Actualizado 16 / 10 / 2019

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Se apagó el Capitán San Luis

Alfonso Urquiola.

Alfonso Urquiola debe ser ratificado como el manager de Pinar para la 60 Serie Nacional.

La selección de Pinar del Río acaba de quedar fuera de la segunda etapa de la pelota cubana, al finalizar con balance de 23 victorias y 21 derrotas en la novena posición del torneo y, a pesar de que se culminó con promedio favorable de ganados y perdidos, no se puede aseverar que haya sido un buen resultado para la provincia.

Desde mi perspectiva, se vio un equipo con muchas lagunas ofensivas y defensivas, que le llevaron a salir debajo en la mayoría de las subseries que enfrentó, pues en total dominó el duelo particular en siete ocasiones y salió debajo en ocho oportunidades, y generalmente un conjunto con este recorrido queda fuera de los play off.

El bateo pinareño quedó por debajo de la media, al compilar 288, no obstante con hombres en circulación se terminó en un respetable 299, aunque de los clasificados solo superamos a Granma en este último acápite, y el gran dilema de nuestros atletas fue cómo traer los corredores en posición anotadora hacia la goma, algo que nos pasó factura desde los inicios de esta primera fase.

La defensa estuvo en la media del campeonato, con 974; sin embargo hubo algunas posiciones mal custodiadas, donde se dieron errores que costaron más de un partido; en ese sentido, el campo corto fue el punto más débil de los pinareños.

Por su parte, una destacada actuación tuvo la línea de abridores, sin dudas una garantía contar con las cuatro cartas pinareñas, pues Torres, Medina, Yaifredo y Casanova dieron disertaciones, lo doloroso fue a la hora de conservar los marcadores con los que estos serpentineros dejaron la mayoría de los encuentros.

Mientras que algunas de las piezas del bullpen no respondieron, jóvenes como Frank Abel Álvarez, Dariel Fernández, Yasiel Zambrana o Luis Alberto Silva no tuvieron el rendimiento que se esperaba de ellos; en cambio Reilandy González demostró ser más que una esperanza, y a la vez estar listo para empeños mayores.

Ante este nuevo fracaso del béisbol pinareño, creo que la mejor noticia será la ratificación de Alfonso Urquiola como manager de la nave, al menos, por periodo de un año más, entre otros factores, con la intención de que el afamado director cuente con el tiempo necesario para desarrollar algunos de los jugadores jóvenes y con mucha perspectiva que tiene nuestra provincia.

Sin embargo, me parece innecesario el traer figuras de otras regiones del país a suplantar a los nuestros , cuando nos sobra el talento aquí en nuestra casa, lo que se debe pulir, y quién mejor que el Relámpago de Bahía Honda para tan distinguida tarea; además, esos jugadores exportados, la mayoría con más de treinta años de vida y en el ocaso de sus carreras, serían una apuesta por el triunfalismo, por la obtención de un título nacional que escondería las verdaderas limitaciones de una práctica deportiva cuando se troncha a los noveles.

En honor a la verdad, el equipo verde tuvo varios chances de obtener su boleto a la lucha por los comodines, y el más claro de todos fue la visita al Latinoamericano, concretamente el segundo desafío, aquel que en el que los dirigidos por Anglada nos remontaron ocho anotaciones, y con esta contraofensiva azul se desvaneció la clasificación, quizás fue el momento en que peor lucieron los verdes y amarillos.

De aquel juego resta decir, que será el sello con el que se conmemore la actuación de los vegueros en la presente edición del clásico cubano, las ocho anotaciones de aquel noveno episodio representó más que un simple fracaso, fue una señal de cansancio, de quedarse sin fuerzas, de que en fin no se iba a avanzar hacia la disputa de comodines, como a la postre sucedió porque este choque definió el octavo puesto.

Ahora solo queda esperar por la próxima Serie Sub-23, cuando vuelva a «prenderse» el Capitán San Luis, y esperemos que en esa lid sí pueda avanzar nuestra representación hacia las etapas de post temporada, de suceder lo contrario ya se volverán a prender las alarmas.

¿Qué le brindamos a los clasificados?

La nómina de los verde y amarillos estará en el colimador de más de un manager de los asistentes a la siguiente fase, con el objetivo de obtener de ella refuerzos de cara al tramo más importante de la competición.

Willian Saavedra, Lázaro Emilio Blanco y Pedro Luis Rodríguez son las ofertas más interesantes de la ofensiva vueltabajera, el primero de ellos por sus números se ganó una plaza en el Cuba que asistirá al Premier-12, y de paso demostró una vez más que es uno de los mejores bateadores de la pelota cubana.

Lázaro Emilio Blanco terminó en 375 de average y 465 de OBP, conectó seis cuadrangulares, uno cada 20 veces al bate, empujó 30 carreras, su slugging fue de 608 y el OPS de 1073, méritos suficientes para ser llamado a algunas de las seis plantillas que animarán la siguiente etapa.

Pedro Luis Rodríguez fue el escudero de Saavedra, en ese difícil quinto turno bateó para 325, con OBP de 364, siete dobles, cuatro jonrones y se erigió como el segundo remolcador de la campaña dentro de la novena de Urquiola, para colmo fue un tremendo defensor de la tercera almohadilla.

De los lanzadores creo que serán cinco hombres los que vestirán otros uniformes en la 59 Serie, Yosvani Torres, Erlis Casanova, Frank Luis Medina, Yaifredo Domínguez e Isbel Hernández.

Torre tuvo una efectividad de 3.50, un whip de 1.47 y solo regaló dos bases por bola como promedio por encuentro, también obtuvo tres victorias y solo le botaron tres pelotas en 144 bateadores enfrentados.

Casanova logró par de triunfos, trabajó para 2.96 de carreras limpias, el whip de 1.35 y solo le batearon para 264, en tanto solo dio tres bases por cada nueve entradas lanzadas.

Medina tuvo un slugging en contra de 348, ponchó a casi seis hombres por partido, el PCL fue de 3.59, el whip de 1.49 y nada más brindó tres boletos por encuentro, todo esto le bastó para alcanzar cinco ganados, aunque se incorporó tarde a la Serie.

En lo que refiere a Yaifredo también salió airoso cinco veces, el whip fue de 1.74, el slugging de los contrarios fue de 339 y el PCL de 3.02, así como destaca el hecho de que soportó un solo cuadrangular en 183 veces al bate oficiales.

Isbel Hernández fue el caballo de batalla a la hora de cerrar, se apuntó un total de siete puntos por juego salvados, su whip fue de 1.12, el PCL de 1,80, el slugging de sus oponentes fue de un bajo 227 y mostró una frecuencia de diez ponches por cada nueve entradas.

Sobre el Autor

Luis Alberto Blanco Pila

Luis Alberto Blanco Pila

Periodista deportivo del Periódico Guerrillero

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