Al son del danzón
- Escrito por Loraine Morales Pino
Desde hoy y hasta el lunes, Pinar del Río es sede del Festival Provincial del Danzón, evento enmarcado en las actividades por el Día Nacional del baile tradicional cubano, a celebrarse mañana 24 de febrero.
Durante la cita prevista en estas jornadas, el territorio acogerá, por vez primera, la reunión nacional del movimiento comunitario Amigos del Danzón. Vueltabajo será escenario de este encuentro anual debido al trabajo de los aficionados y los logros en el rescate de este baile como exponente de las tradiciones cubanas. Los talleres, conciertos, competencias de danza, entre otras actividades previstas, serán desarrolladas en la academia de artes Rubén Martínez Villena, el restaurante Águila de Oro, el centro nocturno Súper Gol y en el parque de la Independencia de la capital provincial. La especialista en programación del centro provincial de casas de Cultura, Caridad Dorta Sanz, informó además que contarán con el acompañamiento de la agrupación Ases del ritmo durante los días que se celebre el evento. HISTORIA ENTRE CELEBRACIONES A finales del siglo XVIII, Haití fue escenario de una rebelión de esclavos en los centrales azucareros. Tras la revuelta contra los mayorales y patrones franceses muchos emigraron hacia Cuba, trayendo consigo idioma, costumbres y manifestaciones artísticas que con el paso de los años matizarían la cultura nacional. Por esa fecha surge el danzón en Matanzas. Su creador Miguel Failde compuso la primera obra conocida, A las Alturas de Simpson, la cual hace referencia a un barrio de la ciudad natal de su autor y fue escuchada por vez primera en enero de 1879 en el Liceo de Matanzas. Cuentan los historiadores que la interpretación de la misma fue realizada por una orquesta típica de viento, bajo la dirección de Failde. De esta forma las melodías del cornetín, el trombón de pistones, el figle, los clarinetes, violines, contrabajo, timbales y el güiro se entremezclaban para dar forma y sentido a un nuevo género, que marcaría la historia de la cultura cubana. Registros de la época narran que una vez popularizado este género, los bailadores usaban antorchas llenas de flores, sostenían cintas con las que formaban patrones en el espacio. Este tipo de danzón se bailaba en las comparsas de los carnavales. Hacia finales del siglo XIX las orquestas típicas en Cuba empezaron a tocar danzones con un sonido y una estructura musical ideal para bailar en pareja. Su ritmo lento dio origen a un baile romántico en el cual la pareja bailaba en una posición bien cercana. UN MOTIVO PARA EL ENCUENTRO NOCTURNO El patio del restaurante Águila de Oro cada viernes y sábado en horas de la noche reúne a bailadores y músicos con el fin de avivar la tradición del danzón en Vueltabajo. Esta iniciativa, acogida con beneplácito por las personas de la tercera edad, permite el intercambio entre exponentes de esta manifestación, la realización de competencias y el rescate de la música tradicional cubana. Jorge Izquierdo, presidente del club Jacobo González Rubalcaba, comentó que la intensión era inculcar el amor hacia este género bailable en los sectores más jóvenes de la sociedad. “Queremos que la cultura de nuestra generación no acabe, sino que se transmita a las nuevas generaciones, estamos luchando para eso”. Al referirse a la importancia de espacios como este, promotores de la cultura autóctona de la Isla y Ramón Bravo, presidente del club Ulpiano Reyes, aseguraron que los mismos brindan la oportunidad de agrupar, estrechar relaciones y revitalizar el baile nacional de Cuba. “Además de las peñas habituales tenemos proyectos con niños. Yo soy profesor de la secundaria básica Julio Antonio Mella y con el alumnado estamos creando un grupo de danza para que desde edades tempranas sepan sobre este baile y que no sean las personas de la tercera edad los únicos que lo conozcan”. EL DANZÓN EN VUELTABAJO La provincia más occidental del país cuenta con dos grandes grupos en el municipio cabecera: Jacobo González Rubalcaba y Ulpiano Reyes. Nombrados como grandes exponentes del género musical, cada uno promedia cerca de 35 parejas. El municipio Consolación del Sur también posee un movimiento de aficionados que reúne en cada encuentro a cerca de 30 personas. En el resto de los territorios existen grupos etarios de niños, jóvenes y personas adultas, pero aún no están consolidados. Según declaraciones de la presidenta provincial del movimiento danzonero de Pinar del Río, Caridad Pérez Álvarez, los metodólogos de las casas de cultura son quienes trabajan directamente con los niños y adultos para prepararlos con vistas a los festivales municipales, provinciales y el encuentro nacional. “Estamos trabajando de conjunto con el sistema de casas de cultura para incluir otros territorios en el movimiento provincial. En cada municipio quienes asesoran estos espacios son los metodólogos de danza de la instancia municipal”. Hasta la fecha el movimiento vueltabajero no ha obtenido resultados relevantes en certámenes de carácter nacional, pues su participación se vio afectada por la carencia de un local para los ensayos durante varios años. “Por esa razón estábamos ajenos a lo ocurría en todo el país. Pero desde el 2016 nos dieron la posibilidad de participar en el Cuba Danzón celebrado en Matanzas ese año y desde entonces estamos oficialmente en el movimiento danzonero a nivel nacional”. En el territorio hay varias orquestas que incluyen el danzón como género en su repertorio, tal es el caso de La típica, los Hermanos Palacios y Ases del Ritmo. Estos grupos subvencionados contribuyen, desde su musica-lidad, a revitalizar un baile que entraña más que cubanía. Espacios habituales están creados en toda la provincia para exacerbar al danzón entre los gustos y preferencias del público vueltabajero. El tercer miércoles de cada mes en la casa de cultura y los viernes y sábados en el patio del “Águila de Oro”, los amantes de este género encuentran una oportunidad para romper rutinas, entretener el alma y desde la afición sentirse protagonistas de sus propios escenarios. El danzón atesora los pasos de una nación que desde la simbiosis cultural renace con raíces en el pasado. Es, en fin, el baile nacional de la mayor de las Antillas.
Sobre el Autor
Loraine Morales Pino
Licenciada en Periodismo, graduada en la Universidad de Pinar del Río, Hermanos Saíz Montes de Oca.




