Rodolfo Duarte y La camisa manchada…
- Escrito por Ana María Sabat González
Escribe a mano, así es como se le da bien. Al observar algunos de sus manuscritos, la letra grande y legible resalta por encima de los espacios en blanco, y tal parece que toda la grandiosidad de las épocas que recrea y lo complejo de los personajes pasan por delante de los ojos del lector, cual vívidas escenas.
Esta no es la primera vez que el escritor Andrés Rodolfo Duarte Zayas, premio Alejo Carpentier en el 2013, accede a una entrevista, por eso rebuscamos un poco ya en sus “mañas” o en sus “caprichos” como escritor, y por eso confiesa de forma desenfadada: “Yo sin el título no puedo escribir”, y sigue... “La novela que yo he pensado hace dos o tres años y que debo comenzar a trabajar dentro de uno o dos, hace mucho sé que se llama La camisa manchada de Valeriano Weyler . Esa trata sobre un tema cubano; y la próxima obra, que puede ser posterior o anterior, y que es de asunto universal, se llama El vellocino de Hastings”. La camisa manchada... ¿Un título simbólico?
“Sí. A un tintorero chino-voy a contar este fragmento y punto- le encarga el alto mando español lavar la camisa de Valeriano Weyler y no puede quitarle una mancha, y él le dice cuando se lo reprochan: “General, la sangre no se borra” Eso encierra todo un simbolismo de la huella sangrienta que dejó la carnicería que desató ese personaje en Pinar del Río, con su reconcentración”.
Hasta el momento los temas de tus novelas estaban alejados no solo en el tiempo, sino en el espacio.
“Siempre tengo la misma respuesta. Por ejemplo, antes se me preguntaba, quizás a manera de reproche, por qué no tocaba la realidad cubana actual, bueno los escritores no escogemos los temas, son ellos quienes lo hacen con nosotros.
“El hecho de que la ciudad de Pinar de Río, aunque yo sea de Puerta de Golpe, haya tenido tanta importancia en mi vida, protagonismo, donde desarrollo mi vida cultural, escribo mis libros, hace que el sitio esté presente en mí de un modo muy fuerte, entonces le debo un libro. Es un referente que me agrada, me gusta, dentro del cual me siento bien, en el que tengo muchos amigos.
Este lugar es mi segunda casa, Puerta de Golpe la primera.
“El tema de la reconcentración me apasiona, me llamó y tiró de mí, y un día me vi instado a escribir sobre eso; y La camisa manchada de Valeriano Weyler es una novela de amor, de misterios y crímenes, ambientada en un campamento de reconcentración, y en la ciudad de Pinar del Río, que nacía por entonces.
“Ahí está asentada la historia, y por supuesto como siempre, hago estudio dos o tres años para después escribir, porque el escenario, aunque parezca sencillo, es extremadamente complejo. Las coordenadas históricas en torno a la ciudad de Pinar del Río en el siglo XIX son muy complicadas y profundas”.
De lo hecho y publicado
“Después de la salida al aire de las dos novelas premiadas, incluida la del premio de Literatura de las Américas en República Dominicana (Bodegón con Manuela. La cofradía y la muerte), publiqué con la casa Loynaz de Pinar del Río Una gota de luna en la yerba. La leyenda de Tristán, un texto con una edición bella, muy bien cuidada, con una cubierta que me parece muy digna, el cual desapareció de la librería sobre la marcha de la feria del año pasado.
“Un vez que las tres novelas fueron publicadas, la revista TV Magazine de los Estados Unidos, me contactó y me hizo un contrato de adquisición de mis tres libros para producir audiovisuales con ellas, tanto filmes como series de televisión. A partir del estudio que ellos hicieron, me hacen un contrato para escribir una serie de televisión sobre narcotráfico y tráfico de personas, ambientada en el Nueva York actual, con alguna subtrama en el área del Caribe. La serie se llama El poder del perfume, y ya tienen 52 capítulos en su poder.
“Luego la editorial española Chiado, con sede en Madrid y Barcelona, me contrató la novela Bodegón con Manuela. La cofradía y la muerte para una edición que sale en el mes de mayo. Ya están diseñadas las cubiertas, el libro, puesto el precio final y tres cubiertas, para que yo seleccione una.
“Además, en esta Feria pasada salió la primera edición cubana de Bodegón... Los tres libros están a disposición del lector pinareño. No hay La dama del lunar, pero el año que viene la va a publicar la editorial Letras cubanas”.
