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El salón rebelde con causa

El salón rebelde con causa

Por estos días la galería Arturo Regueiro de la capital vueltabajera exhibe el salón experimental homónimo en su décima edición. Veintiuna piezas conforman la exposición colectiva que integra artistas de varias generaciones y discursos estéticos.

Quisiera referirme muy especialmente a las obras que llamaron mi atención por su singularidad y a otras cuestiones pertinentes.
Revelación, de Margarita Fernández Cruz, es una verdadera “declaración” a los sentidos. Está hecha con la técnica de la acuarela, sobre cartulina, y posee dimensiones medias. Representa un retrato de mujer estilizada con un nido en la cabeza y dos periquitos sobre el dedo índice de la mano que se lleva al pecho. El vestuario de la dama está trabajado con las transparencias apasteladas que provoca la técnica y recuerda los vestidos de la antigüedad.

La obra posee un tratamiento manierista (porque irrespeta las medidas anatómicas reales) pero el resultado es elegante. Es una obra experimental por dos razones:

Primero, se aparta de la poética visual a la que la autora nos tiene acostumbrados: ese universo mitológico marino. Segundo, el manierismo es un estilo del siglo XVI, y traerlo a la contemporaneidad es fomentar un guiño al pasado. Muy pocos artistas en la actualidad (afirmación puramente subjetiva) abocan a este estilo, sino a otros más cercanos en la línea temporal (como el expresionismo, el surrealismo y el abstraccionismo).

De manera que la obra tiene un halo de antaño. Manifiesta una dama que no es el modelo moderno de belleza femenina, aunque la técnica hace de la cartulina un producto más fresco.

La obra es simbólica: el nido sobre la cabeza, los periquitos sobre el dedo índice, la mirada cenital de la mujer... son signos que bien podrían aludir a la fertilidad y al amor, pero continúan constituyendo intriga para el espectador que especula sobre el mensaje.

Yorkis R. Menéndez Humarán ha presentado para la ocasión Lento progreso. Se trata de un óleo que roza con los presupuestos de la ilustración. Por tanto, transita entre el gusto infantil y el adulto.

El personaje ha brotado de la imaginación del artista: es un bufón docto, concentrado en la lectura; monta sobre un caracol que a su vez permanece sobre la hoja filosa de una cuchilla de afeitar.

Es una imagen colorida, sobre todo en el tratamiento geométrico del vestuario del personaje. Al fondo logra efectos de texturas a partir del color, que en lo personal recuerdan el jaspeado de algunos mármoles.

Lento progreso es un lienzo paradójico en cuanto a significantes. ¿Qué bufón posee una actitud intelectual? ¿Qué relaciona el avance del caracol y el filo de la cuchilla Astra; o al caracol y la lectura imperturbable del bufón?

Sin dudas resulta una obra agradable a los sentidos, pero no ingenua. Diría que solapa conceptos relacionados con el desarrollo intelectual de los individuos y la cultura.

Lo que no engorda mata, de la serie Sustento, es una cartulina trabajada a partir de la acuarela y el acrílico. Su autor, Adrián Millán Torrens, ha reflejado a un hombre ya anciano, reclinado sobre ningún contexto porque el plano del fondo solo queda definido por líneas de color (a modo de dripping), con una actitud de resignación y la misma postura decaída del que ha sucumbido ante el alcohol. El hombre sostiene un tanque de basura del tamaño de un vaso con un “absorbente”.

Es una pieza de buena factura en sus soluciones formales, con aliento contemporáneo.

Finalmente debo referirme a la obra que obtuvo el premio del salón. Un díptico titulado Mi amigo Roger, de Orlando Hernández Pérez; crónica empastada de la ciudad y su gente.

El título alude a la figura del conejo (Roger Rabitt) estampado en la ropa del más joven de los personajes expuestos.

Los lienzos remedan la técnica de los impresionistas por el empleo del contraste cromático; de las sombras a partir del uso de complementarios que generan la ilusión de profundidad y del modulado de los pigmentos.

Igualmente las pinceladas aisladas no obedecen a la forma del modelo, pero en conjunto y a distancia cobran vida como un todo definido. Orlando es un artista inquieto que siempre está buscando nuevas formas de decir. En esta ocasión reproduce un abordaje interesante de la perspectiva y el color.

¿Pero..., al margen del mérito de las obras, cuál es el brillo de una exposición si se exhibe en un espacio deslucido? La galería vive hoy el ocaso de su infraestructura, a pesar de los esfuerzos de sus trabajadores por mantenerla abierta al público.

El proceso de museografía (o sea el montaje de las piezas) se ve riesgosamente comprometido. Sin las condiciones óptimas, el bienestar de las obras de arte peligra: pueden humedecerse con las filtraciones o pueden descolgarse accidentalmente por la fragilidad de los cintillos carcomidos.

Heriberto Acanda, director del espacio, quien también es curador de la exposición, comentó al respecto: “Es evidente que el deterioro es gradual, cada día se hace más crítico el estado físico de la institución, no solo en el caso de la pintura, sino en que los paneles no poseen las condiciones para exponer, los cintillos tienen un deterioro serio a causa del comején; la humedad atenta muchas veces... hay filtraciones...

“La iluminación es insuficiente. No hemos logrado que los organismos competentes puedan ubicar la iluminación especializada. Aunque el antiguo ministro, Julián González, lo había indicado a la máxima dirección de la provincia hace años.

“La institución no tiene las condiciones físicas para estar abierta, más bien la mantenemos por el compromiso que hay con la creación y con los artistas de Pinar del Río”.

La suerte de las obras expuestas hoy depende del empeño de las veladoras y especialistas que las desmontan a tiempo cuando llueve.

Y luego las vuelven a montar tras el chubasco, para alistarlas a la mirada del público. ¡Ardua tarea!, ¡verdaderamente loable! Por fortuna existen unas manos salvadoras, aunque anónimas.

Las paredes de la galería no han sido pintadas hace más de dos años. Aun cuando es requisito retocarlas en un plazo prudencial, ya que algunas piezas intervienen el espacio. Los manchones de humedad y las vetas de la propia pintura comienzan a develarse como brotes de mala yerba... Un panorama así marchita hasta la más excelsa obra de arte.

Pero este oscuro “paisaje” debe mejorar en el trascurso del año. Acanda declaró también que la Dirección Municipal de Cultura tiene concebido el presupuesto para el mantenimiento constructivo.

Así que próximamente disfrutaremos de una galería renovada. Sita en la arteria principal de la ciudad, no debe la “Arturo Regueiro” mostrar otro “rostro” que no sea lozano y fecundo, como el trabajo de los artistas de esta tierra vueltabajera.

Por el momento el salón batalla contra los obstáculos ambientales y estructurales. Es su condición rebelde ante la adversidad; su causa: defender el arte, y motivar la aproximación del público a la creación.

Sobre el Autor

Yanetsy Ariste

Yanetsy Ariste

Licenciada en Historia del Arte. Especialista de Comunicación externa de Radio Guamá.

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