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Entrevista online sobre las rabietas en los niños

Entrevista online sobre las rabietas en los niños

¿Tu hijo(a) monta pataletas tanto en la casa como en lugares públicos? ¿Te saca de tus casillas? ¿Ya no sabes cómo controlar su comportamiento?

Las rabietas son muy comunes en los niños. Desde los dos años aproximadamente descubren el poder de los berrinches, y llegan a percatarse de que esa actitud saca de sus casillas a los mayores, por lo cual se vuelven para ellos en un medio para conseguir un fin.

Pero cómo saber reaccionar ante ellas o cómo tratar de evitarlas. El cuidado de los infantes es una tarea no imposible, pero sí complicada. Es por ello que en muchas ocasiones se necesita la ayuda de alguien. Los psicólogos siempre están dispuestos a dar asistencia a todo el que lo necesite. Ya se encuentra con nosotros la psicóloga Betty Hernández Becerra, quien en breve abrirá diálogo en relación al tema de las rabietas en los niños. Los invitamos a todos participar con nosotros.

PREGUNTAS LLEGADAS A NUESTRA REDACCIÓN

Esperanza Gutiérrez: Mi nieta tiene 3 años y medio, y aunque es bastante obediente, no logramos controlar sus perretas. Hubo una que le duró una hora con quince minutos. En ese momento para tranquilizarla los padres la pusieron debajo de la llave,porque no había manera de que se tranquilizara. ¿Qué podemos hacer?

Psicóloga: Es bueno comprender que la rabieta es parte de la vida diaria de muchos niños, puede ser tranquila su nieta en sentido general pero no está ajena por eso a la frustración, y es difícil manejarse con la frustración a cualquier edad de la vida ¿no es cierto? Además, los 3 años hacen parte de un período importante del desarrollo donde necesitan los niños cierto grado de independencia y comienzan a probar sus habilidades, de hecho se habla de crisis del desarrollo a los 3 años, crecer es un proceso difícil y los padres deben acompañar a sus hijos en este trayecto, hay que dejar hacer..., permitirles el control de ciertos aspectos de su vida que ya pueden lograr y para eso es fundamental la organización de los niños, de modo que la frustración permanezca dentro de los límites de su tolerancia la mayor parte del tiempo posible. PACIENCIA es una palabra de orden, mantenerse tranquilos, no hablar mucho con ella en ese momento ni tratar de desviarle la atención, la perreta primero que nada asusta a la propia niña, es importante asegurarnos de que no se haga daño pero no gritándole ni tratando de sostenerla a la fuerza, hay que dejarla, evitar ser sus espectadores, y recordar que es algo que aprenderá a controlar, pero le tomará quizás más tiempo que a otros niños que son menos temperamentales.

Oscar Herrera: ¿La perreta es un comportamiento aprendido o heredado?

Psicóloga: La perreta es un comportamiento que hace parte del desarrollo psicológico, eso no quiere decir que todos los niños se manifiesten de igual manera porque siendo seres únicos e irrepetibles, cada quien funciona tomando como base su sistema nervioso, las relaciones con su familia y si, también, los ejemplos o comportamientos que suele imitar, hay una verdad, perreta de hijo no se quita con perreta de padre o madre, en todo caso lo que se generaría sería miedo e inseguridad en el niños, las perretas correctamente manejadas suelen desaparecer en muy poco tiempo. Eso me lleva a afirmar que es un comportamiento que puede darse en función de una herencia biológica asociada a temperamentos coléricos o sanguíneos, y aprendida también en tanto se refuerza en los niños por muchos padres que en lugar de romper la perreta la acentúan, hay algo biológico que no podemos cambiar, pero sí podemos colaborar con la organización de esa biología si logramos adecuados manejos familiares y sociales en sentido general.

Roxana García: Aun no tengo hijos, pero por mi edad sé que es algo en lo que debo ir pensando. Pero me da mucho miedo el proceso de crianza. ¿Cómo saber cuáles son los límites, cómo sin dejar de ser cariñosos enseñamos a nuestros hijos a que nos respeten?

