La risa sanadora
- Escrito por Susana Rodríguez Ortega
El 28 de octubre de 1959 murió absurdamente en un accidente aéreo el comandante Camilo Cienfuegos, aunque quizá exagero diciendo que murió, porque su pueblo se aferró a él como a una esperanza. Memorizó sus frases, contó sus anécdotas, perpetuó el recuerdo de sus dientes perfectos, de sus buenas vibras, de sus camiladas... Todavía hoy, no le dejan ir.
De niño defendía a los pequeñitos de clase cuando los más grandes hacían de las suyas. Su padre, Ramón Cienfuegos, solía contar que una vez le reprendió duramente porque le comunicaron que el niño había mordido a una conserje de kindergarten. Le pidió explicaciones a su muchacho pero este se quedó callado y aguantó el castigo como un hombrecito. Tiempo después supo de casualidad que el responsable de la mordida no había sido su hijo, sino un amiguito querido de él. “Yo, que sentía lástima, cuando hizo dos o tres trastadas, le decía: ‘Te las perdono, a cuenta del castigo que cumpliste sin haberlo merecido’”.
El Señor de la Vanguardia tenía un sentido de la justicia y la solidaridad muy elevado. Alejandro Oñate, guerrillero de la columna invasora lidereada por Camilo, relata en el libro El hombre de las mil anécdotas un pasaje conmovedor. Hirieron a Camilo en Pino de Agua y le tumbaron la gorra; pero ni siquiera así se detuvo. Ordenó a sus hombres que cargaran a otro herido y avanzaran en retirada. “...Nadie quería irse dejándolo allí. Él se molestó y salió caminando hacia nosotros con sus tiros en el cuerpo, exigiendo el cumplimiento de la orden o si no la cumpliría él mismo. …cuando íbamos lejos fue que logramos encamillarlo”.
El comandante guerrillero cultivó la amistad de cientos de amigos, le salía ser bueno gratis. Era infantil, juguetón, ocurrente, tan él mismo que nadie se molestaba con sus jaranas. Su alegría sanadora era una luz en los momentos duros de la guerra. Eso fue él: una risa en el corazón profundo de la Sierra.
Sobre el Autor
Susana Rodríguez Ortega
Licenciada en Periodismo en la Universidad de Pinar del Río Hermanos Saíz Montes de Oca.




