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Entrevista Online: ¿Conoce todo acerca de las disfunciones sexuales?

Bernardo Fernández Hernández, doctor en ciencias psicológicas y sexólogo clínico responde a los lectores de Guerrillero

Bernardo Fernández Hernández, doctor en ciencias psicológicas y sexólogo clínico responde a los lectores de Guerrillero

Las disfunciones sexuales, según fuentes consultadas, son problemas en la respuesta sexual humana (el deseo, la excitación y el orgasmo) que usualmente impiden el desarrollo de una vida erótica plena, afectan la salud integral y la autoestima del individuo, así como su relación de pareja.

Sobre el tema Bernardo Fernández Hernández, doctor en ciencias psicológicas y sexólogo clínico, dio sus criterios esta mañana. A su vez, respondió las interrogantes que algunos lectores enviaron mediante la caja de comentarios, con el fin de aclararle la duda y ayudarlo a que tenga una apropiada salud sexual.

Estas son algunas interrogantes que llegaron a la redacción digital:

Eduardo: ¿Es la eyaculación precoz una disfunción sexual y si lo es, cómo se puede tratar?

R/: La eyaculación precoz es la disfunción sexual masculina más frecuente según las estadísticas en diferentes partes del mundo, y tanto su diagnóstico como su tratamiento requiere de la intervención de los especialistas: el diagnóstico, para poder diferenciar si realmente hay una eyaculación precoz o una falta de armonía entre el tiempo y la excitación de la mujer y del hombre; el tratamiento, porque requiere de múltiples técnicas y recursos terapéuticos profesionales.

Ariel: Usted pudiera explicar a grandes rasgos cuáles son las disfunciones sexuales y cómo combatirlas.

¿Pudiera el modo de vida, o sea, factores como el sedentarismo, la alimentación o incluso el clima provocar estos trastornos?

R/: Las disfunciones sexuales son múltiples y variadas tanto en el caso del hombre como en el de la mujer. Su clasificación requiere de una amplitud que no se corresponde con un espacio puntual como este. Tampoco se puede hablar propiamente de combatirlas, sino de tratarlas o de atenderlas cuando existen. Desde el punto de vista de la prevención lo práctico es una buena o adecuada educación sexual, así como una comunicación fluída y desprejuiciada con la propia pareja acerca de las dificultades o las insatisfacciones que se presentan. Algunas de las más frecuentes en el caso del hombre son la disfunción eréctil y la eyaculación precoz, mientras que en el caso de la mujer están la anorgasmia, la ausencia del deseo y las coitalgias (dolores durante el coito).

El sedentarismo, la alimentación y el clima no son causas directas de disfunción sexual; sin embargo, son factores que indirectamente pueden mediar de manera circunstancial en el funcionamiento sexual de cualquier persona, ya que podrían influir en la disposición física y hasta psicológica de las personas. Por ejemplo: el calor o el frío exagerados, así como las condiciones de comodidad o no del lugar, privacidad, etcétera pueden indisponer física y psicológicamente al individuo para un funcionamiento sexual adecuado. Tal dificultad es simplemente circunstancial y no tiene que convertirse en una disfunción a no ser que la persona le de una mayor importancia a lo sucedido y lo convierta en una preocupación permanente.

Otros factores como la alimentación pueden influir de forma indirecta, ya sea por la vía de alimentos afrodisiacos o de otros cuya pesada digestión provocan el sueño y la modorra física. En el caso de enfermedades crónicas como la Diabetes y la Hipertensión, algunos medicamentos pueden incidir de manera indirecta, lo que no significa que necesariamente provoquen disfunciones sexuales, pero es necesario que el paciente lo conozca, esté informado al respecto y sepa cómo manejarlo. Para eso requiere de la ayuda profesional.

Maritza: ¿Las disfunciones sexuales afectan solo a los hombres o también a las mujeres?

R/: Las disfunciones sexuales pueden presentarse en ambos sexos. Son dificultades estables o sistemáticas del funcionamiento sexual del hombre o de la mujer. Si esas dificultades se presentan ocasionalmente no constituyen una disfunción, pero si se presentan de manera sostenida entonces sí lo son. Por lo general cuando se muestran ocasionalmente, el hombre o la mujer comienza a preocuparse y a darle una importancia exagerada a tal asunto. La sugestión y el miedo a que la falla se repita se encargan de convertir el problema en algo prolongado.

En la mujer muchas veces la baja autoestima y los prejuicios la exponen a someterse por largos períodos de tiempo a la insatisfacción, el silencio y la aceptación de situaciones indeseables, lo que contribuye a que las dificultades se establezcan como una disfunción sexual.

Alejandro: A pesar de que amo a mi esposa y me siento bien con ella no logro una erección completa. ¿Será esto una disfunción sexual?

