Útil hasta la última puntada
- Escrito por Guerrillero
Foto: Victor Manuel Blanco
Lo recuerdo cuando yo anotaba juegos de béisbol en los torneos de primera categoría de la provincia, y lo veía llegar al terreno, con su caminar ladeado y varios guantes en la mano, entregándolos a los atletas.
Supe entonces, por mediación de Apolinar Barrios, emblemático recogedor de pelotas de nuestro estadio Capitán San Luis, que el "larguirucho" muchacho cosía y arreglaba dichos guantes, no solo a los peloteros pinareños, sino a los del resto del país.
Hace más de 15 años que Yoel Iván Veranes, comenzó este oficio y lo sigue amando como el primer día.
"Yo he sido un continuador, porque esto no se me ocurrió a mí; lo hacía Royero, un buen amigo que trabajaba aquí en el estadio. Comencé a fijarme en como él reparaba los guantes y enseguida pensé en la posibilidad de serle útil a la industria deportiva y al país, sin tener que pedir recursos".
Con un afilado punzón, hilo grueso, y agujas hechas de varillas de soldar, Yoel comienza a dar las "puntadas", después de examinar el daño del implemento.
"En la Dirección Nacional del INDER, me han reconocido este aporte que yo hago y me han incentivado mucho a que lo continúe. Incluso, han querido que trabaje en la industria de allá, pero mi mamá está enferma, es lo único que yo tengo y no puedo abandonarla".
Al preguntarle nombres de atletas, no vacila en contestarme:
"He tenido el orgullo de repararle sus guantes a Orestes Kindelán, Yorbis Borroto, William Saavedra, por ponerte ejemplos y también a los peloteros de las categorías menores".
Me confiesa Yoel que: "tú a lo mejor no me lo crees, pero me faltan 28 guantes por reparar, para llegar a la cifra de 5600".
Este muchacho, quien siente un amor indescriptible por Yeya, su madre, con la cual convive en una muy modesta vivienda de la calle Ceferino Fernández, camina sin mirar la distancia, hasta el lugar que sea, para entregar su trabajo terminado; lo mismo hasta el estadio Capitán San Luis que hasta el Hotel Pinar del Río, villa de los peloteros en la Serie Nacional.
Pero, en ocasiones, ha tenido que ir más allá:
"Imagínate que hace ya unos años, terminó aquí una subserie entre Ciego de Ávila y Pinar del Río, y Yorbis Borroto olvidó su guante en el dogout de su equipo.
"Por mis medios me fui hasta el Latino, porque ellos jugaban con los Industriales, dos días después. Allí lo localicé y le hice entrega de su implemento. Sorprendido me miró y no hallaba como agradecerme".
Yoel tiene una mirada fuerte, dura en ocasiones. Lamentablemente existen por ahí, aunque no muchos, algunos desalmados que no comprenden, reconocen ni estimulan, el valioso esfuerzo que; este médico de los guantes, como lo tildó cierta vez un colega, realiza todos los días desde mediados del año 2000. Tal parece que Yoel se prepara para encarar una nueva ingratitud. Solo cuando conversas con él, te das cuenta del ser humano que lleva dentro.
"Una vez, Pedro Miguel Fernández, quien fuera comisionado de béisbol en Pinar, me regaló un punzón profesional que me compró en Italia, cuando estuvo de colaborador en ese país. Me dijo que lo vio en una tienda, que se acordó de mí y que me lo había comprado para que mi trabajo fuera cada vez mejor. Eso me emocionó mucho. Además, le agradezco a Omar Ajete, porque también en ocasiones, me ha facilitado instrumentos para trabajar".
Ahora, que trabajo desde mediados de septiembre en la Dirección Provincial de Deportes, me tropiezo a menudo con Yoel Iván, que llega presuroso a localizar a un atleta para entregarle su guante reparado.
Me sonrío porque un día viene con un pullóver de Industriales, al otro con uno de Villa Clara y al día siguiente con uno de Camagüey. Intrigado le pregunto por el de Pinar del Río y seriamente me responde:
"Estos que ves, me los han regalado los atletas a los que yo les he cosido sus guantes; es la manera que tienen para agradecerme, según ellos". Pero no he tenido todavía el privilegio de que me regalen uno de Pinar. De todas maneras, no me siento herido porque yo trabajo para Cuba, no solo para la provincia".
Hace apenas unos días, tomé la iniciativa de reconocer su trabajo en un matutino que me tocó desarrollar por la subdirección a la que pertenezco. Cuando le entregué el diploma que daba fe de su valiosa labor, distinguió la imagen de nuestro máximo líder, Fidel Castro. Señalando con el dedo, con una voz entrecortada, pero cargada de sinceridad me aseguró:
"Este hombre que ves aquí, es quien me mantiene con las ganas de seguir hasta que mis dedos puedan dar la última puntada".
Escrito por Kitín Rodríguez Girado
Foto: Victor Manuel Blanco
Foto: Victor Manuel Blanco
Sobre el Autor
Guerrillero
Periódico de la provincia de Pinar del Río. Órgano del Partido Comunista de Cuba en Pinar del Río.