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Monte soy, espacio para la comercialización de las artes visuales

Monte soy, espacio para la comercialización de las artes visuales

Llega la expo colectiva Aires de Vueltabajo a la hermosa y recién estrenada galería Monte soy, perteneciente a la Filial Provincial del Fondo Cubano de Bienes Culturales en Pinar del Río (FCBC), enclavada justo en el municipio de Viñales, Paisaje Cultural de la Humanidad, con grandes atractivos desde el punto de vista paisajístico y un turismo de tránsito.

En este contexto se inaugura la primera galería comercializadora del FCBC, un ansiado deseo de los creadores visuales por más de una década. A decir verdad, es un espacio digno, con condiciones a nivel de cualquier galería en el mundo.

Pero esto no es suficiente si su fundamento se supedita a una mera estructura arquitectónica, y en su esencia no cuenta aún con una estrategia bien concebida, con un personal capacitado a la altura de las exigencias de un mercado especializado ni el equipamiento que permita catapultar a nuestros creadores a los circuitos que legitimen y promocionen lo mejor del arte, marcando una diferencia con la ya existente Feria de Artesanías, la que no solo ha ganado un espacio, sino que es ajustable al modelo de turismo que se recibe en la provincia.

Para su apertura, el Consejo Provincial de las Artes Plásticas concibió una muestra colectiva que deja ver un espectro de maneras de hacer, generaciones y temáticas, con una organización a priori que visualizara las creaciones, tanto de aquellos llamados consagrados como de los más noveles, con independencia de temas, géneros y calidad, a decir de su especialista en las palabras al catálogo.

Desde una primera mirada podemos observar esa gran variedad que se pretende exponer como objetivo primario e inclusivo –lo que me parece bien–, pero es difícil no dejar fuera otro grupo si pensamos en la nómina de los creadores con que cuenta el territorio.

Otro aspecto a analizar está relacionado con la museografía, lo que tiene que ver con la organización en el espacio, los temas, el color, los estilos, la descripción y otras, que más que ubicar al espectador confunde, desvirtúa el verdadero fin.

Un elemento imprescindible para una galería comercializadora es la ubicación de los precios: nadie compra lo que no tiene un valor, y hablo de un valor tangible; también se exponen algunos creadores con más de una pieza, varias de ellas hacia un pasillo al fondo, perdiendo el sentido comunicacional con el espectador y pareciendo más como obra ambiental.

Además, ¿se cuentan con el personal idóneo y debidamente instruido para ejercer funciones como promotor de las artes visuales? ¿El espacio ya inaugurado tiene toda la infraestructura tecnológica y comercial para vender ahora mismo? Estas y otras interrogantes deben estar en el análisis de quienes poseen la responsabilidad de que la institución funcione acorde con los nuevos tiempos y con todas las garantías –lo mismo para el creador como para el comprador– con cierta agilidad y sin tanta burocracia.

Es importante reconocer el esfuerzo logrado hasta aquí por el FCBC, quien mostró todo su empeño para cumplir un acuerdo pendiente de todos los diálogos con los artistas visuales, los que siempre estuvieron en desventajas con respecto a los artesanos por el valor que adquieren las obras de arte llamadas mayor.

Hoy más que nunca el país trabaja por romper esquemas, eliminar barreras, incluyendo las mentales, con el fin, tanto de viabilizar los procesos como de obtener las riquezas que nos hace falta para salir adelante. La tarea es difícil, pero no imposible.

Sabemos que no estamos en un centro hegemónico del arte, pero hay que trabajar para que ese que viene buscando el buen arte llegue y solo podríamos hacerlo con un sistema de comunicación efectivo, utilizando cuantas herramientas sean necesarias y cuantas plataformas existan.

Nos toca ahora trabajar de conjunto, ser cada vez más inclusivos, participativos y renovadores y no pensemos que esta puede ser la única alternativa posible. Debemos explotar más los espacios expositivos, caracterizarlos en aras de que todo tenga su mercado, por lo que sería importante la desconcentración de poderes sin perder de vista las regulaciones.

Al fin y al cabo estaría ganando no una institución sino el país.

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Raciel Linares

Raciel Linares

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