En la Ceiba se trabaja para salir victoriosos de la pandemia

Quiso el destino que La Ceiba, sitio rural de la geografía del municipio de Guane, en la provincia Pinar del Río, albergara en su seno casos confirmados a la COVID- 19, motivo por el cual fue decretado recientemente en cuarentena, una condición que exigió la unión de no pocos, al estilo del “uno para todos y todos para uno”, de los Tres Mosqueteros. 

Y aunque no se trate de los personajes de la conocida novela, escrita por el francés Alejandro Dumas, con la conducción del Consejo de Defensa Municipal (CDM) se ha logrado organizar un trabajo que resulta muy complejo, teniendo en cuenta las características del sitio- perteneciente al consejo popular Isabel Rubio- y el acceso a los límites del municipio de Sandino.

Cada factor del territorio realiza la labor que le corresponde, en pos de asegurar los servicios básicos a los lugareños, detener el contagio de la enfermedad y escuchar las inquietudes de los residentes.

Con 131 viviendas y un total de 288 habitantes, La Ceiba tiene en el asentamiento El Polvorín a su “zona roja”, pues en ella residen 17 de los 19 pacientes diagnosticados con la pandemia en Guane.

Israel Rocubert Ramos, delegado de la circunscripción 31, una de las dos implicadas en la cuarentena, dijo que pese a carecer de consultorio médico o bodega dentro del área, esas prestaciones no se han visto afectadas.

Un sistema de mensajería facilita la distribución de alimentos por núcleos familiares en toda La Ceiba, en dependencia de la cantidad de personas en la vivienda; asimismo, entregan desde la farmacia los medicamentos controlados a quienes tienen determinados padecimientos.

Diariamente se realizan las pesquisas y un hospital de campaña, dotado de medicamentos y utensilios, fue erigido en El Polvorín (54 habitantes) para atender a aquellos con síntomas aparecidos luego de las encuestas médicas de cada jornada. 

Y destacó que un vecino, al conocer la situación en el área, donó su vivienda para la permanencia del personal que allí labora.

Porque todos valen

El quehacer ágil con los contactos y el dinamismo del personal de Salud Pública, ha facilitado el trabajo del CDM en aras de frenar la propagación de la COVID- 19, explicó María Luisa Valdés Malagón, presidenta de esa instancia activada en la actual contingencia.

Punto de control en La Ceiba, Guane, Pinar del Río

Lo primero que hicimos fue un diagnóstico de la zona en cuarentena, en función de satisfacer las necesidades y preocupaciones de la población, aseveró; por lo cual saben con certeza la cantidad de diabéticos, hipertensos, asmáticos, cardiópatas, fumadores, pacientes oncológicos, psiquiátricos, casos sociales y ancianos que viven solos.

Los recursos llegan permanentemente mediante un camión habilitado para ese fin, se ha desinfectado la carretera Central- pasa por esa zona- y se constituyó un centro de dirección en el área para recoger las opiniones del pueblo.

Esas y otras iniciativas ha acometido el Consejo de Defensa en el sitio con el segundo evento de transmisión local de la COVID- 19 en la provincia, gracias al apoyo de entes como el Ministerio del Interior y Salud Pública, que no han dejado de la mano las faenas en La Ceiba y abarcan disímiles radios de acción.

Aun cuando tenemos establecido el sitio con medidas restrictivas, en los ocho consejos populares del municipio se mantienen activados los grupos temporales y se han adoptado medidas, fundamentalmente con las Tiendas Recaudadoras de Divisas, para acercar los productos básicos a los habitantes de comunidades más aparatadas mediante sus ómnibus, detalló Valdés Malagón. 

Todo ello para que nadie tenga que salir innecesariamente de sus hogar o moverse a las cabeceras a adquirir alimentos o aseo; y así contribuir a la disciplina y cumplimiento de las medidas higiénico- sanitarias.

La vigilancia como premisa

Cinco puntos de desinfección y pesquisaje refuerzan el control en Guane; y el Cuerpo de Guardabosques de Cuba asumió el reto de vigilar las vías de acceso al área en cuarentena, de cara a que no se violen los protocolos establecidos.

En uno de los tres sitios concebidos para prohibir el paso de quienes pretenden burlar las medidas restrictivas, sobre todo de la “zona roja”, Joaquín Osuna Díaz explicó que laboran por turnos de trabajo de 24 horas y en dúos.

Estamos en el lugar conocido como Las Cuevas, en el Bosque de Piedra Monumento Nacional- y no podemos dejar entrar o salir a nadie, aseguró al referirse a quienes intentan evadir la cuarentena.

Pero las personas entienden y regresan por donde vinieron, dijo al tiempo que explica las vías de algunos lugareños para acceder a otros poblados desde ese sitio, a dos kilómetros de El Polvorín. 

Porque disciplina y control son vocablos que se apoderaron de manera consciente de la cotidianidad, en una localidad empeñada por salir victoriosa de la pandemia, con el apoyo de su gente.