Actualizado 27 / 06 / 2017

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Mesa “el estelar”

Felix Mesa

Tomasa y Félix intercambiaron una pícara mirada el 25 de julio de 1976, cuando sentados ante su televisor, mirando la carrera de Alberto Juantorena en los Juegos Olímpicos de Montreal, el joven Félix, el mayor de sus dos hijos, les dijo a ellos y a su hermano Tony: “Algún día yo correré al lado de ese hombre”.

Y la vida, que es así de inesperada y caprichosa, quiso que en el Memorial Barrientos del año 1979 en La Habana, Alberto Juantorena corriera por el carril número cuatro, mientras que Félix, “el estelar” Mesa, lo hacía por el ocho en los 800 metros planos.

Félix Mesa Yaver no puede evitar la emoción cuando recuerda ese momento de su vida. Hoy, metodólogo provincial de atletismo; ayer, un atleta con inolvidables resultados en los 1 500 metros.

“Es una especialidad muy difícil. Imagínate, solo dos cubanos antes y después del triunfo de la Revolución han podido subir al podio en juegos Centroamericanos; uno de ellos es el guantanamero Luis Medina”.

Félix hace una pausa e inmediatamente me doy cuenta de que el otro era él. Era el año 1986.

LOS PRIMEROS PASOS

Cuando el talento acompaña a la persona no se necesitan ni muchos ni grandes requisitos para triunfar, y Mesa Yaver es un ejemplo de eso.

“Yo siempre fui un estudiante que le gustaba practicar deportes. No fui atleta de pirámide, es decir, no estuve en la Espa ni en la Eide; más bien corría en mis ratos libres para liberar tensiones. un día Juan Carlos Pérez (hoy labora como jurídico en Etecsa) y el profesor Pedro Silva me vieron correr en Guane y me dieron los primeros impulsos en el atletismo”.

¿Es decir que el atletismo lo llevas desde chiquito en la sangre?

“¡Nooo, qué va! Yo fui primero pelotero, gracias a Heriberto Álvarez, ‘El Lele’, quien hizo mucho por el béisbol, desde su terruño en San Juan y Martínez.

“Años más tarde me fui a la capital del país y me encontré a Rolando Tamayo que me llevó prácticamente al equipo nacional. Comencé a entrenar con Avelino Aldama, pero desafortunadamente sufrí su pérdida física en un buen momento de mi carrera deportiva y me acogió otro entrenador”.

Vinieron entonces grandes eventos...

“Así es, estuve en tres campeonatos centroamericanos, dos espartaquiadas, una universiada mundial, más cuatro giras que realicé por Europa”.

En una de ellas, el objetivo era participar en la Copa Brno. Lo que allí ocurrió se convirtió para nuestro entrevistado en un acontecimiento que no olvidará jamás.

“Fue en 1983 en un evento universitario, cuyo plato fuerte eran los 800 metros planos; figúrate, una pista de carboncillo de tierra. Me doy cuenta al salir que la vista se me nubla y pido 10 minutos para reponerme. Y quién te dice que cuando regreso a la pista escucho desde las gradas a toda voz y en un afinado coro ‘Cuba, Cuba, Cuba’, de la afición checa.

“Miré incrédulo a mi compañero, Andrés Rafael Martínez, de Camagüey, y le dije: ‘Yo no sé qué pasa que están gritando a favor nuestro en plena Checoslovaquia, pero sea lo que sea, aquí hay que ganar o nos matan’. Gané la carrera y me cargaron en hombros dándome una vuelta por toda la pista; el trabajo que pasé para llegar al ómnibus que nos trasladaría fue grande, pero ese es un evento que se me quedó en la memoria para siempre”.

Félix levanta la mirada y sus ojos recorren una buena parte de su hogar, ubicado a la entrada del poblado de San Luis, hace una pausa y dice:

“Tengo la dicha y el privilegio de ostentar todos los títulos del atletismo en Cuba en mi especialidad”. Pero soy campeón nacional en 800, 1 500 y 5 000 metros, así como en el relevo 4x400 y subcampeón doméstico en 10 000 metros”.

