De Matahambre a Lombardía

La noticia se ha hecho viral en las redes y también  en la oralidad se transmite, como en todo pueblo chiquito: un minero, aunque no de nacimiento, está en Italia, la tierra del fútbol rudo, las pizzas, Berlusconi y Laura Pausini.

Norge Jesús Martínez Ramírez o como popularmente se le conoce Norge, el médico, especialista en Medicina Interna, o sencillamente el clínico de Minas de Matahambre, ha aparecido en varias fotos que revelan la presencia de un contingente médico de cubanos en Lombardía, tras la propagación de la COVID–19 en ese país.  

Natural del municipio Pinar del Río, este galeno llegó a Matahambre a principios del presente siglo y hasta la actualidad ha dejado su impronta en la localidad, aquí vino a realizar su servicio social y se quedó, formó una familia y ha salvado vidas, ha comunicado espantosas noticias sobre seres queridos o dado algún consejo de vital importancia.

Mulato, fuerte, sin canas a pesar de contar con casi 50 abriles,  no dudó, y tampoco lo hizo cuando el Ébola en Sierra Leona, fue para otros parajes del mundo a brindar sus modestos, pero necesarios, esfuerzos, allá dejará su huella.

Quizás nunca imaginó cuando era estudiante del ‟Pre–5” o en los primeros cursos en la Facultad de Medicina Ernesto Guevara, que sus prestaciones serían reclamadas en la culta Europa, continente de mayor desarrollo económico y cuna de la cultura universal, en esta oportunidad en la norteña y a veces engreída Lombardía, la región de Milán, de las grandes pasarelas.

La última vez que lo vi fue en el reparto Viet Nam Heroico, en Minas, a bordo de un tractor y con la naturalidad característica de quien sabe que toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz, como dijo José Martí. Se bajó de ese transporte y corrió a abrazar a un paciente restablecido.

Y esas son, precisamente, las cosas lindas que tiene nuestra Cuba, el talento por doquier y que sin complejos presta, desinteresadamente, esta Isla, tan bloqueada, tan injustamente tratada y difamada en el exterior.

Norge se ha ido con barba, dispuesto para el combate, consciente de que esta misión es la más difícil de sus 26 años de labor y pensará en los hijos, la esposa, la madre o los problemas que dejó atrás, o los que se avecinan, pero al igual que en Mali, Bolivia o en las serranías de Matahambre, dará lo mejor de sí.

Nunca antes Minas e Italia han estado tan unidas como en la actualidad, esperemos que nuestro protagonista regrese con el deber cumplido y junto a sus 50 compañeros sean víctimas, de nuevo, de los abrazos y los besos de los suyos.