La cruda realidad de un bloqueo que sí existe
- Escrito por Ariel Torres Amador
Cerca de 15 días antes de realizarse la ya conocida votación de las Naciones Unidas a favor de la eliminación del injusto bloqueo hacia nuestro país, se hace imperante conocer un poco más a fondo lo que ha significado este año para todos los habitantes de la isla.
Aunque algunos escépticos todavía piensen que el recrudecimiento de las medidas impuestas por Estados Unidos sean solo una ilusión o que el asunto se utilice a modo de consigna para escudar las deficiencias, la realidad es bien diferente: el bloque existe, es real y sumamente dañino.
Desde abril del 2018 hasta marzo del presente año, la estrategia estadounidense se enfocó en consolidar la confrontación y la hostilidad, arreciando así la economía cubana.
Para los que gustan de las matemáticas, tan solo en este periodo nuestro país ha perdido cerca de 4 343 millones de dólares; pero si se sumaran las seis décadas que llevamos amenazados y coaccionados, la cifra ascendería a poco más de 138 843 millones.
Qué distinto sería todo si pudiéramos transformar esos millones en capacidades de pago a empresas extranjeras o convertirlos en solvencia económica para saciar las carencias de la salud, el deporte, la educación, la asistencia social, los subsidios en materia constructiva y muchos otros.
La política de garrote utilizada por el gobierno estadounidense entorpece hoy la adquisición de tecnologías, materias primas, reactivos, medios de diagnóstico, equipos y piezas de repuesto, así como medicamentos para el tratamiento de enfermedades graves como el cáncer.
El daño al sector de la Salud cubano ascendió a 104 148 178 dólares, cifra que supera en más de seis millones al monto de 2018.
Si usted es de los que todavía no está satisfecho con los datos anteriores, pues considera que la política es solo hablar de forma insípida, ejemplos sobre el tema son los que sobran.
Durante este año Cuba solicitó cooperación a 57 compañías estadounidenses para adquirir insumos necesarios para la esfera de la Salud. Hasta la fecha, 50 de estas no han respondido y otras tres declararon que, debido a las regulaciones del bloqueo, no estaban autorizadas a vendernos ningún medicamento o equipo.
Entre los pedidos están la compra de reactivos e insumos utilizados en los diagnósticos de enfermedades genéticas, la adquisición de un espectrofotómetro (equipo utilizado en los laboratorios para la cuantificación de sustancias y microrganismos), compras de endoprótesis extensibles empleadas en el tratamiento quirúrgico conservador y de prótesis de cadera, rodilla y dentales. Todas esas peticiones fueron negadas.
La cultura también estuvo en la mira de los de Washington, pues de 37 unidades artísticas que pudieron haber promocionado su trabajo en Estados Unidos solo 24 obtuvieron el permiso de entrada.
Por otra parte, y también por temor a las represalias de las restricciones, Cuba ha perdido cerca de 100 000 dólares en concepto de negociaciones con las agencias musicales de la isla.
Un último ejemplo está en el transporte, en el que los daños se calculan en poco más de 170 millones, 69 más que en el año anterior.
La lista de perjuicios se extiende a otras ramas como la industria, la energía y minas, el comercio exterior, sistemas bancarios, turismo y otras. Lo cierto es que el bloqueo es aplicable a cualquier esfera nacional. Incluso a su cotidianidad, a su trabajo, a su casa, a su economía.
Esta artimaña arcaica continúa siendo una política absurda, obsoleta, ilegal y moralmente insostenible; una que gracias a nuestro patriotismo e idiosincrasia no ha cumplido ni cumplirá el propósito de doblegarnos o de renunciar a la soberanía e independencia.
A pesar de que los yanquis se empeñan en teorías estúpidas y traspapelan invento tras invento y ley tras ley, seguros usted como yo estamos en que continuaremos trabajando valientemente sin descanso, con el objetivo de dignificar más el socialismo que juntos construimos diariamente.
La justicia, equidad y solidaridad que nos caracterizan son nuestras armas más fuertes en esta lucha, de la que más temprano que tarde saldremos victoriosos.




