesto.
-Trabajamos
unos días de lo más bien –dijo Ernesto bravísimo, pero me empezó el asma. Quise
seguir trabajando... no pude. Entonces decidimos venirnos. Y cuando le pedí
al dueño que nos pagara, nos dio solo la mitad del dinero. Dijo que no habíamos
cumplido... ¡Habría que ir a romperle la cara!
Era
el primer trabajo de sus vidas y habían sentido toda la injusticia que es capaz
de cometer aquel que todo lo tiene.
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