Alejandro Prieto Alonso: «El béisbol ocupa un espacio en mi vida»
- Escrito por Luis Alberto Blanco Pila
Alejandro Prieto Alonso muestra una madurez poco común para sus escasos 12 años. Nació el 26 de enero del 2007 y su físico no se queda atrás: con esta corta edad mide 1.72 metros y pesa 63 kilogramos, atributos que le ayudaron a su inclusión en el equipo todos estrellas del pasado Campeonato Mundial de Béisbol Sub -12, celebrado en Taipéi de China, de donde, además, regresó el conjunto nacional con una presea de bronce, y la actuación de este jovencito pinareño mucho tuvo que ver con esa medalla.
¿Cómo llegaste al béisbol? «Mediante mi papá y mi abuelo, quienes se percataron de mis condiciones, principalmente mi abuelo que me enseñó los primeros pasos en la pelota, cuando solo tenía tres años».
En ese sentido, ¿cuándo comenzaste a practicar la pelota con instructores?
«Me inicié en el área deportiva conocida como El Indercito, del reparto Hermanos Cruz, tenía en ese momento cinco años. Allí di mis primeros pasos hasta que luego pasé al combinado Guamá donde me mantuve hasta que culminé recientemente la categoría 11-12».
¿Cuál fue tu primer evento nacional?
«Cuando contaba con solo siete años me captaron para que entrenara con los de nueve y 10 y fuera al campeonato nacional, pero la Comisión Provincial no dejó que me incluyeran por temor a que me ocurriera alguna lesión.
«Dos años después, participé en mi primer torneo nueve y 10. Esa fue una experiencia bastante fuerte para mí, nunca había estado en una competencia nacional y allí experimenté la presión de este tipo de eventos».
¿Cómo has hecho para imponerte en cada una de las categorías?
«Mi lema siempre ha sido dar más cada día que pase, eso me lo inculcó mi familia y los diferentes entrenadores que he tenido en mi carrera deportiva, además consumo bastante béisbol y lo estudio, me preparo mucho desde el punto de vista técnico-táctico y lo otro son los entrenamientos, siempre estoy tratando de perfeccionar mi modo de jugar a la pelota».
¿En qué momento de tu carrera te ascendieron al equipo nacional?
«Desde mi primera temporada en el 11-12 me llevaron para la preselección y luego integré el conjunto que viajó al Panamericano de Aguascalientes, en México, en el 2018 y en esa ocasión ocupamos el tercer puesto, allí me destaqué como lanzador y me apunté el salvamento del juego por el bronce».
¿Ves tu incursión en el pasado mundial de Taipéi como el mayor capítulo de tu corta vida deportiva?
«Hasta ahora lo considero como lo más grande que me ha sucedido en el béisbol, también cuando asistí a esa cita contaba con más experiencia y llegué en unas excelentes condiciones, aunque fue difícil adaptarse al horario de Asia, y para colmo, en el primer juego nos enfrentamos a la sede, y de noche, algo que nos pasó factura porque no estábamos acostumbrados a jugar con luz artificial y ese partido lo perdí, pero después empezamos a ganar confianza y obtuvimos el tercer puesto, por suerte, tuve un desempeño bastante bueno».
Ahora que entras en una nueva categoría (13-14), ¿cuáles son los principales retos que afrontarás?
«En esta categoría es más complicado batear, porque entre otros aspectos aumenta la velocidad de los lanzadores, y son peloteros más desarrollados físicamente, hasta las distancias de las bases aumentó de un año a otro, por lo que tengo que entrenar más para estar a la altura de
mis nuevos rivales».
¿Entrenadores importantes en tu trayectoria como atleta?
«Le debo a todos y sería injusto si dijera uno en específico. Te mencionaré a Jorge Luis Abreu, alias Rojita, y con quien más tiempo he entrenado, a Osvaldo Jiménez, Raúl Curbelo y Rogelio García, entre otros que me ayudaron en el pasado».
¿Tus dos peloteros favoritos, uno retirado y el otro en activo?
«Al que más admiro es a Luis Giraldo Casanova. En eso influyó mucho mi abuelo, que se refiere a este famoso pelotero como el mejor de todos los tiempos. De los actuales prefiero a César Prieto, me gusta su forma de jugar, la velocidad y como fildea, sin duda me gustaría parecerme a él».
¿Y los resultados en la parte académica?
«En mi caso es muy difícil llevar ambas cosas a la par, la escuela y el deporte, pero hay que poner el máximo, mis días son muy estresantes. De lunes a viernes me levanto a las seis y media para llegar en tiempo a la secundaria Carlos Ulloa, luego voy por la tarde para los entrenamientos y en la noche el estudio, pero no tengo otra alternativa hay que avanzar en las dos actividades, de eso depende mi futuro».
¿Imaginas tu vida sin el béisbol?
«Para nada, el béisbol siempre ha ocupado un espacio en mi vida, no imagino mi futuro fuera de ese deporte, y ya es una costumbre, le he dedicado una gran parte de mi existencia».