Actualizado 23 / 08 / 2019

buscar en guerrillero

Facebook Twitter Twitter Youtube  Rss 

23ºC
33ºC
Estado del tiempo en Pinar del Río

Faesda, donde el amor crece como los árboles

Faesda, donde el amor crece como los árboles

En el kilómetro dos y medio de la carretera Luis Lazo está enclavada la finca agroecológica sostenible Doña Amalia (Faesda), un proyecto comunitario integrado en beneficio de los pobladores de los consejos populares Celso Maragato, Hermanos Barcón y Jagüey Cuyují.

Su lejanía de la ciudad convierte a «Doña Amalia» en un lugar paradisíaco en el que la naturaleza trasforma los intereses humanos. Allí crecen numerosos árboles frutales (limón, naranja, marañón, chirimoya, guanábana, carambola, tamarindo...) y plantas medicinales (tilo, anís, caña santa, salvia...).

La finca posee igualmente organopónico; establos con ganado porcino, caprino, vacuno y bovino; un polígono energético, otro de biogás; un centro de elaboración; minindustria; áreas para la floricultura y la piscicultura; una cunícola avícola y dos galerías de arte.

Gracias a la iniciativa de Jorge Luis del Monte, coordinador del proyecto, los recursos son empleados a favor de las familias y las escuelas de la comunidad. A partir de talleres sin fines de lucro sobre la soberanía alimentaria y energética, Faesda se ha convertido en una finca didáctica que logra una comunicación directa entre el agricultor y la ciudadanía, con especial atención en las generaciones más jóvenes.

En comunión con los centros educativos, el proyecto les ofrece a los niños un aprendizaje auténtico. Ellos «aprenden haciendo» pan, queso, mermeladas, helados, pastas, jugos, conservas, recogen frutas, alimentan los animales y cocinan de conjunto con los trabajadores. Así desarrollan su creatividad y sociabilidad. A través de juegos descubren hierbas, árboles, animales y cultivos de estaciones y por supuesto, adquieren una conciencia ecológica, sintiéndose responsables de la gestión del ambiente y de su propia salud.

PECULIARIDADES

Faesda tiene como premisa el fortalecimiento de la agricultura sostenible, a partir del desarrollo de prácticas agrícolas ecocompatibles.
Se diferencia del resto de los proyectos comunitarios porque no solo tiene una dimensión sociocultural. Aborda también los campos socioproductivo, energético, la alimentación y nutrición. Los entiende como un círculo en el que cada factor tributa: para crear aptitudes en un individuo es necesario partir de una alimentación sana, sustentada en la producción, y esta última en las fuentes de energía renovables.

En una zona que adolece de parque infantil, Faesda es un lugar para que los niños se diviertan y aprendan. Este año su escuela de verano propone ir a las empresas de la localidad (entre las que se encuentran la Porcina, la Apicultura, la UEB Confiterías y Ecovida) en función de eliminar el divorcio entre los pobladores y las entidades. Asimismo, genera un sentimiento identitario en los niños, y el respeto por la labor que cada organismo realiza.

DIFICULTADES

La tenencia de recursos materiales le permite al proyecto mantenerse, pero no crecer. Algunas dificultades entorpecen su desenvolvimiento, pese al apoyo de las instituciones gubernamentales. Sobre ellas, Del Monte especificó:

«Primero: no existe una armonía entre los actores de la comunidad y las entidades económicas, estatales y no estatales. No es posible un desarrollo endógeno si no se involucran las empresas. Ellas tienen un encargo social y muchas desconocen esa responsabilidad porque no están capacitadas; impactan fuertemente en la comunidad, pero no colaboran con ella.

«Segundo: ante la carencia de instructores de arte en las escuelas ¿cómo desarrollamos entonces nuestra dimensión sociocultural? Tuve que ir a la base de la estructura gestora, pedir el apoyo al maestro, que tiene la pasión y mantiene motivados a los niños e involucra a los padres, pero no posee el método del instructor.

«Tercero: El marco legal de los proyectos comunitarios no está claro. Todo se encuentra escrito, pero no se implementa. Por ejemplo, ¿cómo podemos hacer un cumpleaños colectivo con 100 niños si no tenemos asignados recursos para las actividades programadas? ¿Se puede responsabilizar a las personas que los suministran si no hay un marco legal?»

DIMENSIÓN SOCIOCULTURAL

«La experiencia de nosotros en Faesda es increíble, no te puedo contar con palabras porque llegar allí es apreciar un mundo nuevo. Los padres nos ayudan y a los niños les encanta, ya que aprenden el trabajo con la tierra, la energía renovable…. Para ellos, ver un panel solar es algo increíble», expresó María Félix Martínez Lazo, maestra de la escuela primaria Juan Gualberto Gómez Ferrer.

«Como no contamos con instructores nosotras hemos montado coros, obras de teatro; aunque no sabemos, tenemos el deseo de hacer cosas. No podemos permitirnos que los niños lleguen a ‘Doña Amalia’ y regresen sin haber hecho algo. De Faesda salen muy bien preparados y se divierten a lo natural.
Hacemos juegos de participación, cumpleaños colectivos, se sienten libres y existen los recursos para garantizar su disfrute», agregó.

Por su parte, la directora del mencionado centro educativo, Amparo García González, manifestó la importancia del proyecto para la formación vocacional y la orientación profesional, por la labor de los círculos de interés y el trabajo sociocultural que de ellos emana.

Sobre la carencia de instructores de arte implicados en el proyecto explicó que hoy están inmersos en un nuevo perfeccionamiento que abarcará todos los consejos populares y que implica un trabajo en red entre los centros escolares. Por tanto, aquellas escuelas que tienen instructor de arte apoyarán el trabajo de las otras.

VALORES

Para muchos académicos la cultura transcurre sobre un medio biofísico, que necesariamente ella incorpora; la problemática ambiental se sitúa en el centro mismo de la actividad humana y adopta un sinnúmero de formas según el contexto cultural, en el que expresa el sistema de valores de los individuos.

La finca agroecológica sostenible Doña Amalia vela por la seguridad alimentaria de su localidad, pues con el fin de procurar una vida activa y sana a las personas les garantiza acceso a suficientes alimentos inocuos y nutritivos.

Además, se une a la política del país en el uso de energías renovables, mediante el tratamiento eficiente de los residuales agropecuarios. Asimismo, instruye a las familias en la producción de víveres y en el empleo de esas fuentes de energía más condescendientes con la naturaleza.

Su valor cultural se fragua en el amor al medioambiente y las tradiciones campesinas propias de la localidad rural donde está enclavada; así como en el necesario apoyo de maestros y padres en el «crecimiento» de sus hijos.

Por tanto, Faesda reconoce en la proyección de sus acciones que la cultura, la sociedad y el medioambinte constituyen un organismo vivo y dinámico. Las prácticas agrícolas y tecnológicas de una sociedad, reflejan su cultura. Una persona más sapiente aprovecha mejor los recursos de la Madre Natura.

Sobre el Autor

Yanetsy Ariste

Yanetsy Ariste

Licenciada en Historia del Arte. Periodista del Periódico Guerrillero

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Red 2.0

Aplicación móvil
Extensión para su navegador

Periódico Guerrillero