Psicóloga: La maternidad como toda experiencia está cargada de vivencia, por eso te animo a que continúes buscando información sobre el tema porque nunca será suficiente, aunque si MUY necesario. El proceso de crianza es un proceso eterno, no dejamos de criar nunca a un hijo, aunque como parte de ese proceso eterno, vale dejar claro que una de las cosas más importantes y más difíciles de lograr en la crianza de un hijo es su independencia, que pueda ser responsable y vivir una vida más allá de nuestra cuidado. Hay algo a lo que no se le debe poner límites en la crianza de un hijo, y es al cariño, la vida afectiva es determinante en las seguridades y en los futuros modos de actuación de alguien, pero eso no está alejado de la palabra respeto, sobre todo si aceptamos que el respeto no implica mal carácter, maltrato, distancia, es posible poner límites con amor, el resultado será positivo, pero nos estamos manejando con tres palabras complejas, que no basta lo que se diga o se escriba de ellas, necesitamos precisar nuestra manera particular de vivir estas realidades, y seremos más coherentes con nuestros límites, que no serán límites que pongo hoy porque me conviene y los cambio mañana, con la manera en la que nos hacemos respetar por nuestros hijos y también, los respetamos a ellos, merecen respeto no importa la edad que tengan, y a veces eso se nos olvida como padres, y el amor, que no es algo que se da cuando uno tiene tiempo, sino que tiene, no me basta la palabra debe, tiene que acompañar la vida cotidiana de cada ser humano y solo se percibe si se da.

Alfredo Hernández: Tengo uno niño de cinco años que llora por todo. Claro, siempre es cuando le quitamos algo que él quiere o le decimos que no a algo. A veces me desespero y termino dándole sus buenas nalgadas. Me da miedo también que crezca siendo un niño “flojito”. ¿Qué hago?

Psicóloga: Lamentablemente el miedo a que un hijo sea “flojo” hace que maltratemos mucho a los varones en nuestra cultura, no va a ser “flojo” porque llora ante una frustración, los hombres no van a dejar de ser hombres por eso y no es cierto lo que dice el saber popular, porque los hombres sí lloran, no importa si son visibles las lágrimas o no, pero sí lloran…

Cierto que hay niños que repiten las perretas, el manejo de los padres es importante para que logren superarlas, intenta actuar la próxima vez que le ocurra como si nada estuviese pasando y cuando pase habla de ella como algo desagradable, pero debe lograr que sea completamente irrelevante con el curso de los acontecimientos del día, le invito a pensar en una de las típicas escenas de perreta de su hijo ¿qué pasa, quiénes están presentes, logra lo que desea, es decir, la razón que lo llevó a la perreta? de eso dependerá la diferencia, que las respuestas a estas mismas preguntas cambien en su cotidianidad. A veces ante la perreta hay opiniones encontradas, abuela, madre y padre discutiendo si es justo lo que ha negado al niño, si logran su objetivo con la perreta, será entonces una buena razón para dar otra perreta y volver a ganar…, la casa en función de él, todos hablando del incidente. Pensemos cómo puede esa realidad cambiar si se organizase de manera diferente la vida en la casa, la dinámica del niño y las voces de autoridad se definen bien, intentemos hacer algo diferente a lo que hemos hecho durante estos 5 años y sostengamos ese actuar en el tiempo porque si no será difícil cambiar el comportamiento con solo un intento, no es un lucha de contrarios, pero es importante ser sereno y firme y si debe ser NO la respuesta, ese NO que decimos a un niño debe sostenerse.

Rosa M. Álvarez: Últimamente he visto muchos niños en la calle teniendo perretas y a los padres sin saber qué hacer ¿La malcriadez está dada por la crianza o es un comportamiento inherente a los niños?

Psicóloga: La malcriadez está dada, tal y como lo dice la palabra, por mala crianza, lo que sería bueno saber es a qué estamos llamando malcriadez. Me parece que somos muy injustos con los niños cuando decimos que son malcriados, intranquilos, hasta insoportables cuando lleva el niño de poco edad, horas en una reunión en el trabajo de la madre o el padre, o cuando se aburre en una fiesta de adultos y exige todo el tiempo volver a casa. Los espacios para niños no son los espacios para adultos, y claro que en estos últimos van a querer llamar la atención, desviar la mirada hacia ellos, es por eso que tiene deseos de orinar, sed, cansancio, malestar, y 5 minutos más tarde, fuera del espacio que los incomoda, todas esas necesidades quedan resueltas de manera mágica. Y si para colmo, con esa actitud, han logrado que la madre o el padre terminen la reunión o se retire de la fiesta, es como si estuviésemos aprobando una forma adecuada de actuar, muy rápido, en la manera concreta que tiene los niños de interpretar el mundo, cuando quiero que se vayan conmigo, basta que me ponga intranquilo.

