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El silencio es el aplauso

Arbitro pinareño de béisbol

Foto: Jaliosky Ajete

Los que lo conocen dan fe de verlo cantando strikes mientras camina, como si estuviera en el home plate.

“A veces ando por la calle y voy cantando strikes. Mi amigo Abelito siempre me dice ‘me vas a sacar un ojo compadre’, es algo que hago involuntariamente.
“En mi casa también me pongo a cantar outs como si estuviese trabajando en home. Muchas veces transmiten un juego por televisión y arbitreo como si fuese real. Parece que estoy loco, pero no”. Es de Las Tunas, pero hace años el amor lo trajo a Pinar del Río y aquí formó una familia. No descansa, no está en su naturaleza: en provinciales, juveniles, Sub 23, series nacionales o del Caribe, ahí está Ernesto Daniel del Risco. ¿Pelotero o árbitro?
 “Comencé en la Eide Carlos Leyva González de Las Tunas como pelotero, pero no tenía condiciones, entonces los mismos entrenadores me dijeron que me inclinara por el arbitraje. Cuando ellos iban a sus topes me llevaban y los ayudaba, así me inicié”. ¿Influyó la figura de tu papá? 
“Mi papá era árbitro y siempre iba con él a todos lados y aunque nunca pensé dedicarme a esto, él fue mi guía. Después que empecé, se unieron a esta tarea mis dos hermanos, Luis Daniel del Risco, que está en la Serie Nacional y el menor que se llama Luis Enrique del Risco, incluso, hemos trabajado los cuatro juntos en un juego de pelota en Las Tunas. Creo que eso es único”. ¿Existe alguna escuela para árbitros, cursos? 
“Hubo una y estuvo funcionando, hace varios años ya que no presta servicios. El problema es que ninguna provincia quiere hacerse cargo por una serie de factores a los que nadie ha querido darle el pecho y realmente hace falta, porque hay que preparar el relevo”. ¿Es bueno el salario de un umpire?
 “En realidad no está acorde con nuestro trabajo. Hay diferentes tarifas: tenemos una en la Serie Nacional que es de hace unos cuantos años y los tiempos han cambiado.
“Cuando se trabaja en las bases ganas 32 pesos por juego y en home percibes 38. Este año en los playoffs en Granma no pagaron al séptimo árbitro. En el replay hubo un año que no cobramos. 
“Imagínate que un par de zapatos de trabajar en home cuesta 100 dólares, si sacas cuenta no puedes ahorrar para comprártelos a ese precio porque entonces tu familia no come”. ¿Qué diferencias crees que existan entre los árbitros cubanos y los extranjeros?

“La principal diferencia es precisamente el salario. Otra puede ser que ellos tienen varias oportunidades de ir a campamentos o de recibir clínicas, y sin duda están mejor preparados. Además, no somos miembros de la Confederación del Caribe, eso es lo que nos tiene un poco fuera del sistema, pero como árbitros somos iguales, todos nos equivocamos”. ¿Por qué casi nunca pierdes en el replay?

“He tenido esa suerte, trabajo lo mismo en los juveniles que en la categoría 15-16, o en la Serie Provincial, pero siempre de la misma manera, o sea, trato de lograr una mejor ubicación a la hora de decretar la jugada. 
“Una vez Javier Méndez, mánager de Industriales, me reclamó en el vídeo y gané; cuando fuimos al otro juego me dijo ‘yo no sé para que te pido replay si nosotros contigo no ganamos’. Cuando aciertas en la revisión coges más seguridad y te da más prestigio. Por eso hay que prepararse bien. Tengo nueve y cero en series nacionales”. En ambas series del Caribe te tocaron jugadas polémicas.