R/: Si las dificultades con la erección se vienen presentando de manera sistemática es imprescindible la consulta con un especialista. Definir si constituyen o no una disfunción sexual, investigar sus causas que pueden ser físicas o psicosociales, o como muchas veces sucede involucrar factores de ambos tipos es tarea de especialistas. Para eso es necesario asistir a sus consultas en las áreas de salud y también en la nuestra en el hospital Abel Santamaría.

Las disfunciones sexuales no tienen nada que ver con el gusto, el deseo o el amor hacia la pareja. Si las dificultades se deben a la ausencia de esas cosas no son una disfunción sexual. Esta es un trastorno, una alteración del funcionamiento sexual que responde a factores biológicos, psicológicos y sociales, y no a falta de amor o de gusto por la pareja. Esto último no lleva tratamiento ni tiene solución, a no ser con un cambio de pareja. Ningún especialista puede hacer que una mujer y un hombre se gusten si no están enamorados. La disfunción es precisamente un asunto médico y psicológico por su carácter de trastorno y no sentimental.

Ángela: ¿Cómo saber si padezco alguna disfunción sexual?

R/: Si tu vida sexual habitual es satisfactoria, es decir, te sientes bien con tu pareja y durante el coito, te excitas y terminas en el orgasmo, no hay porqué preocuparse. Tampoco porque un día la excitación no sea suficiente, falte el orgasmo o no tengas deseos, hay que pensar en una disfunción sexual. Son dificultades que se pueden presentar de manera circunstancial debido a causas comunes o frecuentes de la vida cotidiana, por ejemplo: cansancio, enfermedades, preocupaciones, factores de estrés, entre otros.

Maricela: ¿Se consideran como enfermedades médicas con tratamiento no solo psicológico las disfunciones sexuales?

R/: Las disfunciones sexuales pueden deberse a causas somáticas (físicas) o psicosociales exclusivamente, pero también responder a causas mixtas. Cada día en el terreno de la ciencia, las fronteras entre lo físico, lo psicológico y lo social son más borrosas o indefinidas. Tales niveles de existencia y funcionamiento en la unidad indisoluble que es el ser humano son inseparables, independientemente de que para su estudio se tenga en cuenta la especificidad de lo biológico, lo psicológico y lo social. Se impone por lo tanto la valoración profesional para determinar qué factores intervienen en cada caso.

Ernesto: Interesante el tema. Doctor, ¿es normal que después de intimar con mi pareja, que tanto me gusta, quede erecto por prolongados minutos? Eso me ocurre en ocasiones.

R/: La erección pos-eyaculatoria tiene mayor o menor durabilidad según los individuos, las circunstancias, particularidades y la edad. Puede tratarse de algo normal y varía de un individuo a otro. De todos modos si constituye un motivo de preocupación o molestia para ti o para tu pareja debes buscar la consejería o ayuda especializada.

Magda Iris: ¿Pudieran las depresiones personales o el estrés provocar estos problemas?

R/: Por supuesto que la depresión, la ansiedad elevada y otros estados emocionales asociados al estrés pueden ser causas de fallas ocasionales o temporales en el funcionamiento sexual lo mismo del hombre que de la mujer. Por lo general, esas fallas se recuperan con el tratamiento adecuado del trastorno psicológico correspondiente. Sin embargo, en ocasiones por la significación que los problemas sexuales tienen en la mente de las personas, estas suelen darle una importancia exagerada y hasta ignorar u olvidarse de los otros síntomas que suelen provocar dichos trastornos y concentrarse exclusivamente en los de la esfera sexual.

Casi siempre cuando eso sucede la falla o dificultad se sigue repitiendo y se convierte entonces en una disfunción sexual que puede perdurar aun cuando el individuo ya haya superado los restantes síntomas depresivos y ociosos padecidos.

José Alberto: Saludos doctor, ¿tiene un hombre disfunción sexual, cuando durante los juegos sexuales la mujer comienza a acariciarlo y el hombre no obtiene una erección?

R/: Si la erección nunca llega y la mujer te gusta lo más probable entonces es que estés padeciendo una disfunción sexual. Si la erección llega aunque requiera de algún tiempo no tiene que ser motivo de preocupación. En todo caso, lo que se impone es la consulta profesional o especializada en las áreas de salud o los lunes, martes y viernes en el horario de la mañana, en el hospital Abel Santamaría, en nuestra consulta.

Beatriz: Hola doctor, tengo una duda; ¿por qué el hombre durante una relación sexual con una mujer que le gusta cantidad, tiene erección y al poco rato no?

R/: Si con el poco rato te refieres a después de que eyacula se trata de algo normal, porque el hombre requiere a diferencia de la mujer de un tiempo más largo de reposo para que se produzca nuevamente la erección. Pero si se trata de que pierde la erección sin eyacular, entonces se trata de una dificultad que requiere de valoración profesional.

