Réquiem por el ballet
- Escrito por Ana María Sabat González
Los alumnos de quinto año de ballet y los del taller de creación actuaron juntos en el Festival. / Foto: Jaliosky Ajete
Un reportaje a un taller vocacional de ballet, llevó a Guerrillero por otros derroteros: ¿Cerrará la enseñanza de esta manifestación artística en Pinar del Río?
Brenda quiere ser bailarina, es su máximo sueño. Solo tiene seis años de edad y su mamá todos los martes y jueves la lleva al taller de orientación vocacional de ballet con sede en la escuela profesional de artes Pedro Raúl Sánchez, de Pinar del Río.
Allí, junto a otras 19 niñas, recibe clases de la profesora Arianna Pérez Rodríguez, quien desde hace dos años tiene la difícil tarea de preparar técnicamente a las pequeñas –porque hasta ahora todas son hembras–, e inculcarles el amor por el ballet.
Hasta el tabloncillo llegó Guerrillero. Allí apreciamos con qué rigor se dan las clases y que, a pesar de ser niñas de cinco a ocho años, han comenzado a interiorizar una disciplina imprescindible en los artistas de esa bonita y sacrificada carrera.
A principios de marzo, las observamos ensayar para el festival de ballet de la escuela, que se efectuó el pasado día 29. Ellas, junto a los cinco estudiantes de quinto año de la especialidad, fueron los protagonistas de este espectáculo, que resultó un éxito del colectivo de alumnos y profesores de esta cátedra.
¿Qué propósito tiene el taller?
“El objetivo –dice Arianna– es prepararlas para una prueba de captación en esta escuela.
“El año pasado por primera vez las integrantes del taller estuvieron en el festival provincial con los alumnos de ballet. Ellas bailan y danzan, las preparamos integralmente. Ahora participaron con coreografías más largas, porque al departamento de ballet le queda solo el quinto año, que se presentará al pase de nivel que debe de ser en mayo.
“Lo que queremos es rescatar esta manifestación artística en la provincia. Tratamos de inculcar pasión por este arte, de trabajar valores como la amistad. Son niñas de edad muy corta y es una carrera difícil, ello implica que maduren mucho antes que cualquier otro infante.
“Ahora solo tienen seis años de edad y están aquí desde los cinco, y cuando lleguen a los nueve años ¿qué les digo?, porque hace cuatro años que no se hacen captaciones para la especialidad de ballet, y la mayoría está clara en que eso es lo que quiere. Lo que se nos informó es que no va abrir más”.
Esa misma preocupación nos la plantearon los padres, entre ellos la doctora Indira Carvajal, quien cree que con esta determinación limitan a niños con talento, se les arrebatan sus aspiraciones, aparte de que significa un atraso para la cultura en el territorio.
¿JUSTIFICACIONES PARA ESA DECISIÓN?
Responde Arianna: “la primera que dieron es que la escuela no obtenía resultados en el pase de nivel. Aquí hubo problemas con maestros. Tuvimos un momento en que los que estábamos también éramos bailarines, y se presentó la oportunidad de viajar a Venezuela y fuimos.
“Las maestras que se quedaron eran recién graduadas, muy jóvenes, y se dieron inconvenientes con otros especialistas de experiencia. Para mí hubo además un problema bien serio de captación de los alumnos. Entonces se hizo difícil rescatarlos.
“Eso pasó en un momento determinado. Nosotros estuvimos dos años afuera y al regresar se hizo un trabajo muy fuerte con los que estaban y sí ha habido resultados en el pase de nivel. Esta escuela por muchos años se ha distinguido por entrar gran cantidad de varones a la Escuela Nacional de Ballet”.
EL OTRO PERO
Yurién Porras Suárez, jefe del departamento de ballet en la escuela de artes pinareña, nos explicó que la dirección de la enseñanza Artística en la provincia les planteó que es necesaria la creación de una compañía, al menos una de ballet de cámara, que garantice el trabajo futuro de los graduados.
“Pero...¿cómo vamos a presentar un proyecto si cierran la escuela? Para hacer un plan de este tipo debemos aclarar que son cinco años de enseñanza Elemental y cuatro en la Escuela Nacional de Arte. Nueve en total. Después de ese tiempo es que se puede comenzar, por tanto no debe ser un propósito inmediato.
“Ya en una oportunidad presentamos en Artes Escénicas un proyecto. No queríamos dinero, sino contar en un futuro con un ballet de cámara, pero la compañera que estaba en ese entonces en el departamento de desarrollo nos dijo que era un proyecto fantasma”.
La profesora Laura María Pino opinó que en Matanzas y Villa Clara no existe ninguna compañía y se mantienen las cátedras.
Porras Suárez comentó que Pinar del Río dejó de aportar alumnos al pase de nivel por tres años nada más. “Los niños no contaban con las condiciones requeridas. Después se hizo un reajuste, otro trabajo con los estudiantes y empezamos a tributar”.
Mónica Sánchez, otra profesora del claustro, dijo que cómo van a argumentar que no hay plazas para los futuros egresados si las compañías de danza de la provincia carecen de bailarines y los graduados de ballet poseen una formación integral.