“Sí, en la primera a la que asistí tuve un medio swing y canté que el jugador pasó el bate, al final tuve la razón. En esta última, desarrollada en México, fue en la que más sentí un poco de nerviosismo; se dio una situación en segunda base y la reclamaron, cuando vi que venían los árbitros y afirmaron que mi decisión era la correcta, el cielo se abrió y me sentí dueño completo del juego”. Arbitro de Pinar del RíoFoto: Calixto N. Llanes EN TRES Y DOS 
La figura del umpire es decisiva en un juego de pelota; sin embargo, la mayoría de las veces es objeto de críticas fuertes por parte de la afición, los atletas, la prensa, y en escasas ocasiones se reconoce su labor. ¿Prensa vs. árbitros? 
“La prensa hace su papel y desgraciadamente es castigarnos. Pienso que también puede ayudarnos mucho más.
“Hubo un juego de pelota entre Ciego y la Isla en este playoff en el que Paula estaba en home, se dio una jugada en esa base y una toma daba la impresión de que era out, pero eso fue una foto nada más y un periodista sacó un escrito en contra del árbitro y de los que estaban en el replay. Hay que ser un poco más humano a la hora de criticar. “En esta post-temporada hablaron bastante de no darle oportunidad a los jóvenes y creo que es un error. La prensa, los comentaristas, deben ser menos parciales y más profesionales”. ¿Por qué se protesta tanto en la pelota cubana?

“Los cubanos tienen la mala cultura de protestar por todo. Los que han jugado en ligas extranjeras saben hasta dónde pueden llegar, porque viene la multa. Algunos mánagers discuten a sabiendas de que su atleta lo hizo mal.
 “Nosotros también nos equivocamos y no podemos dar marcha atrás. Hay muchas formas de protestar sin llegar a las ofensas. A veces ponen 200 pesos de multa, pero al final no existe un procedimiento que demuestre que la multa se pagó”. ¿Qué pasa cuando te equivocas?, ¿te disculpas?

“Es un momento bien difícil, quiero que la tierra me trague, y ese error se queda ahí como una pesadilla. La gente, en vez de darte ánimo, te saca a la palestra pública. Sin embargo, no me disculpo con el atleta, puede ser que le diga ‘me apuré un poco en la jugada’; no es lo mismo pedir clemencia que decir me equivoqué”. ¿Cómo reacciona la familia, los amigos, el público?

“Muchos te dicen que estés tranquilo, tus compañeros te dan ánimo, la familia se preocupa y te ayuda a seguir adelante.
“Al público en parte lo comprendo, pero creo que hay que ser duro con ellos, porque no puede suceder que de pronto alguien te grite una ofensa y te falte el respeto, a veces hay policías presentes y no hacen nada. 
“Al menos a los atletas los aplauden en una buena jugada, a nosotros no, el aplauso que recibimos es el silencio, ese es el reconocimiento al trabajo de los árbitros y es bien ingrato”. ¿Sufres cuando expulsas a alguien?

“No me alegro, porque mi trabajo no es expulsar, pero tampoco me arrepiento, pues cuando lo hago es por algo. Te puedo asegurar que ningún árbitro expulsa para decir ‘tengo 10 botados’ porque no nos pagan más por eso. Yo he sacado a varios durante mi carrera, pero en los últimos años han sido menos, en esta Serie solo a uno. Te hemos visto varias veces tener palabras con Víctor Mesa en el terreno...

“Él es una persona que normalmente gesticula al hablar, y sabemos lo que ha hecho con otros compañeros míos. Hasta ahora no he pasado por ese momento, debe ser bien difícil. Sí me ha discutido jugadas, pero yo le explico y ya. En ocasiones él sale y muchas personas piensan que te está comiendo y en realidad no estamos hablando ni de la misma jugada, a veces hasta le dice al umpire ‘así es como hay que hacer, así es como se canta’ y algunos imaginan que está peleando”. ¿Sientes más presión en un juego en Cuba o en el extranjero?

“En el extranjero uno se presiona un poco, pero trabajar en Cuba y con la afición es un reto. Afuera la gente va a los estadios a divertirse, porque un palco te cuesta 500 dólares, y no vas a pagar eso para ir a gritarle a un árbitro, el aficionado va a ver a sus jugadores, a tomar cerveza y distraerse. Aquí es todo lo contrario. ¿Algún ídolo?

“De mis ídolos ninguno está activo. Te puedo mencionar por ejemplo a Alfredo Paz, un excelente árbitro; Nelson Díaz, creo que ninguno de nosotros hemos podido llegar a lo que él fue en este país; Omar Lucero, de quien aprendí mucho, y mi papá, que no llegó a muchas series nacionales, pero también es mi ídolo. 