Pedro: ¿Por qué hay momentos en que uno tiene una erección fuerte y en otros más débil?

R/: La intensidad de la erección normalmente depende del grado de excitación que no necesariamente es siempre el mismo, por diversas razones. Pueden existir además otros factores como la ingestión de bebidas alcohólicas, sustancias medicamentosas o situaciones de salud que también pueden influir en esas variaciones, sin descontar aspectos psicosociales como las discusiones en la pareja, los reproches, manifestaciones de violencia y otras que desde lo psicológico afecta el estado emocional del hombre y por lo tanto medie en la erección.

La intensidad del deseo también influye y eso es algo que varía por diversas circunstancias, por lo que no debe ser ignorado en estos casos.

Josué: ¿Cuál es la causa de que, concretada la primera vez de una relación sexual, en un hotel, y pasada media hora la mujer insista al hombre a volver a intimar y este no quiere y la rechaza de alguna forma sin herirla? Gracias.

R/: Muchas veces los hombres acudimos a una relación sexual fortuita movidos por la atracción momentánea que físicamente nos provoca una mujer, por lo que, una vez que se produce la intimidad sexual, además de quedar satisfecho el deseo, se suele recordar y pensar lo que hasta ese momento no se tuvo en cuenta. A esa hora te acuerdas de los asuntos pendientes, de los apremios en cuanto al tiempo, etcétera y las razones que provocaron ese deseo inicial pierde intensidad en la subjetividad del hombre. No es raro entonces que sienta uno como que está terminado el encuentro y sin condiciones psicológicas para continuar.

Solemos los hombre ser víctimas de una educación sexista en la que equivocadamente aprendimos que siempre hay que poder, hay que hacer el papel de hombre y que una mujer nos provoque el deseo y tengamos que ir con ella a la cama. La influencia de esos factores machistas muchas veces nos juega una mala pasada y nos sorprende con reacciones inesperadas de nuestra sexualidad.

Denisbel: ¿Por qué el pensamiento influye tanto en el deseo sexual de la pareja, en la excitación? Existe algo para remediarlo.

R/: El hombre es un ser racional o pensante. Nuestras determinaciones biológicas funcionan diferentes a los seres del mundo animal. El desarrollo del cerebro humano ha posibilitado el intelecto, el lenguaje simbólico a través de la palabra, la evolución de la sociedad y la creación de la cultura y la civilización. Todo eso depende del cerebro y por lo tanto tiene su asiento en la mente, es decir, en la subjetividad humana. Lo psíquico participa e influye en todo el comportamiento del cuerpo humano y en la conducta de la persona.

Nuestra sexualidad no escapa de las influencias y las determinaciones del cerebro a través del pensamiento, los sentimientos, las costumbres y las creencias. El mundo subjetivo del hombre y la mujer es determinante en todos los aspectos del funcionamiento sexual de la persona. Es lógico que las preocupaciones, los miedos, las inseguridades, los resentimientos y las dudas de los más diversos tipos, influyan en la disposición, el deseo y el funcionamiento sexual. Si algún pensamiento relacionado con esos factores nos afecta sexualmente de manera sistemática o constante, se impone la ayuda psicológica o la intervención en el área de la salud mental.

Cuando una persona no es capaz de controlar su atención, concentrándose adecuadamente en un momento donde se producen sentimientos tan abarcadores como en el momento de las relaciones sexuales, también necesita de la ayuda profesional.

Magda Iris: ¿Qué otros criterios puede aportar de gran significación sobre tema?

R/: La comunicación entre la pareja es fundamental al hablar de las disfunciones sexuales. Muchas mujeres pasan años sin experimentar orgasmos y no son capaces de reconocerlo ante sus parejas. Muchos hombres arrastran por largo período de tiempo la eyaculación precoz y si ellas no se quejan, tampoco hacen nada al respecto.

No son pocas las personas que acuden a la consulta con disfunción sexual y cuando se les dice que tienen que volver acompañados de su pareja, nunca vuelven o afirman que no saben cómo decirles que los acompañen y hasta refieren que su pareja les ha dicho que ellos no son los del problema y que por lo tanto no son los que tienen que pasar la pena de ir a una consulta.

Los problemas sexuales no son de un solo integrante de la pareja, aunque sea el que presenta los síntomas. La relación sexual es asunto de dos y ambos involucrados son parte indisoluble del problema. Los dos requieren atención y ayuda, por lo tanto, la comunicación tiene que ser fundamental, porque no pocas veces dicha falta de comunicación y confianza es una de las causas principales de la disfunción.

Desde la redacción digital de Guerrillero agradecemos a todos los lectores que enviaron sus preguntas y esperamos que sus dudas hayan sido evacuadas.

Sobre el Autor

Magda Iris Chirolde López

Magda Iris Chirolde López

Licenciada en Periodismo en la Universidad Hermanos Saíz de Pinar del Río, Cuba.

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