¿Qué estás haciendo de forma inmediata?
“Escribo la serie de televisión que debe tener 120 capítulos. Es complicada. Me negué cuando me la encargaron, pensé que no podía, pero los propios productores norteamericanos me dijeron que si yo había escrito novelas ambientadas en siglos y escenarios complejos y lejanos que nunca visité, tenía que conseguirlo, porque el espacio propuesto está más cerca de todos nosotros y del imaginario colectivo, por las series, los libros, aunque nunca haya ido a Nueva York. Entonces un día me llené de fuerza y valor y comencé.
“Estudio también el sur de Inglaterra del siglo XI para El vellocino de Hasting, ambientada en el sur de Inglaterra, justo en las colinas de esa región, en un tiempo alrededor de la batalla. Como los tres protagonistas son un judío, un cristiano y un musulmán, leo sobre las tres grandes religiones monoteístas: sobre todo la biblia judía, la cristiana y el Corán, y esto es de una complejidad extrema.
“Más el Pinar del Río del siglo XIX. La camisa... es de la fundación de la ciudad, y abarca un período que casi nadie ha tocado en la novelística cubana, el del final de la Guerra de Independencia, y la ocupación norteamericana en la provincia. Me apasiona mucho escribirla y estoy trabajando en esto con mucho placer e intensamente”.
“Estos tres escenarios se complementan, en el fondo todo está relacionado. La historia tiene hilos invisibles que unen todos los temas y yo me siento a placer. Creo que si estuviera amodorrado disfrutando los premios estaría muy mal, porque todos los días tenemos un reto nuevo”.
¿Qué haces para ubicarte en esos escenarios tan lejanos?
“Para ubicarse y hacer que la trama sea verosímil, creíble, legítima, lo único que cuenta es la imaginación, nada más. Si te buscas un mapa y trabajas por él, las cosas salen mal; si te fijas en una serie, una película, fotos de revista, también.
“En la serie, por ejemplo hay un perfumero neoyorkino, un comandante norteamericano del frente de Kardahar, que hereda una perfumería en Nueva York y que comienza a producir perfume mezclado con drogas.
“Como venía de Afganistán, y allí en el frente hay tanto cultivo de amapola, él se había vinculado a esta práctica y la traslada a Nueva York, y comienza a mezclarlas con drogas. Por ahí viene la cosa no puedo decir más.
¿Cómo te ha ido en el mundo literario en Pinar del Río?
“Me va muy bien, me siento como pez en el agua. El Centro del Libro me situó varias actividades. Un una en la librería Ateneo , que se llama Novedades literarias, y otra en el patio de Pelegrín, donde se presentan obras. Allí hablamos, leemos fragmentos de libros y comentamos sobre los autores”.
“También atiendo un taller de décimas en el Patio de Pelegrín que es la forma que tengo de hacer partícipe a mi pueblo, amigos, a mi gente, de lo poco o lo mucho que he aprendido, de la sapiencia que he podido acumular, pues la pongo al servicio de mi comunidad.
“Tenemos varios poetas que cultivan el estilo popular y el culto, también una compiladora de refranes y proverbios, que se llama Lorenza Quiñones, una señora mayor , la cual anota todo proverbio que escucha. Hemos publicado ya cinco libros de décimas y refranes en tres años.
“Hay también algunas personas que escriben poesía de otro tipo, cuentistas, un pregonero que toca la guitarra. Sesionamos los sábados por la mañana y a veces los viernes por la tarde en el café literario del patio de Pelegrín, eso me ocupa tiempo, y me implica esfuerzo pero lo hago con placer”.
Duarte ama caminar por las calles de su pueblo, porque los premios no lo envanecen. Tal vez dentro de poco, esté de visita por la Feria del Libro de Cohauila, o en un encuentro indigenista de Panamá, pero sabe que su mejor disfrute es escuchar el sonar de los péndulos de los relojes que él mismo fabrica y que conserva en las paredes de su casa. Se complace con ser el papá de Randy y de Alma y con muchos otros detalles que hacen de él un pinareño más.
Sobre el Autor
Ana María Sabat González
Licenciada en Español y Literatura, periodista de Guerrillero. Ha sido profesora de la Universidad Hermanos Saíz Montes de Oca. Se dedica al periodismo desde el año 1996 y aborda en sus trabajos diferentes temáticas sociales y políticas.