Actualizado 20 / 06 / 2019

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Juego de Tronos: la mejor serie con el peor final

Juego de Tronos

Las redes explotan hoy con furor multiplicado. Han pasado ya seis semanas y la temporada final de Juego de Tronos concluyó, no con vítores, entusiasmo ni sorpresa, como habían estado acostumbrados los fans en los ocho años de producciones; sino con decepción e incredulidad ante un desenlace poco convincente, de guión mediocre y que ha irrespetado el hilo dramático que mantuvo en tensión al mundo en las temporadas anteriores.

Un héroe manipulado, cegado por el amor y que finalmente, luego de sobrevivir a su propia muerte y congregar fuerzas para salvar al mundo de una invasión zombie, es desterrado a su rincón oscuro, como un traidor por hacer una vez más lo que el deber dictaba, aunque eso significara su propio sacrificio. Una asesina convencida y determinada, que rompió con su compromiso personal de matar a quienes dañaron a su familia, con un solo parlamento, el único de tipo sentimental y reflexivo que sostuvo con su compañero de viaje, (otro asesino), durante toda la serie.

Nos entregaron también una reina descontrolada, implacable, cegada por el poder y que tuvo un giro drástico en su personaje, desatado por razones poco convincentes para la audiencia. El maestro de los susurros quemado vivo bajo las circunstancias más inauditas, traicionado por su mejor amigo, que coincidentemente era el hombre más inteligente de Poniente; un estratega político que apostó a la candidata incorrecta y terminó reducido a un recadero de menor importancia, cuyo fallo mayor fue relacionado con la seguridad del pueblo y la supervivencia de su propia familia.

Para el desagrado de muchos, los guionistas incluyeron la sugerencia de instaurar la democracia en Poniente, lo que personalmente consideré una burla al dramatismo a que estábamos acostumbrados bajo la influencia de sucesivas monarquías. El rey más improbable emergió, perdió la esencia mística que lo rodeaba y terminó por ser bautizado como Bran el Roto, en alusión a su condición física; aunque pudo ser Bran el Sabio debido a sus habilidades excepcionales.

Con asombro descubrió la audiencia, que Drogon, una criatura sin aparente conciencia, tuvo la lucidez de destruir la verdadera manzana de la discordia, el trono de hierro, en lugar de quemar vivo al asesino de su “madre”.

No hay que ser versado en crítica audiovisual para percibir el descontento. Ha sido el peor final para la mejor y más elaborada de las tramas. Un fiasco total a los ojos de la audiencia mundial.

Sobre el Autor

Vania López Diaz

Vania López Diaz

Periodista y fotorreportera del Periódico Guerrillero.

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