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Lázaro Madera: “La suerte en la vida no me ha acompañado.”

Lázaro Madera.

Lázaro Madera.

Cuando su hijo jugaba béisbol con el equipo grande de Pinar del Río, varias veces coincidimos en la parte alta de las gradas del jardín derecho. No nos conocíamos y, por ende, nunca medió una palabra entre nosotros, a pesar de las numerosas veces que acudimos al estadio y al mismo lugar. Siempre lo acompañaba un tabaco y, aunque es un especialista en béisbol no hacía comentarios; ni siquiera en las buenas jugadas de su retoño.

En conversación reciente con Ernesto Amaya, un colega de trabajo, coincidíamos en las aptitudes deportivas del exjardinero izquierdo de los equipos pinareños Lázaro Madera; y salieron a relucir sus características personales: hombre callado y no dado a los alardes.

Justo de regreso a casa me lo encuentro en el parque Antonio Maceo (parque Colón) junto a Daniel Lazo y otros aficionados. Nada fácil fue convencerlo a que estuviera la mañana siguiente en Radio Guamá para una entrevista. Un ardid, una frase comprometedora fue clave mientras le daba un estrechón de mano: “¿Palabra de hombre?”.

A la hora convenida –8:30 a.m. puntual– estaba parado frente a mí en la puerta de la emisora, con su gorra roja del equipo Cuba y su correspondiente jersey: hombre de palabra. Buen comienzo.

Su labor como pelotero de la década de los `80 y `90 del siglo pasado lo llevaron a ser quinto bate, detrás de Luis Giraldo Casanova “El señor pelotero” del equipo grande de Pinar del Río.

No es Madera un hombre de talla alta, pero sí de complexión física fuerte, y tenía buen tacto además de que era rápido en las bases.

Dicen los especialistas que para ti no había lanzamiento que te dominara, que no creías en zona de strike ni de bola.

“Pienso que sí… había lanzamientos que me dominaban. Era un pelotero que salía a batear, siempre con el objetivo de batear, de tirarle a la bola. Lo más presente que tenía era eso y a veces le tiraba a lanzamientos un poco fuera de la zona pero conectaba bien y seguí de esa forma porque me daba buenos resultados”.

¿Recuerdas una anécdota de algún lanzamiento que no venía en zona y que significó el triunfo para tu equipo?

“Yo tengo varias anécdotas de momentos así. Una vez contra Santiago de Cuba, picheando Georgi Díaz, que era un buen pícher, incluso campeón olímpico. Me tiró una recta alta, a la altura de la cabeza y le di jonrón por el left field. En el otro turno al bate vino y me la tiró más alta todavía y volví a meterle jonrón. Salió corriendo y me dijo '¡este negro… este negro está loco!', es una de las ocasiones que no se me olvida. Y también batée bolas bajitas contra el suelo que salieron buenos batazos, la gente se acuerda de eso más que yo.

“En un juego contra Villa Clara, recuerdo que Mario Véliz tenía una curva grande, esa fue la suerte, que hice un buen swing, la bola venía ahí, le di y se fue. Eso es algo que ni yo mismo lo esperaba… son cosas que pasan”.

En Barcelona ´91 hubo también una situación que fue importante para ti.

“En ese juego ya había dos outs y se embazó Pierre (Gabriel), después Germán (Mesa) y me tocaba a mí el turno al bate, imagínate perdiendo por dos carreras y dos outs. El único compromiso que hice fue que no sería el último out. Le dije a José Raúl (Delgado) que venía detrás de mí en la alineación: `Yo no voy a ser el último out, mira a ver que tú vas a hacer`. Me fajé con el pícher japonés… estaba duro, tirando lanzamientos incómodos, movía bien la pelota, di varios fouls pero llegué a primera por base por bolas y detrás José Raúl bateó un buen jit y empató el juego. En el otro inning ganamos. Ni nosotros mismos creíamos que ganaríamos”.

