El hombre de las utopías y los hechos
- Escrito por Susana Rodríguez Ortega
El 25 de noviembre del 2016 falleció Fidel Castro Ruz, caguairán de raíces profundas y madera incorruptible.
La gente de la Isla pensó que la fecha fatal no llegaría nunca, como si un árbol pudiera durar para siempre; aun cuando aquel era uno muy especial. Había cobijado bajo su sombra a un país entero y en tiempos de tormenta se exponía primero a los vientos. Estos podían sacudirle el follaje o quebrarle alguna que otra rama; pero a su gente no la tocaban.
Ese fue Fidel: orador bajo la lluvia, defensor de los humildes, hacedor de imposibles, emisario de la paz…
En su libro Absuelto por la Historia, el periodista Luis Báez compiló criterios de intelectuales, escritores, científicos, deportistas, políticos y artistas de todo el orbe que conocieron de cerca al líder histórico de la Revolución cubana y disfrutaron del regalo invaluable de su amistad. Estas fueron las palabras del futbolista Diego Armando Maradona:
«Dicen que arrancó con 12 hombres y tres fusiles en la Sierra Maestra y ahora me doy cuenta de por qué ganó: tiene una convicción de hierro. Fidel Castro es una personalidad imposible de olvidar». Alfredo Guevara, destacado intelectual cubano, expresó por otra parte: «(…) La generación de que soy parte buscaba sin cesar al profeta, aquel que, de entre nosotros, tendría que asumir la adarga recorriendo caminos y montañas. Lo supimos más tarde, se llamaba Fidel, Fidel se llama».
El teólogo brasileño Frei Betto lo conoció en Nicaragua en julio de 1980 y desde entonces lo amó como a familia. Experimentó la necesidad de cuidar de él y de visitarlo a menudo; sentía libertad incluso para realizar observaciones críticas a la Revolución en frente de su máximo conductor, al que definió como un hombre privilegiado por su formación cristiana, su opción marxista y la asimilación de la prédica martiana:
«(…) A pesar de toda su genialidad, de toda la historia que encarna, consigue hacernos sentir su hermano (…) Fidel es un hombre que pone su vida en función de la utopía, es un hombre que jamás en esta vida encontrará su plenitud porque Fidel cree que es posible el cielo en la tierra».



Sobre el Autor
Susana Rodríguez Ortega
Licenciada en Periodismo en la Universidad de Pinar del Río Hermanos Saíz Montes de Oca.




