Su mayor record: el haber vivido en los corazones del pueblo
- Escrito por Victor Manuel Blanco González
Pedro Pérez Dueñas.
Difícil se torna escribir o hablar de hechos o figuras del pasado, cuando este llega a nosotros a través del recuento verbal, la fría lectura de un libro o la rapidez y sinteticidad de las redes sociales.
Por eso no puedo recrear como quisiera hoy, la trayectoria deportiva o personal del saltador triple pinareño Pedro Pérez Dueñas, quien hace dos días dejó de existir físicamente en la Habana, ciudad donde residía desde hace años.
Posiblemente uno de los atletas más obviados por el atletismo cubano, la historia lo recoge, sin embargo, como el primer antillano recordista mundial absoluto, hazaña conseguida en los Juegos Deportivos Panamericanos de 1971 en Cali, Colombia, donde se estiró hasta los 17,40 metros.
Casi por casualidad descubrió Pedro Pérez Dueñas que estaba hecho para el salto triple. Fue en aquellos ya lejanos Juegos Escolares Nacionales de 1968 en los que tuvo que competir en esa modalidad pues no había vacantes en la que hasta ese momento practicaba (salto largo).
A partir de ese momento, comenzaría para él una fructífera carrera que lo llevaría a romper en tres ocasiones el record del mundo en la categoría juvenil y ganar entre otros títulos el de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santiago de los Caballeros, República Dominicana.
Los Juegos Olímpicos de Munich 76, pudieron haber sido para él la consagración entre los más grandes en el orbe, pero el salto del brasileño Joao Carlos de Oliveira le privó del bronce en el último salto.
Rápido, fuerte, se basaba mucho en su técnica, sin embargo, las lesiones hicieron mella en su físico al punto de tener que retirarse con apenas 27 años.
La vida, le depararía no obstante, otras muchas glorias personales al pinareño, quien se convirtió en un excelente médico cuya impronta estaría ligada siempre a la medicina deportiva.
Ya fuera al frente del Centro de Medicina Deportiva de Pinar del Río o desde sus responsabilidades más tarde en la Federación Cubana de Atletismo, Pedro Damián Pérez Dueñas dejó a su paso una estela de cariño y admiración en todos aquellos que le conocieron.
Quizás por no haber conseguido saborear la gloria olímpica o por su temprano retiro de las pistas, a Dueñas no se le reconozca en toda su justa medida el aporte hecho a esta disciplina en la isla. Sin embargo, sencillo como el guajiro que siempre fue, jamás se le oyó reclamar honores no tributados, ni jactarse de glorias pasadas.
Sabedor de cuanto hizo por el triple salto y en general por el atletismo cubano, se marchó tranquilo pues su mérito como atleta, como médico y como persona jamás nada ni nadie lo podrá opacar.
Sobre el Autor
Victor Manuel Blanco González
Licenciado en Periodismo en la Universidad de Pinar del Río, Hermanos Saíz Montes de Oca.