CON ENSEÑANZA ARTÍSTICA Y ARTES ESCÉNICAS EN LA PROVINCIA
En la Dirección Provincial de Cultura, conversamos con Raisa Orraca Pérez, subdirectora de la enseñanza Artística, quien nos explicó que dos veces al año se realiza el chequeo de programa de desarrollo de la enseñanza, con la viceministra que los atiende.
Manifestó que a raíz de todo el reordena-miento que se hace a nivel de país, se trata de ajustar la matrícula donde más se necesite. O sea, tienen en cuenta las posibilidades de cada territorio para incluirlos en las plantillas de las artes escénicas o de la música.
En Pinar del Río hay dos compañías de danza y tres de espectáculos musicales. La escuela de arte nuestra forma bailarines de danza y de ballet clásico.
“¿Qué sucede? –se pregunta Orraca Pérez–. Plantean que podemos contribuir a estas compañías con los estudiantes que tenemos de danza en la provincia. No contamos con ninguna de ballet clásico, es por eso que valoramos con los profesores de la especialidad para que presenten al Consejo de Artes Escénicas un proyecto de un ballet de cámara, para después poder llegar a una gran compañía.
Ellos nunca lo han concretado.
“Los que graduamos de Pinar del Río van para el ballet de Camagüey o el Nacional y otros se han ido del país. La provincia es fuerte en esta manifestación, sobre todo el municipio Mantua”.
En el Consejo Provincial de Artes Escénicas, José Miguel Caveda, el presidente, defiende como positivo en el bailarín de ballet que está preparado para todo: lo mismo puede trabajar en la danza folclórica que contemporánea, en las cuales hay plazas.
“Planteamos la necesidad de bailarines en las compañías nuestras y en un futuro puede crearse la de ballet, que es lo que se quiere.
“En la escuela hay un claustro, plantilla y hay plazas. Es una lástima que en una provincia como Pinar del Río que tiene trascendencia de buenos bailarines, despa-rezca la enseñanza”.
Ellos, al igual que la enseñanza Artística, se han pronunciado de conjunto con cartas a las instancias superiores a favor de no cerrar la cátedra.
Francisco Alonso, del consejo asesor de las Artes Escénicas y director de la compañía lírica Ernesto Lecuona, refirió que se precisa presentar un proyecto de formación y demostrar que somos capaces de crear las condiciones de preparación de bailarines para en un futuro tener una compañía de ballet en Pinar del Río.
Los especialistas también hablaron de la compañía lírica como otra posibilidad para ubicar a los futuros bailarines de ballet, hasta que estén creadas las condiciones para independizarse. Estuvieron de acuerdo con que un proyecto de compañía, aunque pequeño, no es factible ahora, porque demoraría años para su realización.
PINAR DEL RÍO Y EL BALLET
Según datos que obtuvimos en un escrito del doctor José Antonio Quintana de la Cruz, publicado en el boletín El veterinario pinareño, es larga la historia del ballet y la provincia.
Basta decir que en 1955 Alicia Alonso recibió las llaves de la ciudad de Pinar del Río, y que en la década de los cincuenta del siglo pasado, la Prima Ballerina Assoluta, junto a Fernando y Alberto Alonso, crearon aquí una filial de la Academia de Ballet que llevaba su nombre, la cual tuvo decenas de alumnos, e influyó en el gusto por el ballet y el desarrollo de inclinaciones danzarias en muchos jóvenes.
Además se dice que en 1955 en Vueltabajo, en el teatro Riesgo, fue el estreno mundial de su coreografía Narciso y Eco. En aquella ocasión se acompañó por un elenco en el cual se encontraban futuras estrellas de la escuela cubana de ballet.
Debemos mencionar el fenómeno de los bailarines mantuanos y de la figura de Élida Jústiz Reyes, una instructora de arte que por muchos años descubrió talentos y comenzó la formación de futuros bailarines, que más tarde formaron parte del Ballet Nacional de Cuba, el de Camagüey, el Centro Pro Danza y de compañías del mundo entero.
En la escuela pinareña se han formado más de 30 reconocidos bailarines, una cifra importante, entre ellos Carlos Acosta, quien cursó los dos últimos años de su nivel elemental en la Pedro Rául Sánchez, institución a la que siempre elogia y agradece.
Hablar de ballet en estas tierras es tocar las fibras de la idiosincrasia, de la historia y del prestigio de nuestra gente. Hay hogares en los que nada más “despuntan” los niños ya les están viendo el empeine, la creatividad, el movimiento, la elasticidad... la gracia. Lugares, como Mantua, en los que se lleva en los genes.
Hoy los talleres de creación, una idea de Fidel Castro, cobran auge en la provincia y parecen ser la continuidad arraigada de esta manifestación artística. Sin embargo –hasta la fecha– los niños vueltabajeros no tendrán la oportunidad de ingresar a la especialidad en el nivel elemental. Pensamos que ningún error humano, ni incluso la carencia de una compañía, justifica esa decisión.
Mientras, el talento del ballet sigue fluyendo en los genes de los pinareños y las inquietudes de los niños por esta manifestación se mantienen vivas. ¿Habrá sueños truncados?, ¿Brenda no tendrá la oportunidad de ser bailarina?
Sobre el Autor
Ana María Sabat González
Licenciada en Español y Literatura, periodista de Guerrillero. Ha sido profesora de la Universidad Hermanos Saíz Montes de Oca. Se dedica al periodismo desde el año 1996 y aborda en sus trabajos diferentes temáticas sociales y políticas.