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CHE
a mi alcance
- Por:
Marilyn Blanco
- No lo conocí,
pero de él he aprendido las primeras y fundamentales lecciones de disciplina
y conciencia, de cómo se debe dirigir una empresa socialista, lo que es internacionalismo.
Quisiera ser villareña, provincia que hizo suyo al Che, por
eso cuando visité Santa Clara, en el centro del país, lo busqué en el Memorial,
lo encontré erguido, en lo alto, mas lo sentí cerca, a mi alcance al llegar
a lo que fuera su comandancia, hoy sede del Comité Provincial del Partido.
Su mirada la tiene puesta en el futuro, pero pisa bien la tierra,
el presente, y sostiene en el brazo
izquierdo la esperanza.
Dijeron que podía acercármele y hasta hablarle. Todos los visitantes
lo hacen y hasta le alisan el uniforme
y le lustran las botas, lo abrazan y le tocan la melena. Temí hacerlo porque
aún me parece que está ahí, vivo.
El Guerrillero Heroico de la plaza Ernesto Guevara es el de
la veneración solemne, el de los grandes y masivos actos de reafirmación revolucionaria,
este que se presenta ante mí, al alcance del transeúnte es el de los actos cotidianos,
tangible.
La estatua de bronce muestra a un Che visto desde la modernidad.
Todo su cuerpo es un escenario histórico y poético de la vida del héroe, al
que le brotan figuras por todas partes, reales o alegóricas.
El niño que carga es la esperanza, por eso se ha hecho un ritual que los infantes depositen todos
los días flores como muestra de admiración y respeto por uno de los hombres
más grandes de este siglo.
Los cubanos y turistas se detienen allí siempre. Es
que él se confunde con el pueblo y no me cansaré nunca de haberle rendido tributo;
por eso estamos orgullosos de que nuestro periódico se llame Guerrillero como
homenaje a su figura y por eso también lo sentimos pinareño.
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