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Una dama para Lima

Una dama para Lima

Entrevista efectuada a Yarisel Cardentey Figueroa, única mujer árbitro que representará a Pinar del Río en los XVIII Juegos Deportivos Panamericanos de Lima 2019.

Yarisel Cardentey tiene cumplidos 32 años, y lleva más de dos décadas, entre sus etapas de atleta, entrenadora y árbitro en el bádminton. Su futura presencia en Lima es el resultado de una larga trayectoria en su deporte, caracterizada por una mezcla de talento, tesón e imposición ante las adversidades.

A los 18 se convirtió en madre, significando un incentivo adicional para iniciar su trabajo pedagógico en áreas deportivas, y tiempo después se graduó de licenciada en Cultura Física, simultaneando sus estudios con la labor de instructora en la base, tarea que la llevó a ser seleccionada para cumplir misión en la República Bolivariana de Venezuela.

En la actualidad se desempeña, además, como comisionada interina de la disciplina en la provincia, al tiempo que sigue la superación académica en el instituto superior comandante Manuel Fajardo.

“El Bádminton es mi hobby”, me dijo instantes antes de comenzar la entrevista. A veces me paso gran parte del día pensando en jugadas. Es un deporte, que como el ajedrez, te exige mucha concentración y agilidad mental”.

¿Cómo llega usted al bádminton?

“Comienzo desde muy temprana edad en mi municipio natal, Candelaria, con mi entrenador Omar Duque. Estaba en tercer grado cuando me inicié y como era una niña muy activa me involucré en este deporte. Mi vida deportiva empieza con la participación y obtención de medallas en campeonatos provinciales y en juegos nacionales escolares, en este último recuerdo el de Jiguaní, Granma, en el 2000. En octavo grado me captan para la Eide Ormani Arenado y estuve hasta que culmino mi etapa de preuniversitario”.

¿Y el trabajo como entrenadora?

“Mi carrera como entrenadora siempre sospeché que llegaría, sentía esa vocación por querer transmitir los conocimientos que ya poseía a los alumnos. Entonces, me decanto por entrenar en la base de la pirámide, donde se forjan los futuros campeones.”
¿Su otra faceta, el arbitraje, cómo se decide por este aspecto?

“Ya tenía mi niño y era imposible seguir como atleta en activo, por lo que el camino para mantenerme ligada a los campeonatos nacionales, era el de árbitro. Pues cuando eres atleta el retiro es traumático y más cuando eres muy joven, fue una forma de suplir la necesidad de estar en el mundo del bádminton”.

¿A su juicio, cuáles son los requisitos que debe reunir un árbitro?

“Ser justo e imparcial, son dos palabras imprescindibles cuando se ejerce el arbitraje. Otro elemento es el hecho de percibir que los protagonistas son los atletas, y por esta causa es un reto que nunca se decida un resultado por un error del árbitro. En este trabajo hay que estar muy preparado y poseer conocimientos acerca del deporte en cuestión”.

¿Cuál será su rol en la edición de Lima 2019?

“Seré juez de línea, que consiste en cantar los volantes cuando salgan del terreno. Debo estar bien concentrada, ya que como se sabe los Panamericanos ocurren cada cuatro años y es duro estar tanto tiempo entrenando para que una mala decisión de un árbitro te frustre el sueño de obtener una medalla o, incluso, ser campeón. Debo ejercer la ética profesional que le inculcan a los árbitros cubanos”.

¿A qué atleta del bádminton admiras en el país?

“A Osleni Guerrero, que hace honor a su apellido por su carácter, su talento y calidad técnica. Él ha sido muy estable en una modalidad bien difícil y con millones de practicantes en el mundo”.

¿Participó usted en algún evento internacional como atleta?

“En realidad no, pero competí en la II Olimpiada del Deporte Cubano, donde sí hubo participación foránea, creo que un equipo de Ecuador y alcancé tercer lugar por equipo”.

¿Y la experiencia en la República Bolivariana de Venezuela?

“Viajé mediante un convenio para ser entrenadora de bádminton. Estuve en el estado de Barinas. Fue una gran aventura ayudar a ese pueblo. Formé un equipo bastante optimista, y que tenía muchos deseos de entrenar, que fue una gran suerte para mí y pude participar con el conjunto en varios torneos internacionales con sede en ese propio país”.

¿Desde su perspectiva qué afecta el trabajo en la base en Pinar del Río?

“Lo primero es que hay entrenadores en la base que no fueron atletas de bádminton. En el 'Fajardo' tenemos un proyecto de superación para ellos, debido al déficit de fuerza técnica que tenemos en la actualidad y así contrarrestamos este factor. También no entran al país muchos implementos por el tema del presupuesto, aunque estamos consciente de lo costoso que son. Nunca se debe obviar el hecho de que la base es el principal eslabón en el desarrollo de un deportista.

“Desde que inició su práctica en la provincia siempre hemos sido una potencia a nivel nacional. Es lindo ver cuando nuestros niños, como digo yo, son más pequeños que la raqueta y tienen habilidades para jugar con el volante. En la actualidad somos subcampeones en nivel escolar y tenemos planificados estar en el podio tanto en el juvenil como en el escolar”.

¿Metas luego de Lima?

“Continuar categorizándome y estudiando el idioma inglés, pues es muy necesario para ejercer el arbitraje en el escenario internacional y para comunicarse con los colegas en los torneos”.

Yarisel, luego de esta entrevista, confirma la frase que un practicante de bádminton me dijo en una ocasión, cuando aludió a que esta modalidad más que un deporte es una filosofía de vida al igual que el ajedrez o el judo.

Sobre el Autor

Luis Alberto Blanco Pila

Luis Alberto Blanco Pila

Periodista deportivo del Periódico Guerrillero

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