Actualizado 13 / 11 / 2018

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Yusniel: “El deporte es mi vida”

Protagonista de una gloria efímera

Tan sorprendente como efímera, la carrera deportiva del sandinense Yosniel Díaz Díaz, le llevó con 28 años a convertirse en Campeón Mundial entre atletas no convencionales, en la justa que organizó la ciudad turca de Izmir en 2008.

Paradójicamente, la discapacidad auditiva contra la que tanto luchó en su infancia y adolescencia, lo condujo a aportar la tercera medalla de oro de la delegación cubana al detener los relojes en 1:54.64 minutos en los 800 metros planos.

Su presea, además de elevarlo a la élite universal, aseguró el cuarto lugar de la Mayor de la Antillas, en el primer campeonato mundial para sordos organizado en la historia.

Seguidor de los pasos de su abuelo, Yusniel se inclinó desde niño por el deporte, aunque la inestabilidad provocada por las sucesivas mudanzas de la familia no le permitió dedicarse todo lo que hubiese deseado, a su práctica sistemática.

“Yo comencé en el deporte en la primaria, recuerdo que mi primera entrenadora fue Urbisia Linares, después me desvinculé un poco por la constantes mudanzas entre Sandino y Consolación del Sur, finalmente me asenté en ese municipio, allí seguí preparándome con la profesora Margarita”.

La imposibilidad de entrar a un centro de alto rendimiento, hizo que Yosniel decidiese enrumbar su vida en el plano militar, una carrera que tuvo que abandonar después de algunos años a causa de su discapacidad.

“Yo pertenecía a la Marina de Guerra, pero me tuve que licenciar por peritaje médico ya que no oigo bien por un oído, después pasé a trabajar en el Cuerpo de Guardabosques de Manuel Lazo como parte del proyecto de cuidado de las tortugas marinas, de la Universidad de la Habana”.

Según confiesa, durante esa etapa de su vida siguió entrenando y compitiendo al punto de ganar un torneo nacional inter ejércitos, algo que le ayudaría a mantenerse en forma para afrontar lo que se avecinaba.

“Un día me llama el difunto Nelson Chirino, entrenador de los discapacitados aquí en Sandino y me dice: “vamos conmigo a una competencia”. Recuerdo que fue un torneo provincial que se hizo en Mantua, ahí le gané al campeón de mi especialidad”.

Esa victoria, convenció a Yosniel de que podía a pesar de la edad, triunfar como atleta discapacitado, no obstante, el retorno a la vida deportiva signaba varios retos.

“Yo siempre me tomo las cosas en serio, lo que vaya a hacer me gusta hacerlo bien, pero tuve muchas dificultades porque me llamaban para entrenar en Pinar del Río y no podía ir porque no me daban licencia deportiva, así que tuve que dejar mi trabajo”.

A finales de 2007, finalmente logra incorporarse a los entrenamientos en Vueltabajo de donde rápidamente pasa al equipo nacional, concentrado en la provincia de Matanzas.

“Fue difícil al inicio porque nadie me conocía, tuve que adaptarme a muchas cosas: estar lejos de mi familia, sin trabajo, llegar sin un plan de entrenamiento y empezar a correr al mismo nivel de todos los que estaban allí.

“A los tres días no aguantaba más, hablé entonces con el entrenador y le dije que sí en una semana no estaba al mismo nivel que el resto, me mandara de regreso para Pinar del Río, antes de ese tiempo logré ponerme al parejo del resto”.

Solo cinco meses después, ya su nombre figuraba en la lista del equipo que asistiría al mundial de atletismo con sede en Turquía.
“Me sentí presionado al llegar a un país que no conocía, todo lo que quería era competir para salir de eso y precisamente fui el primero de la delegación cubana en hacerlo.

“Ya se decía desde Cuba que yo era una medalla prácticamente segura al comparar mi tiempo con el del resto de los competidores. En lo primero que pensé fue al lograr la medalla fue en mi pueblo, Sandino, en cómo me recibiría porque ya no sería el muchacho que trabajaba en el cabo, ya era un campeón mundial”.

Convertirse en Campeón Mundial de 800 metros entre personas hipoacúsicas a los 28 años, coronó toda una vida de duros sacrificios en busca de un sueño. Sin embargo, tan rápido como su ascenso a la cúspide, llegó el fin de su carrera deportiva.

“En 2009 fueron las olimpiadas de mi deporte, pero no sé si por temas de presupuesto o buscando más medallas con menos cantidad competidores, se llevaron a solo dos atleta de velocidad, eso me hizo sentir mal porque estaba en mi mejor momento, pero uno tiene que acostumbrarse porque así es la vida.

“Después del entrenamiento para ese torneo había un Panamericano al cual ya no pudo asistir por una lesión que sufrí, no pude volver correr nunca más, la tengo ahí como si hubiese sido ayer”

Si bien trató de regresar en varias ocasiones al deporte de alto rendimiento, ello le fue imposible por lo que retornó a su natal provincia donde por lapso de casi dos años se mantuvo como entrenador de categorías infantiles.

“Actualmente trabajo en la fábrica de bloques que radica en la Zona Industrial de Siete Matas en Pinar del Río y aunque he tenido posibilidades de trabajar de nuevo como entrenador, me gusta lo que hago.

“No obstante, si en algún momento fuesen necesarios mis conocimientos no lo dudaría un momento, aunque para ello tuviese que volver a dejar mi trabajo, el deporte es mi vida”.

Sobre el Autor

Victor Manuel Blanco González

Victor Manuel Blanco González

Licenciado en Periodismo en la Universidad de Pinar del Río, Hermanos Saíz Montes de Oca.

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