Con
sangre “verde”
Por: Zenia Regalado / Fotos: Cortesía
del parque Guanahacabibes
En
Cuba no hay ballenas, elefantes, tigres, leones ni osos, maravillosos
seres vivos que llenan la producción de Disney, pero sí
hay otros que están en peligro de extinción y necesitan
personas con sangre “verde” que les cuiden y protejan.
El licenciado Osmany Borrego Fernández se considera uno de
esos humanos que se duelen con los maltratos a plantas y animales,
y muy bien que le viene tal sensibilidad para su cargo: responsable
del programa de uso público del parque nacional Guanahacabibes.
El 14 de diciembre de 2001 fue aprobada la constitución del
parque por acuerdo del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros.
Al área protegida ya existente entonces se le agregó
un área de humedales y algunas zonas terrestres costeras,
así como una milla de mar bordeando la costa sur desde La
Ceiba hasta el Cabo de San Antonio, con lo cual quedaban protegidos
ecosistemas marinos variados, entre ellos los arrecifes de coral,
uno de los mayores atractivos del lugar, y por tanto más
necesitados de protección y custodia.
Borrego Fernández explica que este tesoro natural es de los
sistemas más conservados de todo el Caribe insular, y su
variedad abarca: el coral negro, langosta, cherna, pargo, tortugas
marinas. Es uno de los pocos lugares de Cuba donde hay desove de
estas especies.
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La
Ciclura nubila vive en toda América y es el lagarto
más grande de Cuba. Especialistas pinareños
investigan sobre ella. |
“En
el resto del archipiélago –afirma el estudioso–
la mayoría de los sitios costeros han sufrido la acción
del hombre en las playas por el desarrollo del turismo”.
En ese panorama Guanahacabibes es una excepción, por ser
un área protegida y debido a su ubicación geográfica,
en un área de movimientos migratorios de tortugas marinas
que se mueven por Centroamérica.
¿Qué fines persigue un parque nacional? Surgen para
proteger la integridad ecológica de uno o más ecosistemas
de importancia internacional, regional o nacional. Sus tareas de
manejo son fundamentalmente con objetivos de conservación.
NIÑOS CONSCIENTES: ADULTOS CONSERVACIONISTAS
En la península hay ubicadas siete escuelas: dos en Manuel
Lazo, una en Malpotón, La Jarreta, El Vallecito, El Valle
y La Bajada.
La dimensión ambiental llega a todas ellas, para que junto
con el conocimiento los niños sientan respeto por las criaturas
vivientes, y un modo racional de convivir con ellas.
No sólo se trabaja con los infantes, también con los
adultos para que no se conviertan en de-predadores del entorno.
Como resultado de la colaboración del Fondo Mundial para
el Medio Ambiente, el Fondo Francés para el Medio Ambiente
Mundial, y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)
tiene el parque un nuevo equipamiento para el centro de atención
de visitantes, cuya construcción comenzará en breve.
El licenciado Borrego Fernández también informó
que como parte de esos trabajos se acondicionarán senderos
interpretativos para que los investigadores y estudiosos que visiten
el sitio puedan aquilatar los valores naturales de la zona y contribuyan
a la divulgación de los mismos.
El parque forma parte de la Reserva de la Biosfera Península
de Guanahacabibes, y abarca un área terrestre de 23 880 hectáreas,
y una marina de 26 550. La parte terrestre tiene tres zonas núcleo:
Cabo Corrientes, El Veral y Cabo de San Antonio.
La zona marina se encuentra al sur de la Reserva, parte desde Jaimanitas
hasta Punta Cajón.
Es escasa la población dentro del parque, no sobrepasa los
40 habitantes. Lo cual le da una fortaleza para su trabajo de conservación
de la Naturaleza.
HIPÓTESIS SOBRE LAS IGUANAS
Numerosos estudios se realizan en el sitio sobre aves, anfibios,
tortugas marinas, jutías e iguanas.
De estas últimas la propia fuente nos informó que
la investigadora Dorka Cobián Rojas –una de los seis
especialistas que laboran allí junto a otros 24 trabajadores–
realiza una investigación en coordinación con la Facultad
de Biología de la Universidad de La Habana acerca de la iguana
Ciclura nubila.
Se investiga el ADN de ellas para probar que las de Guanahacabibes
forman una especie propia.
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En
diciembre de 2001 se creó el parque nacional Guanahacabibes,
en la reserva de la biosfera de igual nombre. |
Estos reptiles viven fundamentalmente en América y, fuera
del hemisferio occidental sólo en Madagascar y Fiji.
Las iguanas machos alcanzan alrededor de 1,5 metros de longitud,
y las hembras, un metro; pesan entre 12 y 15 kilogramos.
Investigaciones como la mencionada denotan cuánto ha avanzado
la ciencia en Cuba desde aquel 1959, cuando sólo el 14 por
ciento del área total del país estaba cubierta de
bosques, no por gusto el problema de la tierra fue reflejado por
Fidel en el programa del Moncada.
A partir del triunfo de enero comenzó el trabajo de reforestación
nacional y la creación de reservas naturales.
El Veral y Cabo Corrientes estuvieron entre las primeras declaradas
en todo el país como áreas protegidas, en 1963.
Mucho han desandado las investigaciones desde entonces, pero siempre
en ascenso, para preservar los valores naturales del archipiélago.
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