Cuando la gota colma el vaso
- Escrito por Vania López Diaz
Foto: Centro Psicología Luis Ruiz en Ciudad Lineal.
Si usted ha experimentado alguna vez sensación de sobrecarga emocional, no crea que su problema es exclusivo, sino que es más común de lo que pudiera llegar a pensarse. Usted es un ciudadano del siglo XXI y por tanto, el estrés es su compañero de viaje.
Este agotamiento extremo va relacionado con sensaciones de ansiedad, sentimientos de angustia o incluso depresión causados por situaciones límite que la vida pone en el camino de cada persona. La capacidad para reponerse a grandes cambios depende de la fortaleza y autocontrol del individuo.
Al agotamiento emocional no se llega de un momento a otro. Se trata de un proceso que se incuba lentamente y también guarda relación con emociones contenidas, frustraciones y sentimientos de incomprensión. El estrés y la fatiga pueden surgir cuando las propias exigencias laborales, familiares o personales parecen sobrepasarnos y muestran un panorama caótico a los ojos de los afectados.
Los síntomas iniciales pueden aparecer en forma de cansancio físico, insomnio, irritabilidad, falta de motivación, distanciamiento afectivo, olvidos frecuentes y dificultades para pensar. Lo usual es que la persona agotada carezca de tiempo para sí misma. Percibe que no tiene el reconocimiento, el afecto o la consideración suficientes y que se espera de ella que muestre fortaleza todo el tiempo; como si no tuviera necesidades propias sino obligaciones de dar solución a cada situación que se le presente, por ajena que esta sea.
En ocasiones, el auténtico desgaste se conforma de aquello que queremos hacer y no hacemos; esos objetivos cotidianos propuestos y que nos sobrepasan, a los que no llegamos, los que quedan frustrados porque nuestro nivel de exigencia es muy alto o las presiones del entorno desmesuradas.
Cómo manejarlo de manera que la realidad no aplaste el espíritu emprendedor, esa es una tarea de puro autoconocimiento para canalizar las emociones de un modo que podamos liberar tensiones acumuladas.
Algunos dirían que, para afrontar las obligaciones diarias de forma más positiva, es necesario rodearse de personas con actitud similar ante la vida, otros hablarían del karma, pero la verdad es que la fuerza para sobreponerse a cada tropiezo, está dentro de nosotros mismos.
Todos hemos oído aquello de que la percepción de la realidad depende a veces de cómo vemos el vaso, si medio lleno o medio vacío. No se trata de llenarse de un positivismo a ultranza, ya que lo que afecta de forma negativa no puede ser considerado constructivo…Hasta que, con el paso del tiempo esas angustias desaparecen y surgen nuevas ganas de continuar.
No nos engañemos. Todo en la vida está mediado por nuestra actitud y capacidad para crecernos. No dejemos que la realidad nos aplaste. Todos hemos transitado caminos difíciles y estamos en pie. Se necesita fortaleza de espíritu para salir adelante y que ningún mantel quede desechado por el derrame del vaso, sino que pueda secar sus manchas y continuar siendo útil en casa.




