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Daniel Regalado: “El show pinareño”

Daniel Regalado

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Cuenta quien le vio pelear, que si hubiese sido Pinar del Río la sede de un Campeonato Mundial o Juegos Olímpicos, ningún púgil habría podido arrebatar a Daniel Regalado el título de los 54 kilogramos.

Peleando en su patio, el hermano del también estelar ex boxeador Adalberto Regalado era prácticamente imbatible, razón por la que la afición vueltabajera le endilgó cariñosamente el apelativo del “show pinareño”. Aunque poseía una técnica poco depurada, sobre el ring el sanjuanero derrochaba coraje y lanzaba golpes endemoniados sin importar la calidad o el rango del rival de turno que le tocase enfrentar. El no haber participado en eventos universales o bajo los cinco aros, no empañó una prolífera carrera en la que entre otros títulos exhibe las medallas de oro alcanzadas en el Torneo Centroamericano de República Dominicana en 1989 y los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Ponce en 1993. A su extenso palmarés se suman además las coronas doradas en citas disputadas en Nicaragua, Colombia, Rumanía, Brasil así como su doble condición de campeón del Torneo Giraldo Córdoba Cardín. “Yo en la primaria lo que practicaba era lucha libre, en ese deporte gané primer lugar en un pioneril y trataron captarme para la EIDE, pero no quise. “Al poco tiempo me pasé para judo, estuve tres años y obtuve buenos resultados en los provinciales por lo que me trataron de volver a captar, en esa ocasión tampoco me quise ir”. Motivado fuertemente por su hermano, Regalado decidió a mediados de la década de los ochenta darle una oportunidad al boxeo, por lo que mientras estudiaba en la enseñanza secundaria en el municipio de Guane, comenzó a asistir a los entrenamientos con el entrenador Lorenzo Moinelo. Daniel RegaladoDaniel Regalado. / Foto del autor
“En Guane gané competencias provinciales de boxeo y el Comisionado Provincial de boxeo en aquel momento “Morito Fernández” prácticamente se enamoró de mí por lo que decidió traerme para Pinar del Río. “Me quedaba en el Motel Deportivo y entrenaba con el profesor José Luis Báez, a quien tengo que agradecer muchísimo hoy día. “Con 16 años hice equipo para un Playa Girón donde pelee con el segundo hombre del Equipo Nacional, le hice un buen combate pero me quitaron la pelea” Esa actuación le mereció al bisoño fajador pinareño, participar en su primera justa internacional. “Como tuve un buen resultado me llevaron a una competencia en Venezuela donde perdí con un boxeador de apellido Griman, contra él mismo volví a caer en ese torneo en el 87”. En lo adelante los cuadriláteros de Mongolia, Nicaragua, Bulgaria, la República Federal Alemana, Puerto Rico, Brasil, Rumanía y Cuba fueron testigos del ascenso boxístico de Regalado, a quien, sin embargo, nada satisfacía más que pelear en su terruño. “Siempre me preparaba bien para dar lo mejor de mi aquí en Pinar del Río, por eso me apodaron “el show pinareño”, como dice la gente si aquí se hubiese disputado una olimpiada, la medalla era pá mí. Siempre me dejaban para la última pelea porque me gustaba hacer fintas, la gente me chiflaba, eso me emocionaba mucho, yo no era muy técnico pero era muy guapo”. Aunque no coincidieron internacionalmente, en el año 1989 los hermanos Regalado, en aquel momento ubicados en el mismo peso, estuvieron a punto de enfrentarse en el Torneo Giraldo Córdoba Cardín. “En el 88 a mi habían bajado del equipo nacional por un incidente que tuve con Ángel Hernández, por eso durante el Cardín del 89 mi hermano tomó el carril difícil para que yo pudiese avanzar por el otro, a la final. “Mi mamá vino a Pinar del Río y le pidió al Moro que no nos dejara enfrentar nunca. Adalberto me dijo entonces: Tiburón, yo voy a perder contra Moya en la semifinal para que tu entonces le ganes, porque si no tu ni con el bronce vas a entrar al equipo nacional de nuevo” “Así lo hice y poco después mi hermano le preguntó Sagarra: ¿Alcides y ahora que va a pasar con el tiburón? El respondió, el hombre se ganó el puesto”. Lamentablemente fallecido en fecha reciente, tu hermano fue un púgil de gran calidad boxística y un hombre querido por la familia de ese deporte en Cuba. ¿Que representó Adalberto Regalado para ti? “Mi hermano para mí es como si hubiese sido un padre, oía muchos consejos de él, fue él quien me empujó a mí a boxear porque a principio no me gustaba, lo mío era la lucha. No lo olvido nunca, mi hermano era muy técnico. “Una vez cuando Enrique Carrión me ganó dos veces consecutivas, él fue a verme y me dijo: sabes porque pierdes con él, porque no te paras atrás, porque vas a buscarlo, párate en el medio del ring que ahí hay un árbitro, a partir de entonces comencé a mejorar”. A pesar de ganar muchísimos títulos no pudiste participar en un evento de primer nivel mundial u olímpico. ¿Qué crees que influyó en que no llegases ahí?