Ya fuera de la casa, recorriendo el pueblo, todo el que lo saludaba le preguntaba ¿qué tal estelar, cómo te va?; ¿qué se dice estelar?...

¿De dónde surge el “estelar”?

“Ese apodo no es solamente aquí en San Luis y en Pinar, sino en toda Cuba. Resulta que en un Memorial Barrientos corrí en menos de 48 horas, en 800, en 1 500 y en el relevo 4x400 metros. Cuando finalizó la competencia y subimos al ómnibus, yo fui el último en hacerlo y un entrenador de Ciego de Ávila dijo: ‘Por favor, cédanle el asiento a ese blanquito, que ese blanquito es un estelar’, y ahí se me quedó”.

Experiencia internacional...

“Yo he estado dos veces en México como entrenador, y he ido como dicen por ahí a bailar en casa del trompo, porque sin tener Cuba grandes fondistas a lo largo de la historia, logré llevar a atletas de allí a dos campeonatos del mundo en campo traviesa, a la Copa del Mundo de Inglaterra, los Juegos Centroamericanos de Puerto Rico y Colombia, y el representante de esa nación que estuvo bajo mi tutela fue el primer mexicano en alcanzar medalla de bronce en una Universiada mundial. Fue en Fukuoka, Japón, en 1994”.

¿El secreto de Félix para llegar a lo que siempre se propuso?

“El único que existe para triunfar y se llama disciplina. Sin ella nadie puede lograr sus sueños y sus deseos de ser un campeón. Ten en cuenta que yo tenía que suplir mi pequeña estatura y mi falta de peso con una dosis extra de entrenamiento, no podía compararme con un hombre de seis pies como Juantorena, porque era imposible”.

¿Cómo ves el futuro del atletismo?

“El éxito del deporte pinareño y en general, radica en la base. Si se hace una buena selección y captación, el futuro está garantizado.
Hay que llevar también los conocimientos en concordancia con los tiempos que vivimos; el entrenamiento de hace 30 años ya no es el mismo que se necesita ahora y hacia ahí tenemos que enfocarnos. Tenemos bibliografía digitalizada, internet, o sea, la única manera de suplir carencias materiales es brindar más conocimientos a nuestros entrenadores”.

¿Qué representa para Félix Mesa, Bartolomé Calzada?

“No solo es el comisionado de atletismo en esta provincia, Bartolo es mi ídolo, lo considero el mejor estratega del atletismo cubano, sin temor a equivocarme. Lo mucho o lo poco que sé, se lo debo a él. Siempre me dice: ‘Primero investiga y después juzga’. De verdad que es una persona intachable”.

¿La mayor satisfacción de Félix?

“No quiero referirme solo a una, porque convertirme en campeón centroamericano universitario en mi especialidad es algo que no olvido, porque quise autoregalarme esa medalla en honor a todos los que me ayudaron a triunfar en la vida.

“Cuando gané mi último campeonato nacional, en 1986, dediqué la medalla al nacimiento de mi hija Ana María; y a Felito que nació después, estando yo en México un Día de los padres”.

Presiento que estamos terminando...

“Sí, pero quiero, si esta entrevista se publica, que la misma constituya un reconocimiento a todos los fondistas. Y una vez más, a mis padres, a mi esposa Isabel y a mi hermano. En ellos siempre encontré la fuerza para salir adelante”.

Conversar con este hombre me hizo comprender una vez más, cuántas personas permanecen en el anonimato y merecen que su valiosa historia sea contada.

Sobre el Autor

Kitín Rodríguez Girado

Kitín Rodríguez Girado

Colaborador de Guerrillero. Trabajó como Locutor, comentarista deportivo y director de programas en Radio Guamá. En la actualidad trabaja con el INDER en Pinar del Río.

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