Los niños necesitan sus espacios, sus tiempos, su ritmo, todo eso está bien limitado hoy si aceptamos que viven muchos en un 5to. Piso de un edificio, pasan todo el día en la escuela, no pueden bajar a jugar porque los padres tienen alguna que otra preocupación sobre su seguridad, pero además, sus ocupaciones diarias le impiden dedicar tiempo para la sana recreación de sus hijos. Creo que más que malcriadez, es la forma poco organizada que los niños y las niñas tiene de quejarse de su realidad, siempre que vemos a un niño, tenemos directamente que mirara a los padres, algo está funcionado mal en esa dinámica que justifica esa conducta.

Alejandro Fuentes: ¿Hasta qué edades son frecuente las perretas en los niños?

Psicóloga: La perreta puede aparecer desde el primer año de vida, aunque con mucha fuerza sobre los 3 años de edad, y su manejo es decisivo. Para tranquilidad de los padres, a medida que un niño crezca podrá manejar mejor sus frustraciones, pero a eso también tenemos que enseñarlo los padres, no solo colores, números y reglas de cortesía, sino control emocional, por eso insisto, el control de nuestros impulsos que seamos capaces de demostrarle a nuestros hijos frente a una perreta, será una lección de vida para que aprenda a manejarse con ellas. Como te decía, al crecer tendrá menos frustraciones extremas en su vida diaria, también podrá conocer y comprender más y su vida tendrá meno novedades que lo asustan, ya sabrá que dejar de ver un dibujo animado por ir a dormir, no significa que nunca más lo verá, pero eso tiene que aprenderlo. A medida que pierda el miedo dejará de necesitar tanta reafirmación y sabrá también expresar mejor lo que quiere, los niños pequeños puede tener una amplio vocabulario pero no por eso saber lo que esas palabras significan, el uso del lenguaje y su vinculación con el pensamiento es un reto para la relación que establecemos con los pequeños y los malos entendidos son muchas veces causa de grandes perretas, cuando realmente estaban diciendo lo mismo.

 Reinier González: ¿Las perretas infantiles deben ser atendidas por psicología?

Psicóloga: Las perretas infantiles no necesariamente tiene que ser atendidas por Psicología, debe ser valorada en dependencia de su frecuencia de aparición, de su duración, del daño que el niño se haga (muchas veces se golpean duro en la cabeza) o por el daño que provoquen en los demás, pero la Psicología si tendrá siempre las puertas abiertas para la orientación a los padres de cómo manejarse con las perretas, esas herramientas puede ser dialogadas de manera cercana con las particularidades de cada caso porque ni todos los niños son iguales ni todas sus perretas, ni las causas que las generan tampoco. Pero es importante prestar atención si la perreta ocurre cinco o más veces al día, si ocurren también en la escuela, si tiene algún otro problema de comportamiento.

Ana María: Mi suegra me cuenta que mi esposo cuando niño tuvo muchas perretas, y ahora a nuestro niño le sucede lo mismo. ¿Es ése un comportamiento que se hereda?

Psicóloga: El comportamiento de su hijo no es igual al de su esposo, porque por más que se parezca a su padre también tiene elementos biológicos suyos, si su hijo tiene perretas hoy no es solo porque su padre las tuvo, sino porque todos los niños en una u otra medida las tienen, el reto seguirá siendo cómo manejarla sin conformarnos con que es hereditario, porque si nos quedamos ahí estamos inmóviles, la biología está dada, no podemos cambiarla, pero si dejamos un espacio importante a entendernos seres biopsicosociales, estamos dando entonces un peso fundamental a las interacciones sociales que nuestros hijos establecen y como desde ellas interpretan el mundo, lo rechazan o lo aceptan. Como a todos los niños, su hijo pasará esa etapa que terminará primero en dependencia de cómo manejemos esta conducta.

Yamilé Vázquez: ¿Las perretas son mas frecuentes en las niñas o en los niños?

Psicóloga: Las diferencias de género tienen una impronta desde las características sexuales pero también desde el modo diferenciado que socialmente se trata a niños y niñas es por eso que en general los niños son algo más difíciles de controlar que las niñas, de hecho son más activos e impulsivos, lo que hace más complejo para ellos lograr el autocontrol. Los padres de niños activos no siempre están dispuestos a seguir su ritmo a horas muchas veces inapropiadas.

Ernesto Martínez: ¿Cuál es la manera correcta de reaccionar ante la perreta de un niño?