"Sin embargo, yo quisiera ser solo Ernesto del Risco y que como mismo hablan de Nelson también un día hablen de mí. Pero todavía me falta para llegar a lo que fueron ellos”. Acabado de llegar de la Serie del Caribe te pusiste a trabajar en la Provincial...

“Hay que ir a las raíces, a esos niveles, uno se debe a esas personas. Ganas respeto trabajando en todas las ligas, que vean que no eres un árbitro que porque hoy viajaste ya no quieres saber de los que un día te dieron un consejo, porque hasta un pelotero de ese nivel te puede aportar algo nuevo. 
“Cuando vine de la Serie del Caribe fui y trabajé, porque así uno mejora profesionalmente, esas oportunidades me permiten evaluarme, son como talleres que tributan a mi preparación”. Ya llevas seis series nacionales y fuiste elegido para participar en dos series del Caribe. ¿Alguna vez has sido seleccionado mejor árbitro?

“Eso es polémico. Llevo ocho años viviendo en Pinar del Río y nunca he sido seleccionado entre los árbitros destacados de la provincia. Sé que aquí hay buenos árbitros de otros deportes, pero increíblemente no he sido invitado a ningún pleno siquiera, eso al final duele.
“Este año la pelota también hizo su pleno y no estuve entre los convocados. Entonces, si no estoy entre los más destacados del béisbol en la provincia ¿voy a esperar a estar entre los más sobresalientes de otros deportes? ¿Crees que eso tenga que ver con que seas de Las Tunas?

“El problema es que no estoy representando a Las Tunas, yo represento a Pinar del Río. Me siento tunero, en mi provincia natal di mis primeros pasos en este mundo, allí me formé pero despunté como árbitro aquí. No obstante, me gustaría poder trabajar en una Serie Provincial allá, porque me sentiría pleno, en familia”. Algunos te catalogan como el mejor de Cuba actualmente...

“No, no lo soy, ni siquiera soy el mejor árbitro de la familia. Me falta mucho. Hay varios compañeros míos que tienen más condiciones. Solo soy uno más que trata, cada vez que sale al terreno, de hacer lo mejor posible”. ¿Cuál ha sido el momento más difícil en tu carrera hasta ahora?
“Aquí en Pinar, en un juego contra Ciego de Ávila: hombres en primera y tercera, bateaban los avileños y Laza era el jardinero izquierdo, el umpire determinó que la bola picó y nadie se fijó en lo que él cantó, luego cogieron a Borroto en un ‘corring’, la pelota se escapó, anotó la carrera y perdió Pinar del Río.
“Fue difícil, no estoy diciendo que mi compañero se equivocó, sino que fue un momento tenso en el juego y hasta en la casa. Cuando llegué le dije a mi mujer que si alguien le hablaba del juego que no dijera nada. Se dieron varias expulsiones y la verdad fuimos bastante consecuentes porque podíamos haber botado a más. ¿La familia?

“Fundamental, todo lo que soy se lo debo, porque sin ellos esto no hubiese sido posible. Mi papá tiene una gran parte de responsabilidad en esta profesión, y por desgracia es jefe mío y existen comentarios de que ‘estás ahí por hijo de papá’, siempre va a ocurrir, pero bueno eso hace que yo me prepare cada día más. 
“No quiero dejar fuera a mi mamá, porque aunque no me ayude en la parte técnica, sí lo ha hecho en la parte logística. Nadie me lava y me plancha la ropa como ella, algo que para mí es esencial, porque la apariencia de un árbitro dice mucho.
“Por otro lado, soy afortunado, porque ninguna mujer va a querer a un hombre que esté tanto tiempo lejos de la casa, además, puedo decir que tengo buenos amigos que son más que familia, y vecinos que cuando yo no estoy se hacen cargo de cualquier situación, incluso hasta de cuidar a los niños. ¿Tienes algún equipo favorito?

“Aparte de los 16 que existen en la Serie, hay nueve más, que son los nueve equipos de árbitros. Ese es mi equipo favorito”.

Escrito por Dainarys Campo Montesino y Ernesto Amaya Esquivel 

Sobre el Autor

Dainarys Campo Montesino

Dainarys Campo Montesino

Licenciada en Estudios Socioculturales. Ha trabajado como traductora de la versión en inglés del Periódico Guerrillero.

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