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La magia de las mariposas

La magia de las mariposas

La imagen de esta mariposa fue tomada durante una excursión por La Quinta de los Molinos, monumento nacional situado en La Habana. Se trata de un sitio de elevado valor patrimonial e histórico por haber albergado siglos atrás a los capitanes generales de la Isla en sus días de ocio. El lugar es apreciado también puesto que en él se establecieron tras el fin de la Guerra Necesaria el generalísimo Máximo Gómez y su familia.

El visitante puede encontrar allí un hermoso jardín botánico con especies de la flora, algunas de las cuales sobrepasan los 100 años.

Hay además un bello mariposario destinado a la protección y preservación de varias de estas especies.

Es impresionante observar sus alas coloridas y atender a las cualidades y características que las distinguen. Según los especialistas las mariposas suelen vivir entre dos y cuatro semanas, se alimentan de puros líquidos como el néctar de las flores y el jugo de las frutas fermentadas y pueden volar a una velocidad de entre ocho y 20 kilómetros por hora.

“Son el segundo orden con más especies conocidas en todo el mundo. Se han registrado 165.000 especies clasificadas en 127 familias y 46 súper-familias”.

Según apunta el sitio web Supercurioso, necesitan temperaturas cálidas para poder vivir, oscilando la ideal entre 27 ºC y 38 ºC.
Hasta el toque más suave puede dañar sus sensibles y frágiles alas, que necesitan asolarse para emprender vuelo.

Sus antenas son poderosas y en ellas convergen los sentidos del tacto y el olfato.

Dicen que su apareamiento puede duran de 20 minutos a varias horas. Estas increíbles criaturas han inspirado la obra de varios artistas como el escritor cubano Gastón Baquero. Acá les compartimos un poema suyo:

La Mariposa

Teresa:
traía para ti,
entre las manos,
una mariposa.
Era roja, era azul,
era oriblanca,
era tan linda,
que al verla bajo el sol
esta mañana,
quise que la tuvieras
o al menos la miraras.
Traía para ti,
lleno de contentura
aquella mariposa
que aleteaba en mis manos
como un pajarito.
¡Quería verte la cara
cuando vieras saltar
sobre tu falda
aquella mariposa!
Pero ya junto a tu casa
vi otra mariposa
sola, amarilla, y verde,
parecía estar triste
como un hombre sin novia,
y pensé si sería
la novia de la mía:
y abriendo las mis manos
dejé que se escapara
la oriblanca, la azul,
la roja mariposa;
y las dos se volaron,
y juntas fueron a quererse
perdidas por el cielo.

Sobre el Autor

Susana Rodríguez Ortega

Susana Rodríguez Ortega

Licenciada en Periodismo en la Universidad de Pinar del Río Hermanos Saíz Montes de Oca.

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