Guanahacabibes:
se confirma la previsión
Por
Ronal Suárez Ramos / Fotos: Ronald Suárez Rivas
A seis
meses de que la península de Guanahacabibes fuera despiada-damente
castigada por el huracán Iván, se confirma la previsión
de los especialistas, en cuanto a las perspectivas de recuperación
de las riquezas florísticas y faunísticas.

Lázaro nos muestra cómo árboles
que parecían muertos han retoñado.
Un
recorrido por parte de aquella maravilla natural sirve para constatar
cómo la Naturaleza, ayudada por la mano del hombre, ha ido
restaurando el paisaje. Aún cuando a la vista del visitante
salta la claridad del bosque otrora impenetrable, muchos árboles
que parecían muertos han retoñado y una nueva generación
de arbustos empieza a mostrar su verdor.
El
ciclón de los cinco días, un antecedente
El licenciado Lázaro Márquez, director del Parque
Nacional Guanahacabibes, reitera que el valor paisajístico,
sin duda el más afectado por el huracán, se restablecerá
en un plazo que dependerá de varios factores, entre los que
sobresale el comportamiento del régimen de lluvias.
“Antecedente
más cercano de lo que ocurrió en septiembre pasado,
fue el poderoso ciclón que en 1910 estuvo durante cinco días
azotando la zona y debió haber causado enormes daños,
sin embargo, no quedaron vestigios”, argumenta.

El bello paisaje en torno a la carretera
comienza a restablecerse.
Como
un dato estimulante, considera el hecho que de las 15 especies de
la flora endémicas de Guanahacabibes no se perdió
ninguna, pues de una pequeña planta que habita en el litoral
y que inicialmente se reportó como desaparecida, ya se han
encontrado ejemplares.
“El
ecosistema de vegetación costera tardará un poco más
en restablecerse, pero precisamente el estado extraordinario de
conservación que se mantenía en estas áreas,
le da la fortaleza para recuperarse”, asegura.
En
la fauna terrestre, afirma Lázaro, los monitoreos realizados
periódicamente no han detectado cambios significativos; se
mantiene la población de iguanas; el ganado asilvestrado
tiene alguna afectación de peso, pero no de número,
algo similar ocurre con las jutías, y tampoco se ha encontrado
nada alarmante en cuanto a las demás especies.
Cotorras
en Manuel Lazo
“De las aves sí hubo una gran emigración en
busca de alimentos; por ejemplo, poco después del paso del
fenómeno atmosférico se reportó la presencia
de cotorras en un bosque de encinos cercano al pueblo de Manuel
Lazo, pero hoy la tendencia es a regresar”.
A más
largo plazo, según el especialista, es de esperarse un daño
en la población de tortugas marinas, pues cientos de nidos
con huevos a punto de eclosionar, fueron destruidos por el mal tiempo.
“Se realizan acciones de manejo para atenuar de algún
modo las consecuencias”, dice.
También
los arrecifes coralinos fueron afectados por la avalancha de arena,
pero la dinámica propia del ecosistema los restablecerá.
Varias expediciones han mantenido el monitoreo de la situación,
según Lázaro.
Seis
meses después la vida se normaliza; la dirección del
Parque no vacila en afirmar que el peor momento pasó cuando
la fauna se quedó sin sus fuentes naturales de alimentos,
hoy rebasado por la regeneración de los ecosistemas y la
voluntad de los hombres de salvar aquel patrimonio nacional.
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