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Nueva reina en Las Cadenas

Adriana Rodríguez Fuentes / Foto: Mónica Ramírez

Adriana Rodríguez Fuentes / Foto: Mónica Ramírez

Hasta hace unos días el poblado Las Cadenas en el municipio de La Palma era desconocido para la mayoría; sin embargo, luego del heptatlón panamericano en Lima, Perú, se repite de boca en boca que una jovencita de esa comunidad sorprendió a todos.

Con 20 años recién cumplidos, Adriana Rodríguez Fuentes se convirtió en la tercera heptatleta cubana en coronarse en un evento continental, solo precedida por Yorgelis Rodríguez en Toronto 2015 con 6 332 puntos y por Magalys García en Winnipeg 1999 con 6 290.

En un recibimiento ofrecido por la Dirección Provincial de Deportes en Pinar del Río a los atletas locales participantes en la justa, Adriana accedió a conversar con la prensa.

A pesar de no ser la favorita según los pronósticos, el resultado no fue obra de la casualidad, pues detrás de la aparente sorpresa existe una fructífera trayectoria en las categorías inferiores y un largo camino de entrenamiento y sacrificio.

«Comencé en un combinado deportivo en Las Cadenas, entrenando solo los fines de semana. Luego fui a una competencia pioneril en la que tuve muy buen desempeño, ya después me captaron para la Eide, donde empecé a entrenar con Nancy Martínez.

«Desde el principio obtuve buenos resultados en pentatlón, que es lo que hacen las categorías menores.

«En el 2015 llegué al equipo nacional y participé en el mundial de cadetes, en el 2016 gané medalla de plata en el mundial juvenil y en el 2017 obtuve oro en el panamericano de la categoría».

Podría decirse que entró al equipo de mayores con el pie derecho, no por la repentina lesión de Yorgelis durante la competencia, algo que sin lugar a duda dejó a toda Cuba casi sin esperanza de preseas, sino por la dedicación y el empeño que junto a su entrenador puso rumbo a Lima 2019.

«La preparación fue ardua, hicimos una base de adiestramiento en México en la altura, y también en España, donde solo entrenamos eventos individuales.

«Además, fundamental ha sido el papel de mi entrenador, Gabino Arzola, quien me apoya en todo, incluso cuando las cosas salen mal. Él es como si fuera un padre, siempre preocupado y dando alentadores consejos».

Aún emocionada por el metal dorado y con la alegría de volver a casa, apenas encuentra unas palabras para describir lo vivido.
«Un día previo a la competencia de heptatlón participé en el salto de longitud y no me fue bien, obtuve sexto lugar con 6.49, en una prueba que ganó Chantel Malone de Islas Vírgenes con 6.68».

Sin embargo, tuvo la mejor competencia de su joven carrera en el heptatlón al acumular 6 113 puntos y dejar en el segundo puesto a la estadounidense Annie Kunz (5 990), mientras el bronce fue para la colombiana Martha Araujo (5 925).

Con exactitud rememora que hizo registro del año en la impulsión de la bala (13.21 metros) y marca personal en los 800 (2:18.49); aunque difícil, mantuvo estabilidad en los 100 con vallas (13.37 segundos) y en la longitud (6.46 metros). Saltó a una altura de 1.77 y luego de los 200 metros (24.02 segundos) ya casi saboreaba el título, a pesar de que la jabalina no es su fuerte y de lanzar un discreto 33.59 metros.

«La jabalina es lo que más me ha costado, será porque es la que menos he entrenado aquí en la provincia y se me hace difícil. Lo que más fácil se me da son las carreras y la longitud».

Una competencia entre experimentadas atletas y de una magnitud tal genera nervios y algún tipo de presión, pero todo eso lo transforma en fuerza y en deseos de querer más.

«Esas son las cosas que te hacen crecer. Siempre tuve la idea de darlo todo y fui con todo, pero te confieso que me sorprendió obtener el oro».

Casi al término de la conversación surge la interrogante del primer pensamiento tras el triunfo y no duda en responder al instante:
«En quien primero pensé fue en mi mamá, ella me dice que lo importante es participar. Ya estaba contenta con que estuviera.

Imagínate, ganar el título ha sido lo más grande para ella».

Es reconfortante tener el apoyo y la comprensión de la familia, de la pareja, y su relación con Adrián Goide, armador de la selección cubana de voleibol, así lo reafirma.

«Es bastante bueno tener de pareja a alguien que esté en tu mismo mundo, es más fácil convivir. Tenemos los mismos intereses, compartimos los problemas y sabemos cómo ayudarnos».

Con un agradecimiento sincero al pueblo de Pinar del Río y a todos los que le dieron su apoyo vuelve a su tierra natal Adriana Rodríguez.

Próximamente estará en el Mundial de Doha, Catar, representando a Cuba en el salto de longitud. Luego a entrenar fuerte para, quizás, dar nuevas sorpresas en el heptatlón de Tokio 2020.

Sobre el Autor

Dainarys Campo Montesino

Dainarys Campo Montesino

Licenciada en Estudios Socioculturales. Ha trabajado como traductora de la versión en inglés del Periódico Guerrillero.

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