Actualizado 18 / 08 / 2018

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“El balonmano ha sido mi vida”

Rolando Morejón

Junto al padre del atletismo vueltabajero Bartolomé Calzada (Bartolo), Rolando Morejón Corbea es, posiblemente, la persona que más tiempo ha permanecido al frente de una comisión de deportes en nuestro país.

De andar pausado y trato alegre, Roli, como todos cariñosamente le nombran, ostenta el mérito de haber llevado las riendas del balonmano pinareño por cerca de 42 años. Fundador de esta disciplina en la más occidental de las provincias, hoy recuerda con cierta nostalgia su impronta como profesor de la escuela militar Camilo Cienfuegos, la época dorada del balonmano vueltabajero, entre las décadas 1980 y 1990 y los muchos atletas y entrenadores formados bajo su égida. De su padre, quien fuese formador de grandes luminarias del béisbol pinareño, aprendió Roli el amor por el deporte, una pasión que continuaron sus hijas y mantienen viva hoy sus nietos. ¿Fue usted jugador de balonmano en su juventud?

“No. El balonmano para mí en este momento es mi vida, pero no fue mi primer deporte, sino el tenis de campo, estuve jugándolo desde el '63 hasta el año '70, que entro al ‘Fajardo’ en La Habana, en ese tiempo logré estar durante tres años en el equipo nacional juvenil en una época en la que había grandes figuras como Humberto Camaroti o Francisco Acosta”. ¿Y cómo se vincula entonces a esta disciplina?

“En el año '73 es cuando llega el balonmano al ‘Fajardo’, en La Habana, de la mano de José Ángel Cruz. Ya se habían hecho algunas demostraciones en el '70 en Pinar del Río, pero entonces aquí no se practicaba organizadamente. “Ese año, se efectúa el primer campeonato de balonmano en La Habana y representé a Pinar del Río junto a otros atletas que estaban pasando el servicio militar allá. Hicimos un equipo y alcanzamos el cuarto lugar, para nosotros fue un bichito que se nos pegó, nos fue motivando, pues es un deporte en el que se combinan muchas cosas”. ¿Cuándo comienza su impronta ya como entrenador y comisionado de balonmano en la provincia?

“Cuando me gradúo de la EPEF en el '76, el director, que era Carlos Rodríguez Acosta, me trae aquí al estadio y le dice a su hermano Pedrito, director de deportes en la provincia, que yo sería el próximo comisionado de balonmano. “Estuve trabajando por un tiempo en el área de los 'Camilitos', que era la más fuerte que existía en el país. En esa época se jugaba balonmano aquí en el ‘Fajardo’, así poco a poco fuimos creando competencias escolares e intermunicipales; los torneos en esos años eran espectaculares, con gran afluencia de público y mucho apoyo institucional. En poco tiempo se convirtió en un espectáculo masivo”. ¿A su juicio cuáles fueron los factores determinantes para que solo unos años más tarde Pinar del Río se convirtiera en una potencia en este deporte?

“Los primeros Juegos Escolares Nacionales del balonmano se jugaron aquí en Pinar del Río en el año '77. Ahí participaron dos equipos de los 'Camilitos' y otro con varios atletas de la Eide y muchachos que lo practicaban en la calle, porque teníamos solo tres entrenadores y cuatro conmigo, ahí Pinar obtuvo el tercer lugar por provincias. “Luego en noviembre de ese año se celebra también aquí la primera Es-partaquiada, a la que vinieron los seis mejores equipos del mundo en ese momento. Ese campeonato mundial y los Juegos Escolares fueron el punto de inflexión para que el deporte tomara auge en Vueltabajo”. En la década de 1980 y primera mitad de la del '90, Pinar del Río prácticamente impuso una hegemonía en los campeonatos nacionales de primera categoría. ¿Cómo recuerda aquella época?

