Una medalla para el pueblo
- Escrito por Dainarys Campo Montesino
Cuando la venezolana Yulimar Rojas marcó 15.11 metros en el triple salto de los recién concluidos Juegos Panamericanos, la pinareña Liadagmis Povea no se amilanó, y aunque no pudo igualar la marca, su medalla de bronce le sabe a oro.
En declaraciones antes de partir a Lima estaba segura de que tenía una competencia difícil. Habrían rivales de peso como la colombiana Ibargüen, a la postre ausente por lesión; la jamaicana Jodian Ricketts y la ya mencionada Rojas.
Al regreso de su segunda cita continental, Povea muestra con orgullo el metal bronceado y ofrece sus impresiones de la competencia:
«A mí me pareció muy buena, estuve un poquito fría debido a las bajas temperaturas, pero cumplimos con la meta que nos trazamos.
«En realidad yo no salgo a ganarle a nadie, sino a hacer mi trabajo y a dar lo mejor de mí. A mejorar en cada escenario.
«Tenía expectativa de medalla y como atleta siempre esperamos el oro, pero ese bronce fue sangrea‘o, luchado, fue con mucho sacrificio, así que es bien merecido.
«Con respecto a la venezolana pensé que podía hacer esa marca en algún momento porque ya venía repitiendo los 15 metros. No me puse nerviosa, yo salí a buscar la medalla pero ya no me daba la carrera debido al frío y a la lluvia, entonces respondí con mis 14.60.
«No sentí presión en ningún momento porque estoy adaptada a competir en esos escenarios, a dar lo mejor de mí. Es algo normal, -¡Vaya, como un hobby!.».
Con el desenfado que la caracteriza al hablar insiste en agradecer a «todos los que dejaron de ver novelas y de hacer sus cosas para verme saltar. Esta medalla es de todo el pueblo».
Sobre el Autor
Dainarys Campo Montesino
Licenciada en Estudios Socioculturales. Ha trabajado como traductora de la versión en inglés del Periódico Guerrillero.




