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¿Por qué es importante la crítica de arte?

¿Por qué es importante la crítica de arte?

La crítica de arte es un comentario, una reseña o un ensayo escrito por un especialista sobre una obra o un fenómeno artístico. Unida al mercado y a la academia, privilegia al artista en comparación a otros autores y dentro de su contexto.

La doctora Graziela Pogolotti dijo: “La crítica tiene entre nosotros un sentido negativo… Esa opinión bastante difundida, oculta el verdadero sentido de la labor que corresponde a un crítico, limita su actividad y no tiene en cuenta el papel que le toca, situado entre el autor, la obra creada y el público, el de hoy y el de mañana”.

Y es que su función no es precisamente “despedazar” y “matar” la creación. Existen juicios a favor de la obra de arte que la prestigian, explicando sus valores. Incluso, cuando el ejercicio crítico niega esos valores y reprueba la obra, pretende generar un gusto estético y estimular el ingenio de los artistas en la búsqueda de originales formas de expresión.

El escritor, filósofo y enciclopedista francés, Denis Diderot (1713- 1784), considerado el padre de la crítica de arte, precisó desde 1759 los aspectos centrales de esta práctica:

“…es un nuevo (en aquel entonces) género ligado a la actividad artística, que supone la existencia de una industria periodística y unos lectores entre los que la publicación se difunde, un género que anima al comentario y al intercambio de opiniones fundamentalmente para difundir no solo el conocimiento de esta o aquella obra, de este o aquel artista, sino también su interpretación; y a la vez las supuestas teorías explícitas o implícitas sobre las que esa interpretación se apoya”.

Por eso, la crítica debe entenderse también como un proceso comunicativo en el que intervienen emisor, contenido, canal, receptor y efecto.

El emisor es el especialista: teórico, investigador…; el contenido es el mensaje, en este caso la crítica de arte en sí; el canal es el medio a través del cual se transmite el mensaje, entiéndase prensa plana televisiva o digital y publicación (revista) especializada; el receptor claramente es la audiencia que leerá el artículo y el efecto se asocia a la sugestión que el mensaje sobre la obra transmitió o no.

No existe un manual reducido para el oficio crítico. Prestigiosas figuras de las letras cubanas como Adelaida de Juan estimaba la interpretación y el juicio de valor según el destinatario y los soportes en los cuales sería publicado. Un texto escrito para el periódico debía ser más claro y conciso en su lenguaje, para que los lectores no entrenados pudiesen comprenderlo.

Un texto publicado en una revista especializada podía permitirse un lenguaje más técnico y enriquecido en tropos.

En cambio, el periodista, investigador y curador Israel Castellanos León, en una de sus reseñas concluyó que la esencia de la crítica se resume a un estilo especializado y asequible al mismo tiempo, al margen del soporte en el que aparezca: ya sea un catálogo, un periódico o la revista más elitista.

“Esclarecer, promover y testimoniar son tres posibles atributos de la crítica que bien vale considerar para poder reconocer su importancia en un mundo en que la información deviene hecho imprescindible de supervivencia y conocimiento”, subrayó el ensayista, profesor, bailarín y coreógrafo habanero Ramiro Guerra; y aunque hablaba del campo danzario, sus palabras pueden suscribirse a cualquier manifestación.

¿De qué crítica debemos cuidarnos como lectores?... La aserción más oportuna la hallé revisando distintos libros y ensayos. Fue el criterio de Orlando Hernández que vio la luz en una edición de la revista La Gaceta de Cuba del 2004. Han pasado cerca de 15 años y todavía está vigente:

“Me molesta la jerga tecnicista y el bizantinismo en que tan a menudo se enfrasca la crítica de arte, su exceso de conceptualización, de teorización, de generalidades y su poca confianza en la sencillez de expresión y en el sentido común, que oculta a menudo un vergonzoso vacío de criterios propios, de inteligencia, de sensibilidad real. Este lenguaje de capilla, retórico, falsamente teórico y escasamente sensible, constituye por su ilegibilidad un obstáculo para el acercamiento del público al fenómeno artístico y para la comprensión de sus mensajes”.

El crítico de arte es también un artista, ¿por qué no? A fin de cuentas reinterpreta una obra y crea otra. La crítica es un subgénero literario. Pero ante todo, el crítico es un comunicador, un “traductor” del arte para la sociedad. La crítica impulsa y promociona los procesos artísticos. Y el arte, como es sabido, tiene una función social.

En Pinar del Río hoy existen dos secciones que aglutinan a críticos e investigadores: una pertenece a la Filial Provincial de la Uneac, otra, a la Asociación Hermanos Saíz. Sin embargo, la provincia necesita más espacios dedicados a la crítica. Sus revistas especializadas se desfasan en los poligráficos y los artículos suelen ser atemporales. No existen boletines que circulen con periodicidad y adiestren a los públicos sobre la apreciación del arte…

¿Por qué llamo la atención sobre ello?

Porque sin la crítica nadie se cuestionaría lo legitimado por las salas expositivas y los teatros. ¿Te gusta? ¿No te gusta una obra? Si no eres un especialista ¿quién encamina tu razón?¿quién te sugiere qué ver/escuchar y qué no? ¿No entiendes la obra?¿No conoces al artista?...el crítico puede ayudarte.

Digo más, el crítico puede contribuir a educar el gusto de las personas y a acercar el arte a los públicos.

Sobre el Autor

Yanetsy Ariste

Yanetsy Ariste

Licenciada en Historia del Arte. Periodista del Periódico Guerrillero

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