Lázaro Madera casi siempre fue quinto bate en los equipos pinareños.

“Aquí había buenos peloteros. Yo empecé en La Habana con Agropecuarios primero, que era Serie Selectiva, y regresé para acá, Pinar del Río era campeón. Estaba Fernando (Hernández), Casanova (Luis Giraldo), varios peloteros… pero Jorge Fuentes me dio la posibilidad de jugar.

“Regresé porque esta es mi provincia y tuve un buen comienzo, fui bajando en la alineación, empecé como octavo bate, después fui tercero, seguí subiendo y terminé como quinto bate.

“Fernando era buen pelotero pero pasó al sexto, Urquiola (Alfonso) era segundo, Linares (Omar) era tercero y así una alineación que se fue conformando… Giraldo Iglesias era primero. Así nos echamos varios años ganando campeonatos”.

En la 30 Serie Nacional fuiste el jugador más valioso, bateaste para 400.

“Yo bateé varias veces bien, incluso, fui galardonado por la revista Opina en La Habana por los años ochenta y tanto, no recuerdo exactamente. Tuve rendimiento dando jonrones y además con buenos promedios de bateo. Un año conecté 39 jonrones, robé 30 y tantas bases.

“En esos años había muchos peloteros de grandes posibilidades, nunca pertenecí al equipo nacional, aún con esos rendimientos. Participaba en los equipos Cuba B en topes y copas, pero no en el equipo grande”.

Conectaste 587 extrabases con una frecuencia de uno cada 10.16 veces al bate.

“Yo era un bateador de buen tacto, bases por bolas cogía muy pocas, pero tenía fuerza… bateaba extrabases y corría rápido, inclusive tocaba bola, hacía cosas… En la pelota hay que tener la mente fija en la ofensiva, yo no tenía una defensa estelar pero pasaba bien. La ofensiva fue siempre mi plato fuerte y me preparaba para lograr ese rendimiento”.

Muchas veces no te incluyeron en los equipos Cuba, aun mereciéndolo.

“Así fue y aunque eso me hizo sufrir, nunca perdí el ánimo. Año por año seguía jugando y rindiendo y había un grupo de peloteros de grandes posibilidades… no obstante, me sentía dolido porque cuando hacían las preselecciones me incluían en el B y de nuevo en el B, con rendimientos altos. Existían peloteros del equipo grande que ni jugaban la serie”.

¿De los mánagers que te dirigieron en tu carrera, a quién te habría gustado tener siempre?

“Yo empecé jugando con Ñico Jiménez en La Habana, después con Andrés Ayón en la Selectiva también en la capital, pero aquí en Pinar del Río, fue de Jorge Fuentes del que más aprendí: es una eminencia como director. Escuchaba a los peloteros consagrados, yo pienso que era medio psicólogo, no improvisaba mucho, era un director que iba por la verdad.

“Al pelotero que él le veía posibilidades le daba un chance para que fuera grande. Él lo reunía todo para ser un director de equipo. No era un director explosivo, más bien convencía a la gente con palabras, con hechos de que así era como había que hacer las cosas, con disciplina.

“Con Urquiola no estuve como pelotero, pero sí lo vi bastante dirigiendo y pienso que fue otro gran director que ha pasado por Pinar del Río, son los dos que recuerdo de más posibilidades. Como ellos deben ser los directores, porque han ganado varios campeonatos aquí en Pinar del Río y fuera de Cuba”.

A propósito, ¿qué hace Lázaro Madera en la actualidad?

“Estoy en la Academia Provincial con Alberto Cué. Los otros años me los pasé en los municipios trabajando con los muchachos en las categorías escolares, siempre he estado vinculado al béisbol”.

¿Has dirigido equipo a algún nivel?

“He dirigido a todos los niveles de la pelota. Empecé en la categoría 9-10 años. Después 11-12 dos años; 13-14 en la Eide por dos años; 15-16 también en ese centro y de ahí me fui a cumplir misión internacionalista en Venezuela.

