Medio siglo de logros
- Escrito por Yanetsy Ariste
Trabajo de mesa del Cuadro Dramático de Radio Guamá. / Foto: Pepe Morejón Morejón
No olvidaré la primera vez que entré al estudio del “Dramático” de la emisora Radio Guamá.
La puerta inmensamente pesada se abrió dando acceso a una habitación siena tostado (es difícil describir el color de la madera) que olía a cartón húmedo, a ingenio y a creación.
Me senté a la mesa donde los actores estudiaban el libreto. Una mesa tan extensa como la que debieron tener Arturo y sus caballeros en época de reyes. Permanecí en silencio, con el asombro de quien descubre un universo misterioso. Miraba a los puntos cardinales, discreta.
Al frente estaban los micrófonos y teleprónteres. En uno de los laterales había un banco. Al fondo se acumulaban todo tipo de "cachivaches". Imprescindibles para lograr los efectos –me explicaron–.
Comenzó la grabación y volví a nacer: prestigiada con la oportunidad redonda de verlos en acción.
Si hoy me preguntaran a qué actores considero más, sin pensarlo respondería: a los de la radio. Ellos no necesitan objetos para "ser o no ser". Ellos no disponen de meses, ni siquiera días para montar un personaje... deben hacerlo al momento –si es que una hora es un momento–. Ellos imaginan otro espacio dentro de cuatro paredes, y logran que el oyente imagine.
El cuadro dramático es una unidad celular. La historia comienza en un guion, que pasa por los espejuelos acuciosos del asesor, se transcribe al alter ego de los actores; lo estudia el efectista y el musicalizador. El director ordena los hilos como buen maestro de marionetas y el grabador lo condensa todo.
Ese Cuadro Dramático al que me refiero, colmado de protagonistas invisibles, ha cumplido 50 años.