¿Y tú, sueñas?
- Escrito por Dayelín Machín Martínez
En la vida el ser humano disfruta de muchos placeres, vinculados a los diferentes sentidos del organismo. Uno preferido por muchos es ese momento en que le decimos adiós al día, y nos dejamos introducir poco a poco en el místico mundo de los sueños. Aunque muchos expertos lo consideran más bien una necesidad.
Dormir se encuentra en el top de las actividades preferidas por las personas, por ello pasamos más de un tercio de nuestra vida haciéndolo.
Una vez que cerramos los ojos y nos abandonamos a nuestro subconsciente nos liberamos de cualquier tipo de atadura, encontramos el valor para hacer aquello que deseamos o nos convertimos en todo lo que quisimos ser.
Aunque claro, también está la otra variante, los sueños malos o pesadillas, en los que cobran vida nuestros mayores miedos. Una realidad alternativa para nada agradable, que nos hace respirar hondo al despertar y comprobar que todo sucedía en nuestra mente, la herramienta más poderosa que llegaremos a poseer.
Una vez que vamos abandonando el enlace con la realidad y nos adentramos en ese espacio onírico, nuestra conciencia le cede el control a zonas más profundas y le damos rienda a suelta a partes de nosotros que hasta quizás desconocemos, y a menudo resultan en fuente de imágenes, historias, revelaciones, descubrimientos.
Pero, te has cuestionado alguna vez ¿En qué momento nos quedamos dormidos? Y ¿por qué parece que nunca recordamos cuándo nos dormimos exactamente?
El proceso del sueño está dividido en etapas. No es simplemente acostarnos, cerrar los ojos y quedarnos automáticamente dormidos.
El primer momento es cuando los párpados comienzan a pesar. Es ahí cuando sentimos una leve ensoñación, perdemos nuestra conexión con el mundo circundante y todas nuestras preocupaciones quedan atrás.
Esta es una fase fantasiosa en la que la mente tiene sueños ligeros pero aún somos conscientes de que estamos despiertos. La segunda fase, una de las más importantes, ocurre cuando poco a poco nos vamos desprendiendo de la realidad pero aún conservamos una ligera conciencia que nos hace creer que estamos despiertos.
Según varios especialistas ese es la etapa en la que se encuentran los conductores que se quedan dormidos al volante. De la fase dos a la tres pasamos sin darnos cuenta y es justo ahí cuando nos iniciamos un sueño profundo, hasta llegar a la cuarta y última fase más profunda, la REM.
El lóbulo temporal del cerebro es el responsable de los sueños. Estos son denominados 'alucinaciones hipnagógicas'. Muchos han investigado la razón de que nuestra mente tenga esa capacidad construir vidas y mundos paralelos en los que no se respeta el tiempo ni el espacio, pero aún no se encuentra la causa.
La posibilidad de soñar no es única de los humanos, todos los seres vivos lo hacen, incluso las personas que nacen ciegas y nunca han visto el mundo en imágenes, son capaces de soñar con ideas.
Sobre el Autor
Dayelín Machín Martínez
Licenciada en Periodismo en la Universidad Hermanos Saíz Montes de Oca de Pinar del Río, Cuba




