Actualizado 23 / 08 / 2019

buscar en guerrillero

Facebook Twitter Twitter Youtube  Rss 

23ºC
33ºC
Estado del tiempo en Pinar del Río

Su primer encuentro con Martí

Imagen del filme José Martí: el ojo del canario

Mi sobrino nada sabe de series televisivas, sus casi dos añitos no le alcanzan aun para conocer sobre las riquezas que le aguardará la vida.

Pero hace apenas unos días sucedió algo extraño, pequeñas escenas de un largometraje en la pantalla chica le llamaron la atención por un largo rato, se quedó allí, inmóvil, frente al televisor. No sé si su pasión por los animales lo llevó a sentirse atraído por aquel niño que cabalgaba por la sabana y al que su madre le llamaba por Pepe. Yo también disfrutaba de la película, sabía que se trataba de “José Martí: el ojo del canario”, pero él no, pues no sabe de historia ni de héroes, y aun así permaneció como aquel que se enternece cuando observa algo de interés, fue algo así como intuición, casualidad. Detalló cada escena por más de diez minutos, sus pequeños ojos describían con fijación cada silueta de José Julián, ese que nos mostró el cineasta Fernando Pérez en el año 2010. Por ahora él no lo sabrá, con el tiempo esta tía, amante de la historia patria, se encargará de contarle que sin levantar un metro del suelo, supo de Martí, de ese niño tímido, estudioso, humilde, que transcribía cada documento de su padre porque su letra era impecable y su ortografía perfecta. Seré yo quien le explique un día que aquella película no hizo otra cosa que acercarlo al nacimiento de Cuba, para que de una forma u otra empezara a sentir la mano amiga de Martí, un niño que antes de sentirse cubano, sintió en carne propia la pobreza, sin importar que fuera blanco. Maier Daniel supo de aquel único hermano varón entre tantas hermanas, conoció al padre potente, carácter que devenía un poco por la situación económica de la familia, a la madre apañadora de su hijito adorado. Sintió, estoy segura, lo difícil de la infancia de un niño que solo encontraba refugio en la escuela y en su maestro Rafael María de Mendive, pues existía en él una inteligencia desmedida. Miró con detalles la extrema sensibilidad del pequeño de nueve años hasta que se convirtió en el joven idealista de marcadas cualidades intelectuales, repleto de un patriotismo radical que lo hizo entregarse a la tierra que lo vio nacer. El filme nos ofreció a los dos, que delirábamos por un rato frente a cada una de las escenas, los primeros años de nuestro Héroe Nacional, una vida que pudo haber sido la de muchos cubanos. Hasta el último minuto, conocimos detalles precisos que conformaban la personalidad del Apóstol. Tuvimos ante nosotros una versión muy bien contada de la historia en sus inicios, Fernando Pérez hizo que reconociéramos la esencia de nuestra realidad con un conjunto de hechos reales y puras verdades realizadas desde la ficción. La instantánea quedó, aunque desenfocada, quise guardar el momento para un día contarle con evidencias en las manos.
Sé que mi sobrino agradecerá su primer encuentro con el hombre de la Edad de Oro, quien no solo fue habanero por nacer en la calle Paula, era cubano, pues sus ideas permanecen en cada rincón de la Isla. Su próximo encuentro con Martí, estoy segura que será cuando conozca al Ismaelillo, a Nené Traviesa, a Pilar, a los Tres Héroes, a Meñique, cuando intente parecerse a esos personajes que entregan más que magia a los niños de Cuba.

Sobre el Autor

Heidy Pérez Barrera

Heidy Pérez Barrera

Licenciada en Periodismo en la Universidad de Pinar del Río, Hermanos Saíz Montes de Oca.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Red 2.0

Aplicación móvil
Extensión para su navegador

Periódico Guerrillero