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Misael de Jesús, entre el artista y sus quimeras

Misael de Jesús, entre el artista y sus quimeras

Conversas con él solo un rato y puedes percibir que no clasifica dentro de los «sinflictivos», todo lo contrario, impetuoso hasta la médula, si de ayudar a los artistas jóvenes a alcanzar sus sueños se trata.

La inclinación por la cultura y esa pasión desmedida por lo que hace, quizá la heredó de su ascendencia francesa, pero lo cierto es que Misael de Jesús Schueg Iglesias se toma muy en serio su trabajo y contribuye hasta el cansancio al desarrollo de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Pinar del Río.

El Misa, como cariñosamente le nombran sus muchachos de la AHS, funge como secretario ejecutivo en la Casa del Joven Creador en la urbe pinareña donde, entre otras labores, le compete la atención a los creadores de las distintas secciones.

¿Cómo ayuda Misael a los muchachos de la AHS a hacer arte?

«Mi razón de ser son ellos. Yo soy un asesor, alguien que los ayuda a encontrar solución a sus inquietudes profesionales, porque el presidente de la Asociación también es un artista y no siempre está acá para atenderlos directamente.

«Me encargo primero de escucharlos y gestionar lo que requieran: espacios de presentación, financiamiento para proyectos, oportunidades de participar en los diferentes eventos, condiciones y recursos materiales...

«De forma general me corresponde guiarlos en su desempeño profesional. Por ejemplo, la AHS otorga becas y premios, lo que muy pocos aprovechan, unas veces por desconocimiento, otras por la vagancia de no conformar un expediente; entonces los instruyo y motivo para que no pierdan este tipo de oportunidades.

Misael, ¿existe quienes obstaculizan el trabajo de los jóvenes y no confían en ellos?

«No podemos juzgar a todos por igual ni generalizar. Existen jóvenes irrespetuosos y carentes de valores, al igual que adultos y niños con un comportamiento errado. La falta de educación formal no es cuestión de edad.

«Los considero valiosos. Su imagen quizá no es la más común y la mejor vista por la gente, porque muchos usan piercing, tatuajes, dreadlocks, algunos incursionan en géneros musicales menos difundidos, pero la mayoría son buenos profesionales, y sobre todo, buenos seres humanos.

«El 98 por ciento de ellos hicieron licenciatura, incluso los hay hasta doctores en diferentes ciencias. Hace unos días participé en una reunión y Pedro Campos, el director de la unidad de apoyo de Cultura, se me acercó para elogiar el trabajo de los muchachos. Me contó que tiempo atrás en una feria del libro, los que tenían que ayudar a desmotar los pabellones nunca llegaron y fueron los “pelús” y los llenos de tatuajes de la Asociación, los que con tremenda disposición lo ayudaron a hacer aquel trabajo.

«Yo los veo como los hijos que no tengo. Perfectos no son porque nadie lo es, pero se esfuerzan cada día por ser mejores personas y artistas. Por eso cuando tengo que llamar-les la atención lo hago, pero cuando tengo que elogiarlos, también lo hago. Y como hacen los padres, los ayudo en todo cuanto pueda para que alcancen sus metas».

Durante más de 20 años has trabajado entre jóvenes y en función de ellos, ¿por qué no cambiar?

«Con exactitud no sé ni porqué empecé a trabajar en el Pista Rita en el año 1995, pues yo había estudiado en la escuela de Turismo. Creo que lo hice motivado por la época de oro que vivía la juventud de Pinar del Río.

«Imagínense, que yo empecé de forma voluntaria como auxiliar de limpieza y haciendo lo que hiciera falta en ese centro, fuente de ingresos de la Juventud, lo mismo limpiaba que vendía entradas, que me encargaba de la promoción.

«Luego me contrataron y allí permanecí hasta hace unos cinco años, después pasé a la sede de la Casa del Joven Creador. Nunca he salido del sector de la Cultura, ni lo pienso hacer. Siento total satisfacción con mi labor y con ese colectivo de la AHS.

«Me encanta trabajar con ellos porque por lo general son soñadores, desenfadados, intrépidos, valientes, dinámicos y fuertes...,y uno debe estar rodeado de personas así.

«Claro, que por mi edad, –no tan joven– y por mi responsabilidad como secretario también del sindica-to desde hace 24 años, me toca regañarlos. Y yo que de por sí soy peleón, a veces no los trato de la mejor manera, entonces cuando les pido disculpas, me dicen: “Tranquilo Misa, que nosotros sabemos que si no peleas no eres tú”».

Hay quienes desean rescatar el Pista Rita como espacio de la juventud, otros muestran un absoluto rechazo a esta idea, ¿por quién doblan tus campanas?

«Sueño con que se recupere ese local, que tanta historia atesora de una juventud activa y revolucionaria. Me gustaría que fueran los jóvenes creadores, quienes poseyeran ese espacio para el desarrollo artístico en Pinar del Río. Que sea nuestra fábrica de arte.

«Para muchos, donde me incluyo, el Pista Rita es un símbolo de resistencia y felicidad. Recordemos que se creó en pleno periodo especial, era un lugar económico, la entrada costaba solo dos pesos. La gente no te juzgaba por tu nivel adquisitivo. Allí se iba a pasarla bien. Era la casa de muchos.

«Sé que existen personas que no comparten este sueño, pero creo que si se cumplen con las regulaciones en cuanto al ruido y si se fiscaliza el orden y la disciplina, con las autoridades competentes para ello, el Pista Rita sería un espacio ideal para el desarrollo del arte joven de Pinar del Río».

Misael de Jesús Schueg Iglesias anhela que los jóvenes artistas de la provincia cuenten con una Casa más amplia. El sueño de este hombre es ayudar a otros a alcanzar los suyos.

Sus compañeros y la vida le han premiado con tal grandeza. Entre los muchos reconocimientos que ostenta, el también productor del grupo de teatro callejero Tecma, en el destacan la condición de Vanguardia Nacional durante 14 años de forma consecutiva, la distinción Lázaro Peña y la medalla Jesús Menéndez de III grado.

Sin embargo, aclara Schueg, quien tiene en alta estima el humanismo, que el mayor premio lo recuerda siempre que mira la cicatriz de su frente, -la que más allá del impacto de un accidente de tránsito-, le evoca las múltiples muestras de cariño que recibió.

Y es que este hombre, aunque «conflictivo» y «peleón», como el mismo lo reconoce, a la par de los regaños, les da la mano a sus muchachos y los impulsa hacia la cima. Siempre lo encontraremos entre el artista y sus quimeras.

Sobre el Autor

Mónica Brizuela Chirino

Mónica Brizuela Chirino

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana, Cuba.

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