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Éxtasis, más allá de las cuerdas

Éxtasis, más allá de las cuerdas

Foto: Michel Gustavo Martínez.

El éxtasis es lo más alto que uno puede alcanzar y es lo que queremos lograr en el público, que lleguen a ese nivel de satisfacción con lo que hacemos».

Así define Liván Labrador la razón por la que escogió ese nombre para su camerata, única en Vueltabajo y quizás, debido al formato y al repertorio que tienen, exclusiva en el país. Es este un conjunto sui géneris que apuesta por llegar a los más jóvenes con algo que no sea reguetón.

La música de cámara es, según expertos, la más difícil de las disciplinas dentro del campo de la música de concierto y, por lo tanto, quienes se dedican a cultivarla deben poseer el más alto nivel técnico-artístico. Por lo general, una orquesta de este tipo consta de dos a 12 músicos, pero puede llegar hasta la veintena.

El primer gran ejemplo de lo que hoy se identifica como música de cámara apareció en Inglaterra a finales del siglo XVI y principios del XVII.

En Cuba se remonta a los inicios del siglo XIX, aunque una combinación instrumental como los cuartetos de cuerdas, ya sonaban en las reuniones que tenían lugar en los salones burgueses y aristocráticos en Santiago de Cuba y en La Habana.

El boom de estas agrupaciones fue en la década del ‘90 cuando surgió la Camerata Romeu y a partir de ahí se produjo un movimiento del género que ha ayudado a mantener la tradición.

«La idea de crear la camerata surgió hace cinco años, pero el proceso de oficialización demoró un poco. Fue una etapa muy estresante, en la que solo teníamos algunas presentaciones aisladas. En el 2017 hicimos el primer concierto de invierno. Ya hoy contamos con un espacio fijo en la Asociación Hermanos Saíz, los cuartos jueves de cada mes», dice el director.

Formar este tipo de orquesta no fue casual para Labrador. Desde los 14 años comenzó a laborar profesionalmente, bajo una disposición ministerial de Armando Hart cuando fungía como ministro de Cultura.

«Hacían falta violinistas en la compañía de teatro lírico Ernesto Lecuona y al terminar noveno grado me incorporé a trabajar. Desde entonces me cultivé en ese género, aunque me acerqué también a la trova y a la música tradicional. Formé parte de septetos y dirigí Ases del Ritmo por varios años.

«En el 2003, al crearse el conservatorio en Pinar del Río, la directora Beatriz Marcel me propuso hacer una banda en la escuela. Allí fue cuando empecé a hacer cosas de este género.

«Lamentablemente en el 2012 o en el 2013 se acabaron las temporadas de conciertos que hacíamos por cuestiones ajenas a mi voluntad. El conservatorio cambió de sede y me fui separando de la escuela.

«Un día llegué a la empresa de la música Miguelito Cuní y un director muy entusiasta que había en ese momento me dijo que creara un grupo de música de concierto. Mi intención era hacer un quinteto de cuerdas, pero ya existía un quinteto de viento con muchachos graduados del conservatorio que estaban pasando mucho trabajo, y me pidieron que los ayudara. Volví a la Empresa y le dije al director: ‘¿Te gustaría en vez de un quinteto hacer una orquesta más grande?’, y me dijo que sí, entonces se me ocurrió hacer una orquesta de cámara».

MÁS QUE CUERDAS

Violines, chelo, viola, contrabajo, fagot, clarinete, oboe y trompa conforman Éxtasis, una agrupación que en su mayoría se compone de muchachas.

«Casi todos me acompañan desde el inicio. Son graduados del nivel Medio, brillantes, muy estudiosos, talentosos, entregados».

director de extasis grupo musicalFoto: Januar Valdés Barrios.

Según el director, Éxtasis es casi una orquesta clásica, tiene una sonoridad muy sui géneris y poco común, pues la gente imagina a las cameratas como conjuntos de cuerdas nada más. Dada la fusión con los instrumentos de viento se puede explotar mucho la tímbrica, y aunque reconoce que enfrentarse a esa mezcla fue difícil, el resultado es muy interesante.

No solo es el formato lo que los distingue, su repertorio también los hace únicos y es lo que los ha acercado al público joven.
«Cuando formé la orquesta, me senté y me pregunté ‘cómo le entro al público’, porque aunque ya teníamos seguidores, a las personas les es difícil asimilar una camerata.

Soy alto consumidor de videojuegos, películas y series manga. Sé que tienen una factura musical muy buena, entonces decidí probar con eso. Cogí las bandas sonoras, hice los arreglos y me puse en ese camino. Dimos el primer concierto y los asistentes quedaron consternados, vino gente de La Habana incluso, y no podían creer que se hiciera música de ese tipo en vivo. No hay una orquesta en Cuba que tenga eso en su repertorio».

Éxtasis pertenece al catálogo de la empresa comercializadora de la música y los espectáculos Miguelito Cuní, y paradójicamente, por requisitos o parámetros inexplicables están registrados como agrupación de música popular.

«El término orquesta de cámara no es por el tipo de orquesta sino por el lugar que la alberga. Una cámara es, por ejemplo, el salón principal del Palacio de la Ciudad, o sea, no es un teatro. Las orquestas que tocan en esos lugares se remontan al Renacimiento, al Barroco y poseen un formato disímil, pero es el lugar lo que les da el nombre, hay un mal pensamiento que además está generalizado. Hasta en el Instituto de la Música tuvimos dificultad en ese sentido.

A pesar de que incluyen clásicos nacionales e internacionales en sus conciertos, se han dedicado a cautivar a un público específico con una música diferente. Sin embargo, este año tienen nuevos proyectos para variar el repertorio.

«Queremos cambiar un poco e invitar a la peña a solistas, tanto instrumentistas como vocalistas: Servando Blanco, Yamira Díaz, Yosniel Rivera… trabajar su música y expandir esta temática de bandas sonoras a películas también.

«En cuanto al lugar decidí desde el inicio que fuera la AHS y no pienso irme de allí, aunque no quepa la gente. Ese es mi espacio».

Los cuartos jueves de cada mes, en la Casa del Joven Creador hay sitio para la música de concierto con una factura peculiar, una opción que puede sorprender a muchos y cultivar el oído desde el talento y el buen gusto.

Sobre el Autor

Dainarys Campo Montesino

Dainarys Campo Montesino

Licenciada en Estudios Socioculturales. Ha trabajado como traductora de la versión en inglés del Periódico Guerrillero.

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