 Psicóloga: Hay elementos generales que deben tenerse en cuenta siempre, deben ser por tanto sostenidos por la familia, no solo por una de sus miembros y es, en primer lugar, enseñarle que las rabietas no dan resultado, y que no le harán cambiar de opinión a usted. Mientras dure la perreta no discutamos con el niño, no le contestemos gritando, no es un secreto para nadie que la rabia y el enojo son muy contagiosos, el reto está en no participar de su perreta, porque cuando se percate de que están molestos puede volverlo a invadir el miedo o la rabia y se rengancha en su comportamiento. En muchas ocasiones el tema castigo y recompensa es mal manejado por lo padres, pero hablando de perretas, es importante que el niño vea, no necesariamente hay que explicarlo, pero sí que él perciba que la rabieta es horrible para él y que no cambia nada de la realidad con ella ni a favor ni en contra. Es bueno enseñarles que molestarnos, estar inconformes es algo normal, pero que debe ser manifestado en la forma apropiada. Y por otra parte si un niño se niega a hacer algo sin importancia, dejemos pasar este comportamiento antes de que empiece una rabieta. Sin embargo, si su hijo debe hacer algo importante no debemos dejar que la perreta le permita evitar eso. Mirar a lo importante, lo decisivo, organizar sus horarios, no maltratar sus ritmos nos aleja de muchas perretas innecesarias, como también sucede cuando atendemos a sus necesidades, cuando les damos valor a sus demandas y no estamos constantemente posponiéndolas porque nosotros estamos haciendo algo que consideramos más importante, vale que nos preguntemos ¿más importante para quién?
 
Edel Rodriguez: Saludos, tengo una hija de 12 años maravillosa y tengo un hijo de 6 que tiene un comportamiento bien raro, se esconde a veces por los rincones y cuando lo regañamos no grita pero se pasa horas llorando y llorando. Hacemos de todo para apaciaguarlo pero es por gusto. Tengo q llevarlo al psicólogo? Gracias
 
Psicóloga: Podría ser bueno que como padres busquen orientación psicológica, sobre todo por la necesidad de comprender mejor algunos elementos, dentro de ellos una pregunta necesaria para comprender lo que sucede y es tener claro si este es un comportamiento que es normal en el niño o es algo que aparece recientemente, puede estar asociado a una reactividad extrema ante el estrés. En otras palabras, el niño no logra desarrollar los mecanismos psicológicos necesarios que le permitan lidiar de forma adecuada con las situaciones estresantes y llora como parte de su frustración, o puede haber algo que lo esté asutando. Pero igual, en cualquiera de los casos sería oportuno como primer paso buscar ustedes como padres orientación y en función de ello decidir si atenderlo con un psicólogo. Muchas personas se resisten a esa idea, pero hace parte de un desconocimiento de las herramientas que puede aportar un psicólogo al desarrollo normal de un niño.
 
Raquel Fonseca: Muy buena idea, la verdad q ya no sé q hacer con mi hijo de cinco años, cada vez q forma una perreta se pasa hasta una hora dando gritos y me da tremenda pena con los vecinos q se creerán q lo estoy matando. qué hagoooo?
 
Psicóloga: No tiene por qué transmitirle al niño su preocupación con los demás que escuchan, una vez que perciba este temor en usted, es probable que aprenda a usarlo y entre en un estado de rabieta típica de no haber sido manejadas con eficacia, lo afirmo por la edad de su niño. Los niños suelen tener perretas por sueño, cansancio, frustración, miedo pero también pueden hacerlo solo para manipular y obtener lo que desean, ¿cuál es su caso?, en cualquiera de ellos el manejo es semejante. Es válido llevarlo a un lugar seguro donde pueda desahogarse, abrázalo, cárgalo y sacarlo del sitio donde inició, darle, literalmente, tiempo fuera. Hágale entender que estará ahí hasta el momento que se sienta más tranquilo y apenas note que su estado es de calma, aproveche para describirle la sensación de bienestar que tiene en ese instante, ya él puede comprenderla pero hágalo con pocas palabras, no con una larga conversación y siempre con mucha calma pero dejándole claro que no va a permitir que su comportamiento la afecte.

Sobre el Autor

Dayelín Machín Martínez

Dayelín Machín Martínez

Licenciada en Periodismo en la Universidad Hermanos Saíz Montes de Oca de Pinar del Río, Cuba

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