“Cuando regresé estuve al frente del Pinar B, luego me pasaron para Pinar A, con este equipo estuve como 10 años con buenos resultados. Pinar A participaba en varios clubes campeones donde logramos tremendos resultados. Cuando no ganábamos quedábamos segundos, fuimos campeones a nivel nacional.

“Dirigí dos ligas de desarrollo, cogí segundo y tercer lugares a nivel nacional. Desde entonces llevo varios años sin dirigir pelota, por una cosa o por otra, no es que no tenga el deseo sino porque la suerte no me ha acompañado en muchas decisiones que se han tomado aquí en esta provincia”.

¿Qué te caracteriza como mánager?

“Primero, conocer a los peloteros. Segundo, ser paciente, ser reflexivo, oír a la gente, a los peloteros, a los entrenadores, tomar decisiones en el colectivo, oues es el que casi siempre tiene la razón. Es un director contra tres o cuatro entrenadores.

“Ya en las decisiones chiquitas del juego de pelota el director tiene varias responsabilidades. En esos momentos no te da tiempo a reunir al colectivo. Muchas cosas se definen en las reuniones, pero las decisiones chiquitas las toman los directores”.

¿Has pasado cursos de director de equipo?

“Sí, pasé un curso en Santiago de Cuba, dos aquí en Pinar del Río en el 'Fajardo' con algunos profesores como Jorge Fuentes, Alfonso Urquiola, el metodólogo de la provincia… Siempre me he incluido en esos cursos”.

Alguien con quien tú has trabajado, el profesor Alberto Cué, te cataloga como un gran estratega.

“He trabajado con peloteros nuevos y varios directores que han pasado por Pinar del Río, con Gallardo (Jorge Ricardo), o ellos han trabajado conmigo, pues a veces el director he sido yo. También con Raciel Sánchez, con Mario Valle que fue coach mío en tercera base. José Soto es un excelente preparador físico, así como Giraldo González y otros que se me pueden quedar. Hay un grupo bueno de entrenadores en Pinar del Río.

“Con Cué laboro como entrenador, él es el director del equipo, amigo mío en lo personal, me siento bien con él”.

“El juego chiquito se gana haciendo jugadas, squeezeplay, tocando bola a la hora que hay que tocarla, haciendo bateo y corrido, haciendo cosas para que el juego te dé. A veces hay directores que no tienen el valor de hacerlo, pero cuando tú haces jugadas buenas casi siempre salen bien. Las improvisadas en ocasiones salen bien pero muchas veces salen mal”.

¿Cómo ves el desarrollo del béisbol en Pinar del Río en la actualidad?

“Tiene mucha salud, va bien, hay un grupo de talentos jóvenes en la Academia, en la Liga de desarrollo que pienso que dentro de poco tiempo estén dando resultados para Pinar del Río, si no pasa otra cosa. Moinelo (Liván) y Martínez (Raidel) están jugando en Japón y tienen menos de 23 años.

“Hay otros como Reinaldo Lazaga, el minero Azcuy (Lázaro), Roidel Martínez va a ser una eminencia, los dos muchachos que están con los juveniles Pelegrín y otro de Guane son de muchas perspectivas”.

Si algún día consideraran que Lázaro Madera puede dirigir el equipo grande de Pinar del Río, ¿cuál sería su disposición?

“En estos momentos no tengo nada contra el béisbol de Pinar del Río. Quisiera ayudarlo al máximo y lo hago como trabajador. Si pudiera dirigir lo haría, sin discusión alguna. La suerte en la vida no me ha acompañado por decisiones que se toman, pero si un día tengo que dirigir la pelota grande, a cualquier nivel, lo hago, porque me siento con capacidad, con experiencia, con voluntad y dedicación”.

Sobre el Autor

Pepe Morejón

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