Actualizado 16 / 11 / 2019

buscar en guerrillero

Facebook Twitter Twitter Youtube  Rss 

22ºC
31ºC
Estado del tiempo en Pinar del Río

Vilma, símbolo de pueblo

Vilma Espín Guillois.

Vilma Espín Guillois. / Foto: La Demajagua.

Mónica, Alicia y Déborah fueron sus nombres en la clandestinidad; Mariela fue la mujer que subió a la Sierra.

Esos seudónimos protegieron la identidad de la joven que no dudó en luchar en la ciudad, en las montañas y en cada tribuna a la que tuvo acceso porque creía en un país mejor, en el amor, en la amistad, en la familia y en la justicia.

Cualidades humanas normadas por preceptos familiares, sentido de justicia, rechazo a la mentira y a lo superficial caracterizaron a Vilma Espín Guillois, quien nació el siete de abril de 1930 en Santiago de Cuba.

Desde joven asumió posiciones políticas revolucionarias participando activamente en manifestaciones estudiantiles luego del golpe de Estado del 10 de marzo de 1952. Fue inseparable colaboradora del líder revolucionario Frank País y formó parte de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio al ser nombrada Coordinadora Provincial de la organización clandestina en Oriente, labor que desempeñó con particular capacidad y valentía hasta que, ante el acecho y la persecución constantes, se incorporó al Ejército Rebelde en junio de 1958, convirtiéndose en la legendaria guerrillera del II Frente Oriental Frank País.

Tras la victoria de 1959 Vilma se volcó en la tarea de involucrar a las mujeres cubanas en el proyecto revolucionario, y el 23 de agosto de 1960 fundó la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), una de las organizaciones de masas más importantes del país. Al frente de ella impulsó diversas iniciativas para facilitar la incorporación de la mujer al trabajo y luchar por su emancipación plena en una sociedad marcada entonces por patrones machistas, reclamando con acierto la necesidad de lograr el papel activo y protagónico de la mujer en su lucha por la plena igualdad de derechos.

Vilma fue sin duda una mujer excepcional, alguien que inspira admiración y respeto. Fue madre, esposa y dirigente ejemplar.

Con sus delicados modales, serenidad y ecuanimidad, imprimió un sello de admiración en el corazón de cada mujer, no solo de Cuba, sino en las de otros pueblos que tuvieron la suerte de conocerla.

Sobre el Autor

Idalma Menéndez Febles

Idalma Menéndez Febles

Graduada del Instituto Superior pedagógico Rafael María de Mendive

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Red 2.0

Aplicación móvil
Extensión para su navegador

Periódico Guerrillero