Actualizado 13 / 12 / 2019

buscar en guerrillero

Facebook Twitter Twitter Youtube  Rss 

22ºC
31ºC
Estado del tiempo en Pinar del Río

Ricardo González Duquesne: novio eterno de la música

A sus 90 años, Ricardo no tiene duda de que la música ha sido todo para él. / Foto: José Rodolfo Valdés Valdés.

A sus 90 años, Ricardo no tiene duda de que la música ha sido todo para él. / Foto: José Rodolfo Valdés Valdés.

Quizás los más jóvenes nunca hayan oído hablar de él, pero en cuestiones de música, Pinar del Río le debe mucho a Ricardo González Duquesne, quien a pesar de haber nacido en Aguada de Pasajeros y formarse en Camagüey, llegó a este extremo de la Isla para quedarse y hacer historia.

Comenzó tocando la trompeta y después el bombardino en la banda municipal de Camagüey y luego en la del Ejército. Formó parte de orquestas dirigidas por importantes músicos como Nené Álvarez, padre de Adalberto Álvarez, y Silvano Sánchez.

Tal vez el susto más grande de su vida fue cuando al triunfar la Revolución, un par de barbudos tocó a su puerta para llevarlo al regimiento en una etapa en la que los militares de Batista pagaban por sus crímenes, pero el muchacho solo había sido convocado para integrar la nueva banda del Ejército.

Después de estudiar en una escuela militar de música en La Habana junto a Norman Milanés y aprender de figuras como Armando Romeu, le fue asignado venir a Vueltabajo a conformar y dirigir la banda del Estado Mayor de la provincia. Era el año 1961.

Así comenzó a regar su savia por esta tierra que aún lo acoge como a uno de sus hijos más queridos.

Fue fundador de Cultura y a finales de la década del ’60 le dieron la tarea de crear la Orquesta de Música Moderna de Pinar del Río. En La Habana estaba la de Somavilla, con temas muy populares como Pastilla de menta y Bacalao con pan y ese mismo repertorio Ricardo lo llevó a músicos elegidos por él y a muchachos que llevaba a su casa a enseñarles solfeo y trompeta. Tocaban en toda la Isla y acompañaban a muchos cantantes de renombre mundial.

«Tenía cualidades únicas para dirigir, nació con un don, con habilidades innatas, de esas que no se practican. Ricardo ve una partitura por primera vez y puede cantar la música, eso es algo exclusivo. Y no solo creó orquestas, sino que hizo a los músicos que las integraban», dice Silvino Corveas, quien trabajó junto a él durante 18 años.

«Hay gente que sabe mucho y no sabe dar clases. Él coge a un seboruco y lo pone a cantar. Tiene un conocimiento muy profundo, para mí es quien más sabe de música en Pinar del Río y con lo necesario para dirigir, además de haber sido extremadamente modesto y trabajador», agrega.

Con el Conjunto Occidental segundo de derecha a izquierda junto a Noel Pérez Jesús Ortiz Pascual Iglesias entre otros integrantesCon el Conjunto Occidental segundo de derecha a izquierda junto a Noel Pérez Jesús Ortiz Pascual Iglesias entre otros integrantes

El Conjunto Occidental también fue obra suya en el año ‘80 y los históricos carnavales pinareños llevaron su sello por varios años.

Quizás los más jóvenes nunca hayan oído de él, pero sus padres sí recuerdan el éxito popular de aquellas fiestas. Fue Ricardo quien inventó las áreas cerradas: el Túnel del amor cerca de la rectoría de la Universidad, el barrio español al costado del Milanés, el antiguo Pepe Chepe dedicado a orquestas de la capital…

«Era muy previsor, hacía incluso la música de las carrozas y tenía gran cuidado con la letra de las canciones, trataba de que no incitaran a algún tipo de violencia o acaloramiento. Nunca le falló un espectáculo, ni en ‘Rumayor’ ni en ‘El Criollo’ o en cualquier otro lugar. Lo pensaba todo muy bien y siempre lo felicitaban por los buenos carnavales que dirigía», refiere Corveas.

Richard, como también le dicen, fue merecedor del Escudo Pinareño, de la Orden de Lenin y de otras distinciones otorgadas por su prolífera carrera y por ser precursor del patrimonio cultural de la provincia.

Dedicó mucho tiempo a la pedagogía, trabajó en las escuelas de arte del territorio como profesor de solfeo y algunos de sus alumnos son reconocidos artistas del panorama musical vueltabajero y cubano.

Incluso, después de jubilado, siguió dando clases en su casa, porque para él la música lo es todo.

Y aunque a sus 90 años el Alzheimer ha cegado la mayor parte de sus recuerdos, la memoria despierta por instantes y lo hace reafirmar su razón de ser:

«La música era mi novia, después se casó conmigo y fue mi todo. Todavía no me he podido separar de ella».

Sobre el Autor

Dainarys Campo Montesino

Dainarys Campo Montesino

Licenciada en Estudios Socioculturales. Ha trabajado como traductora de la versión en inglés del Periódico Guerrillero.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Red 2.0

Aplicación móvil
Extensión para su navegador

Periódico Guerrillero