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Sueños y realidades en el Guanahacabibes de hoy

Ronal Suárez Ramos

Poco a poco en el Guanahacabibes de hoy, en el extremo más occidental de Cuba, los sueños se convierten en realidades.

Las hermosas cabañas instaladas en Las Tumbas, gozan de gran aceptación por el incipiente turismo.

El comandante del Ejército Rebelde Julio Camacho Aguilera siempre tuvo la percepción de que esa región, emporio de riquezas, podría ser explotada de manera sostenible y beneficiar el entorno, mediante la reposición de lo dañado por el hombre.

El hoy director de la Oficina para el Desarrollo Integral de Guanahacabibes, expresó tal criterio ante los reporteros de Granma cinco años atrás en ocasión de un recorrido por la península.

Había entonces el reto de acometer un plan inversionista a mediano y largo plazos en condiciones económicas difíciles.

A esto se sumaría tiempo después el azote de varios huracanes, entre ellos Iván y Wilma —en los años 2004 y 2005, respectivamente— de consecuencias devastadoras. Sus huellas pueden observarse aún en las ramas secas que sobresalen de la rejuvenecida vegetación.

Diego Suárez, director de la empresa forestal, actualiza algunas cifras que dan idea de cómo la mano del hombre, según los recursos disponibles, contribuye a la recuperación de zonas muy dañadas por las adversidades climáticas. Un contingente que llegó a tener 340 integrantes, se dio a la tarea de restaurar áreas de monte y aprovechar todo lo posible.

Unos 1 500 kilómetros de caminos primarios y secundarios tuvieron que reabrirse, y a sus lados se aplicó tratamiento silvicultural a 6 000 hectáreas y cerca de 250 000 plantas de especies oriundas de la península fueron sembradas; una cifra similar está prevista para este año.

Más de 40 000 metros de madera y leña se extrajeron de ese proceso, y se elaboraron 140 000 sacos de carbón. Para proteger la fauna desprovista de alimentos, trasladaron a comederos instalados en el monte más de 80 toneladas de alimentos.

Precisa Diego que también la madre naturaleza hizo su parte, y especies por cuya existencia se temió, hoy han renacido con más fuerza.

Lázaro Márquez, director del Parque Nacional Guanahacabibes, asegura que el monitoreo sistemático sobre la fauna y la flora, las da como restablecidas al mismo nivel que existía antes de los huracanes, aunque en el caso de la última puede tardar hasta décadas para alcanzar la majestuosidad que exhibía. El alto nivel de conservación de esta área —indica— le brinda los recursos endógenos para restablecerse y a ello se une el aporte humano.

Después del desastre

No se trata solo de flora y fauna; los fuertes vientos y las penetraciones del mar, destrozaron tramos de la carretera que ya se abría paso hacia el cabo de San Antonio.

Camacho considera que Guanahacabibes debe aportar a la economía de la provincia y el país, a la vez que mejora su conservación.

Perjuicios de consideración recibieron instalaciones de la marina en el lugar conocido por Los morros de piedra, que prestaban servicios a la navegación internacional, y las cabañas turísticas levantadas en la playa Las Tumbas y en el centro internacional de Buceo de María la Gorda.

Hoy esa infraestructura está recuperada y muestra sus potencialidades con la alta demanda de las habitaciones hoteleras, que registran ocupación lineal de más del 80%.

A la carretera, de 68 kilómetros de largo a partir de La Bajada, le restan unos 30 kilómetros para llegar hasta Los morros de piedra, en el extremo noroccidental de la península. Camacho, quien nos acompañó durante el recorrido, considera que en poco más de un año debe quedar concluida.

Desde que conocí este territorio, a finales de la década de 1960, me llamó la atención por su posición geográfica y sus bellezas naturales, rememora el otrora primer secretario del Partido en la provincia quien, en diciembre de 1991, junto a Georgina Leiva, su inseparable compañera, se instaló en una casa de campaña a la vera del Faro Roncali, para comenzar a dar vida al Grupo de Desarrollo Integral devenido, nueve años después, Oficina para el Desarrollo Integral de Guanahacabibes.

Destacaba Camacho hace más de un lustro la importancia de haber trabajado mucho tiempo junto a organismos competentes, en los estudios y proyectos para definir cada obra y asentamiento poblacional o turístico para no dañar el entorno o que este sea mínimo.

Hoy se observa con satisfacción que desde la punta de la cola del verde caimán que semeja nuestra geografía, pueden verse los canales de televisión, poseer servicio telefónico y servirse de las comunicaciones modernas.

La zona próxima al Faro Roncali es de las más recuperadas.

Planes para vincular el desarrollo turístico con la historia de la península, están en marcha e incluyen la creación de un museo donde puedan observarse evidencias de los hechos que tuvieron lugar allí en distintas épocas.

Guanahacabibes debe aportar económicamente a la provincia y al país, y aumentará su conservación. Solo se está en el comienzo, aseguran sus impulsores. Hay turistas que han venido hasta siete veces, lo que demuestra la aceptación de la oferta que reciben aquí.

Esta zona tiene un futuro muy hermoso, no solo en el turismo, sino también en la pesca, en la actividad forestal que deberá restablecer sus bosques, dañados primero por la acción del hombre y después por los fenómenos meteorológicos.

Recuerda Julio Camacho que en una visita que Fidel hiciera a la zona, le dijo, ¡cuida esta península!, recomendación que nunca olvida.


   
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Suplemento Una mirada a Guanahacabibes de la Edición Electrónica del Periódico Guerrillero Órgano del Comité Provincial del Partido en Pinar del Río. Diseño y realización: Yusleidis Garrido Esquivel. Asesoría: Rolando Hernández Páez. Jefa de información: María Isabel Perdigón.

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