“Para hablarte claro en el equipo nacional hay que caer bien, yo soy alguien muy natural, pero a Alcides Sagarra no le caía bien mi estilo de pelea” “Después de que en 1992 no fui tenido en cuenta, para las olimpiadas de Barcelona, mi papá me dijo que no iba a pelear más sin embargo mi mamá me dijo que no le hiciese caso, que ella había parido a un macho, varón, masculino y que iba a seguir boxeando. “Seguí y mi mejor año fue entonces el 93, porque cogí oro en el nacional, participé en la gira de Europa donde obtuve tres oros y de regreso le gané en Sancti Espíritus al campeón olímpico de un año antes, Joel Casamayor”. ¿Trataron alguna vez de comprarte en el exterior?

“Sí en dos ocasiones, la primera en Colombia en el año 91, cuando el jefe del hotel en que nos hospedábamos durante una recepción me enseñó una maleta llena de dinero para que desertara. Le dije que mi mamá estaba en Cuba y que ella valía más que todos los millones de dólares que me podía ofrecer. “La otra fue en el 93 en Estados Unidos, cuando un señor que tenía que ver con el boxeo, llamado Don King, me ofreció dinero y le respondí: lo siento, Regalado no se regala. ¿Quién fue tu bestia negra?

“Mi rival más fuerte siempre fue Enrique Carrión, nos enfrentamos en ocho ocasiones, en las que él me ganó 5 y yo a él 3, dos en Pinar del Río y una en la Habana”. En el año 2002 llegó el retiro definitivo. ¿Qué ha pasado contigo desde entonces?

“El Moro no quería que me retirara, me decía que mi cara la tenía muy limpia que podía seguir, pero no quise. Me dije, me retiro campeón y no desprestigiado. Cuando fui a Brasil me sentía más lento, lo años no pasan por gusto. “Después comencé como entrenador de las categorías pioneriles en la EIDE, ahí estuve por seis o siete años hasta que un día fui a la finca y vi a unos oficiales de Boina Rojas que buscaban un entrenador de boxeo para que diera clases a los cadetes, le pedí al Moro que me recomendara y ahí estuve por dos años trabajando. “De Boinas Rojas pasé a ser entrenador de las Brigadas Especiales hasta hoy, ese trabajo me gusta mucho, todos los años vamos a las competencias nacionales, pero eso no quiere decir que he abandonado el boxeo, cuando hay torneos importantes siempre me llaman a la Finca para ayudar en lo que pueda”. Mirando en retrospectiva tu carrera. ¿Crees haber tomado la decisión correcta al cambiar la lucha y el judo por el boxeo?

“Yo en el judo creo que hubiese podido tener buenos resultados porque ya yo venía con buenas perspectivas en esa disciplina y hasta había obtenido la cinta azul. Pero me siento feliz y olímpico, porque le gané a campeones mundiales y olímpicos como Enrique Carrión y Joel Casamayor”.

Sobre el Autor

Victor Manuel Blanco González

Victor Manuel Blanco González

Licenciado en Periodismo en la Universidad de Pinar del Río, Hermanos Saíz Montes de Oca.

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