Con la educación se ponderan los valores
- Escrito por Fermín Sánchez Bustamante
Existe la tendencia en algunos hogares de convertir a la pequeña de la casa en una muñeca barbie, tanto al vestirla como al transmitirle hábitos de consumo desde edades tempranas con el uso de maquillajes y pinturas labiales, planchado del pelo o las llamadas extensiones y el uso de ropas de marca, gafas oscuras, manilla y cadena de oro y las hay que les hacen lucir un tatuaje de papelillo, cuyas presunciones responden a la conducta adulta.

Es una forma que se adopta por ponderar la beldad, cuando en realidad, la pequeña es bella de por sí, sin tantos ridículos atuendos. También sucede que en casa le celebran los encantos infantiles con los movimientos pélvicos aprendidos de los videos musicales, poses sensuales y a veces se les permite el uso de un lenguaje no apto para la edad, que hace que eroticen el pensamiento de la menor, sin tener presente que están idealizando a una seudomujer. Hay padres que han confundido ciertas libertades en el desandar de los infantes, sin darse cuenta que estos crecen y van asimilando los nuevos matices de una época que perdurará de por vida.
También es cierto que los adolescentes y púberes gozan de un desarrollo acorde con los tiempos en lo intelectual y en lo físico por las mejoras en la salud, nutrición, educación…, pero en realidad no están aptos psicológicamente, porque no han transitado por los estándares correspondientes que se imponen en cada etapa del desarrollo.
Dejándose llevar por la moda del momento, los padres deciden disfrazar a sus niñas con atuendos y ropas de mujeres para celebrarles sus miniquinces. / Foto: Internet.
Los procesos no se deben estereotipar ni acelerar forzosamente ni imponer lo material sobre lo espiritual, porque entonces se tergiversa el pensamiento a medida que se crece y más en la adolescencia, que es en la que se empieza a ver la realidad como es y no como se la han pintado.
Algunas personas tienen criterios de que los tiempos han cambiado y con ellos se ha flexibilizado respecto a tabúes de carácter sexista, estandarizados y despersonalizados, los que influyen, e incluso para el inicio de una vida sexual prematura sin estar mentalmente preparados. Pues en edades tempranas existen desajustes entre mente y cuerpo que llevan a una adelantada conducta. Este fenómeno tiene diversas aristas, pues constituye algo negativo cuando se lleva de forma errónea.
La familia no puede estar ajena a su rol en la formación de los hijos y debe incluir la educación sexual de estos, y tener en cuenta que el índice de la edad de la menarquia (primera menstruación) se ha ido adelantando con el tiempo, al igual que el crecimiento del bello púbico y del busto en las hembras, por lo que el desarrollo físico va delante del psicológico, y por lo tanto, el nivel de orientación que el joven reciba debe ser superior.
Cuando los estudiantes inician una nueva etapa escolar, los encargados de transmitirles las experiencias a través de la instrucción y educación deben hacer también el papel de padres y hablarles a los adolescentes acerca del amor, la intimidad y el sexo; pues son ellos responsables también de crear la base para que los púberes sean garantes de las normas sociales.
Foto: Cubahora.
Y aunque los centros de estudios constituyen ese apoyo fundamental en el complemento de la formación que se inicia en el hogar. Ambos, los padres y la escuela tienen la responsabilidad de evitar la precocidad por medio de la educación, ya que esta puede llevar al embarazo a la fémina, o que padezcan de enfermedades venéreas, nada aconsejables a favor del bien de la salud, del futuro y de la vida.
Sobre el Autor
Fermín Sánchez Bustamante
Graduado del Instituto Superior Pedagógico en Pinar del Río, Cuba. Diplomado en Periodismo Internacional.