“En el año 1979 obtuvimos plata en los Juegos Nacionales Juveniles en Granma y en el '80 alcanzamos oro en Camagüey, a partir de ahí tuvimos una larga cadena de éxitos que duró más de 10 años en el sector masculino. “En el año '82 comienza la matrícula femenina en la Eide, y en el '85 ganamos el primer campeonato nacional en La Habana, desde entonces nos mantuvimos en el podio por siete u ocho años consecutivos. “En 1987 se efectúa también acá el primer Campeonato Panamericano de balonmano, el equipo Cuba tenía 14 jugadores, siete de ellos eran de Pinar del Río y cuatro jugaban regular, lo que da la medida del nivel que llegamos a alcanzar”. ¿Qué sucedió para que hoy en día estemos muy lejos de alcanzar el nivel que en esa época tuvimos?

“El periodo especial fue muy negativo en la práctica de este deporte, se redujeron los implementos para trabajar, se sacó el balonmano de las clases de Educación Física y ese era el principal apoyo que teníamos. Ahora mismo contamos con una sola instalación donde entrenar. “Mira, nosotros prácticamente no topamos, tenemos un fatalismo geográfico que no nos deja participar en más competencias, muchas veces por falta de transporte y combustible. “Ese equipo que viste en el Campeonato Nacional, a pesar de ser muy joven tenía grandes posibilidades de alcanzar una clasificación, pero en los finales hubo mucha diferencia de goles, les faltó la malicia. Tuvimos un solo tope en todo el año, con el equipo Cuba, cuando como mínimo se necesita efectuar de cuatro a cinco para medirte”. ¿Cree que a corto plazo pueda haber una recuperación, que esa situación pueda ser revertida?

“Yo llegué de Venezuela en el 2012 y estábamos en el décimo puesto, porque no se hicieron las cosas como se debieron hacer, y empezamos a trabajar y nos hemos ido recuperando; ya estamos en el séptimo lugar y debemos remontar al cuarto o al tercero. “Yo creo que no van a pasar más de dos años para que volvamos de nuevo a discutir medallas en las primeras categorías, porque el material está ahí. Nosotros llevamos tres años clasificando a los equipos entre los seis primeros en los escolares, o sea, que hay una estabilidad de la base que nos va a llevar a buenos resultados”. ¿Cómo ha logrado mantenerse por tantos años al frente de un cargo de esa responsabilidad?

“Dirigir una comisión, cualquiera que sea, es muy difícil. A veces la gente no está de acuerdo con algo, incluso, algunos atletas. Sin embargo, el balonmano es el único deporte que no ha recibido siquiera un anónimo, porque se habla muy claro con todos los atletas, con los padres. La clave es decir la verdad siempre de frente”. ¿Cuán determinante ha sido la familia en todos estos años?

“Lo que yo he hecho en mi vida se lo agradezco a mi familia, a mi papá, que ha sido mi ejemplo; a mi esposa, que tuvo que asumir sola muchas veces el cuidado de las niñas. Lo más importante para alcanzar resultados ha sido eso. Tengo dos hijas y cuatro nietos, que me han motivado más a seguir trabajando”. ¿Cuánto significa el balonmano hoy para Rolando Morejón?

“El balonmano ha sido mi vida, yo no he escatimado hora para atenderlo, para ayudar a la gente, sigo luchando para alcanzar más logros, es un bichito que se te va pegando, aunque me retiro en dos años, si la salud me acompaña pienso seguir asesorando, ayudando al que se quede por mí o quizás trabaje un poco más, porque no puedo estar en mi casa pensando que aquí en la Polivalente están haciendo un evento o están trabajando en las captaciones, porque eso lo llevo y lo llevaré en la sangre toda mi vida”.

Sobre el Autor

Victor Manuel Blanco González

Victor Manuel Blanco González

Licenciado en Periodismo en la Universidad de Pinar del Río, Hermanos Saíz Montes de Oca.

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