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Se agrandan las palabras

Portada del libro Ojos de agua

Portada del libro Ojos de agua

Cuando se juntan algunas palabras puede aparecer la inmensidad. Y la descubrimos tan solo al abrir las primeras páginas de Ojos de agua, regalo que Alberto Peraza Ceballos nos entrega en 2016 por Ediciones Loynaz. Versos que parecen caídos con la lluvia, que salpican contra las páginas y hacen música, que golpean en el alma llenos de soniditos para quedar atrapados, como el agua, en recipientes: nuestros espíritus.

Pudiéramos decir que se trata de un gran poema que fluye por un cauce, al que se le unen afluentes para hacerlo crecer, donde no encontraremos el final como un solo destino, aquí las estrofas se unen, quizás pueden ser evaporadas desde cualquier parte del libro por su propio autor o por sus lectores, para más adelante hacerlas llover sobre esa misma corriente, y nos daremos cuenta que nunca se verán afectados el ritmo ni la intención, las ideas tendrán la misma fluidez, la misma fuerza. Los rumbos serán disimiles, como los del agua.

Libro música, libro espíritu, inmensidad, así pudiéramos catalogarlo, y es que su propia sencillez, la manera dinámica y limpia con que se han hilvanado estos versos de Peraza, editados por José Raúl Fraguela y en perfecta armonía con las ilustraciones de Alexei Alfonso, otra poesía, otra historia, harán grandes a las niñas y niños que lean su páginas, que escuchen el reclamo del autor por perpetuar la belleza de esas pequeñas inmensas cosas del entorno y de lo mejor que tenemos dentro como seres humanos.

El libro está estructurado en dos partes: La mar de agua, donde cada palabra tiene en si la fuerza misma del océano, se convierte en símbolos, en motivos poéticos que el creador entreteje para hacerlas hablar. Si a alguien se le escapa de la mirada las cosas que podemos encontrar en el mar, por ser comunes, la sensibilidad de este hombre nos las devuelve reencantadas en la belleza misma contenida en cada una de ellas. En los animales, las olas, en la vara de pescar los sueños, en el ojo tuerto del pirata, en su garfio, en las manos, en el faro y la gaviota... en nuestros ojos: “el mar se salva”, como mismo dice él en el último verso de esta primera parte.

Su inmensidad se salva de pasar desapercibida en nuestras vidas, mucha poesía tan solo contenida en su simple verde azul. No hay moldes para estos poemas, ninguna de la estructuras clásicas están presente, libertad plena a la hora de escribir. La musicalidad está dada en la similitud de las sílabas finales de algunos versos, tal parece que es la única intensión lírica, pero no, el resto lo encontraremos en la fuerza de las imágenes poéticas.

Los rumbos del agua es el título de la segunda parte, y desde el punto de vista estructural es muy parecida a la anterior. Quizás la única diferencia notable es que aquí se hacen más frecuentes los sonidos consonánticos. Otra vez el verso libre es el protagónico y se repiten, de igual modo, las palabras asonantadas para lograr la atención de los oídos de los lectores más pequeños.

Cada estrofa casi funciona como un poema único, así como los rumbos del agua son disímiles e impredecibles, los son los de estos textos que muestran profundidad en el oficio de escribir para los infantes.

Cuando tuve el primer acercamiento durante el necesario proceso de corrección a mi cargo, y después, cuando pude tener este encantador libro en mis manos, tuve la misma sensación: En sus páginas y en la voz de su autor Alberto Peraza, las palabras se agrandan.

Sobre el Autor

José Manuel Pérez Cordero

José Manuel Pérez Cordero

Corrector y editor del centro Hermanos Loynaz

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