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Bravo
de verdad
Por
Idalma Menéndez Febles y Ana María Sabat González/Foto: Santiago
Calero
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Félix
Bravo Mendoza tuvo el privilegio que muchos hoy quisiéramos haber
tenido, conoció personalmente al Che, y más aún, perteneció a la
guerrilla que lo siguió al Congo.
Natural
de Sancti Spíritu y residente actual de Consolación del Sur, este
hombre de 72 años de edad afirma que esta misión fue la más importante
de su vida.
¿Cómo
se entera usted que va a partir hacia el Congo?
“Yo
pertenecía a un batallón de la lucha contra bandidos en El Escambray,
me llamaron y me preguntaron si estaba de acuerdo en cumplir esta
misión y mi respuesta fue que sí. Entonces me anotaron en un libro
a mí y a otros compañeros también negros como yo.
“La
idea de seleccionar a los negros fue con el objetivo de que nos
mezcláramos con los habitantes del Congo, sin que se notara la diferencia”.
¿Qué
sucedió después?
“Vinieron
los días de preparación. Estuvimos algunos meses entrenándonos en
Seboruco, Candelaria;
y otro tiempo en la zona oriental.
“Recuerdo
que en dos ocasiones subimos el Pico Turquino, una en cinco días
y la otra en siete, esta última vez lo supervisó el propio Raúl,
este escalamiento ayudó mucho a nuestra resistencia física.
“El
conocimiento del armamento, así como su utilización, formaron parte
del adiestramiento.
“Finalizada
esta etapa, vestido elegantemente y junto a otros compañeros, marché
a la ex Unión Soviética, de ahí pasamos a otro país africano y por
último arribamos al Congo.
"Andrés
Chusman fue el nombre usado para viajar, en la guerrilla me conocían
por Fomento o el Barbuito, pero todos ellos, eran el mismo hombre
que salió de Cuba dispuesto a cualquier sacrificio".
¿Antes
de partir no sintió temor a enfrentarse a un medio diferente y lleno
de peligros?
“Nunca
he sentido miedo, ni cuando la lucha contra bandidos, ni en la selva,
ni en los combates en que participé.
"No
me considero algo grande, si Fidel, Raúl y otros compañeros lucharon,
cómo yo no lo voy a hacer, además, mi pedacito de tierra me gusta
mucho, por eso no he sentido temor al defenderlo.
“Y
aunque era un lugar desconocido, donde nos topábamos a cada rato
con animales peligrosos y jamás vistos tan de cerca como monos,
elefantes y serpientes venenosas, ni una vez pensé en el miedo".
¿Dónde
conoció al Che?
"Lo
vi por primera vez en la Sierra de los Órganos, después en el Congo.
Mira, la guerrilla del Che estaba compuesta por dos columnas, y
yo pertenecía a la que comandaba Jorge Risquet, aunque en una oportunidad
tuve el privilegio de estar un tiempo en la tropa que él dirigía
personalmente.
Che
para usted
"Lo
más grande de mi vida. Lo puedo caracterizar con una palabra: sinceridad.
Era muy amable, aunque exigente; recuerdo cuando nos explicaba por
qué había que querer mucho a los pobres.
"Él
ayudaba a curar a los enfermos y les hablaba sobre Cuba...".
Su
muerte...
La
muerte de un compañero siempre es dolorosa y difícil de aceptar.
Imagínese qué significó la de él, pues era una de esas personas
que le llegan muy adentro a uno y de las cuales no te puedes desprender.
¿Se
arrepiente de haberlo seguido hasta el Congo?
"
Soy revolucionario, cómo me voy a arrepentir. Estoy convencido que
valió la pena; fui, y volvería a ir sin pensarlo dos veces, si fuera
necesario.
"Para
mí él nunca ha muerto, sigue vivo e igual que influyó en mí, es
ejemplo para los jóvenes". |