Incendios en la Amazonía: ¿cómo nos pudieran afectar?
- Escrito por Vania López Diaz
Incendio consume selva brasileña. / Foto: EFE
En las últimas semanas, los medios y las redes sociales nos han mantenido informados sobre el avance de los incendios en la región del Amazonas, sus consecuencias, causas aún no determinadas y posturas políticas. Sin duda, es un tema que hoy nos atañe a todos como ciudadanos de un planeta en el que esa zona selvática aporta el 20 porciento del oxígeno que respiramos, y cuyos árboles constituyen piezas clave para frenar el cambio climático y los efectos devastadores del calentamiento global.
La selva amazónica desempeña un papel crucial en la regulación del clima mundial, en la producción de agua dulce, la liberación de oxígeno y el almacenamiento de dióxido de carbono (CO2), un gas que atrapa el calor y deviene una de las principales causas del calentamiento global. Si se pierde su espesura tropical y no logra ser restaurada, el área se convertirá en una planicie. A esto se suma que los árboles que arden emiten alrededor de cuatro toneladas de carbono a la atmósfera.
Estos siniestros, pudieran producir un cambio de todo el clima regional con menores precipitaciones; de modo que, de ser una selva dominada por la humedad, se podría convertir en una sabana, que es un ambiente más seco; con pérdida de biodiversidad y la función del bosque, que es proporcionar nubes a la atmósfera para producir la lluvia.
Con los incendios se libera mucho dióxido de carbono responsable del cambio climático, favoreciendo el aumento de la temperatura global y de los fenómenos climáticos extremos, como intensas sequías e inundaciones en algunas regiones. La deforestación en este ecosistema generaría a su vez otros problemas como el ciclo de nutrientes, que en vez de quedar retenidos por la vegetación; van directamente al mar, lo que produce el afloramiento de algas que se ha registrado en el Caribe.
En las áreas más cercanas a las zonas de los incendios ya han sido perceptibles los cambios en el clima. El Instituto Uruguayo de Meteorología informó que, en algunas regiones de Bolivia Paraguay y Perú, “se aprecian anomalías negativas de precipitación, disminución de la humedad en el suelo, que denotan menor nubosidad, y el viento como secante y propulsor de nuevos focos, por lo cual las quemas habituales se ven incrementadas por factores meteorológicos”.
El pasado 21 de agosto, una nube de monóxido de carbono resultante de la combustión incompleta de los árboles, cruzó transversalmente América Latina de lado a lado, dejando rastros también en Ecuador, Colombia, Panamá y Venezuela, según datos ofrecidos por el Servicio europeo de Monitoreo de la Atmósfera Copernicus.
Las consecuencias comienzan a ser palpables en países vecinos, el mundo debe mantenerse alerta para salvar todo cuanto se pueda de los pulmones de nuestro planeta.