Iván
fue implacable en Guanahacabibes
Estragos
a especies maderables y destrucción de la carretera de La
Bajada son efectos preliminares del huracán Iván en
la península de Guanahacabibes, en el extremo más
occidental de Cuba, donde expertos evalúan los daños.
El
Comandante Julio Camacho Aguilera, a cargo del proyecto de desarrollo
de esa zona, declaró a la AIN que si el meteoro hubiera cruzado
por otro punto del territorio nacional, las consecuencias hubiesen
sido aún más graves, y dijo sentirse satisfecho y
seguro de la rápida recuperación.
Al
arribo a esa península de 108 kilómetros de largo,
se observa que los árboles derribados obstaculizan la vía
en un laberinto difícil de sortear, cuyo despeje ocupa ya
a unos 60 obreros de la unidad silvícola de esa Reserva de
la Biosfera.
Al
frente del colectivo de técnicos y motoserreros, el especialista
Wilfredo Borrego declaró que existen afectaciones en varias
de las más de 150 especies forestales del entorno, en tanto
expuso la estrategia de trabajo por seguir para salvaguardar ese
patrimonio.
Lo
primero será -dijo- limpiar los bosques y las vías,
sacar los árboles para comercializarlos como madera o carbón
y luego iniciar la repoblación, actividad que cuenta con
los requerimientos de semillas valiosas como cedro, ébano
carbonero y caoba, entre otros.

Por
otra parte, la fuerza eólica del huracán causante
de penetraciones marinas, dejó también su impronta
en la península, con la devastación de la carretera
de La Bajada, caserío de 25 inmuebles, que sólo perdieron
algunos elementos constructivos, pero quedó incomunicado
con la cercana playa de María la Gorda.
Porciones
de asfalto se amontonan junto a corales pétreos, esponjas,
vegetación y rocas subacuáticas en un espectáculo
ilustrativo de la potencia del más peligroso meteoro sufrido
en Cuba en los últimos 50 años, cuyas consecuencias
nefastas se minimizaron con la preparación del pueblo.
Aunque
Iván azotó la porción más oeste de Pinar
del Río, abarcó por su magnitud en mayor o menor medida
a toda la provincia, sin que hubiera lesionados ni víctimas
fatales, mientras ahora se valoran las pérdidas materiales.
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